Status Quo - Whatever You Want Deluxe Edition CD1

miércoles, 23 de noviembre de 2011

¿MERCADOS? ¿QUÉ MERCADOS?

Prosistema - FontdevilaSegún las noticias que aparecen en los papeles, estamos pagando ahora mismo a los mercados préstamos al 5% de interés y a tres meses porque la prima de riesgo española se ha disparado. Y yo me pregunto: ¿qué coño son los mercados? ¿quién es la prima de riesgo, un proyectil? Más aún, ¿quién es Riesgo, aparte de un jugador de fútbol?

Como escribe Raúl del Pozo, estamos luchando contra alienígenas. No sabemos quiénes son ni cómo funcionan. Ni siquiera sabemos lo que quieren.

Agradecería que alguien me explicase todo este galimatías.

domingo, 23 de octubre de 2011

SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Atentado de ETA en el cuartel de la Guardia Civil de Vic en 1991. Murieron 10 personas, dos de ellas niñas - Fotografía de Pere Tordera


Como no tendremos más remedio que hablar del asunto una buena temporada, de momento nos quedaremos con la lúcida reflexión de José Antonio Marina publicada hoy en El Mundo:




Síndrome de Estocolmo
Se llama así a la compleja relación emocional que una víctima puede establecer con su verdugo, sobre todo en el momento en que éste afloja un poco la presión. Lo he estudiado, sobre todo, en el caso de las mujeres maltratadas, que interpretan como ejemplo de bondad el que su pareja no las castigue cuando ellas esperaban serlo. El alivio que este hecho produce les hace olvidar que se da dentro de una situación injusta, que es una emoción perversa, porque acaba invirtiendo los papeles: a los ojos de la víctima el cruel se transforma en generoso, el acosador se vuelve benevolente. La gratitud ante una amenaza criminal no cumplida no tiene nada que ver con la gratitud ante una ayuda. Pero nuestros sistemas mentales de evaluación facilitan esa confusión, como saben los psicólogos conductistas. Podemos interpretar como premio la supresión de un castigo. Pero en el terreno ético, político y social, ese mecanismo puede llevarnos a serias equivocaciones. No sería sensato que fuéramos víctimas del síndrome de Estocolmo con respecto a ETA. No ha hecho nada bueno, generoso, justo o benéfico. Simplemente, han dejado de hacer daño, de asesinar, amenazar, angustiar. Su comunicado -que como todos los suyos conviene tomar al pie de la letra, es decir, dice lo que dice y nada más- habla de un "cese". Cesar en la violencia no es un acto bueno, sino la supresión de un acto malo. [José Antonio Marina]

jueves, 6 de octubre de 2011

STEVE JOBS, EL PENÚLTIMO VISIONARIO (1955-2011)

Steve Jobs, cofundador de Apple
Arquitectos, poetas, músicos, escritores... buscaron siempre la inmortalidad a través de sus obras.
Steve Jobs y algunos más nos concedieron esa modesta inmortalidad que consiste en que cuando muramos nuestro rastro quedará en la Red en forma de fotografías, textos o comentarios, al menos por un tiempo. O tal vez para siempre. Inquietante.

Steve Jobs en la Universidad de Stanford

domingo, 11 de septiembre de 2011

LLANTO POR MANHATTAN ZONA CERO

Flecha desangrada - Dibujo de Joaquín SabinaEl infierno incendiaba las cabinas
de misiles civiles secuestrados
por un comando atroz, juramentado,
para hacer de New York campo de minas.

Por no hablar de Israel y Palestina,
Kabul, Bagdad, oBushes y cruzados,
masters of war de un lado y otro lado
señores de la guerra y la heroína.

La milenaria ruta de la seda
es un kalashnikov y un avispero,
¿culpables? Más los otros que los hunos.

Aquel siniestro Atta de Al Qaeda,
en las torres gemelas, Zona Cero,
fundó con sangre el siglo veintiuno.
********
Bomberos inmortales de Manhattan,
Pearl Harbor esta vez más asesino
de la madre del hijo del vecino,
cenicienta humareda, pus de rata.

Apocalyse now, gris fumata
que trajo luego todo lo que vino,
las vísceras amargas del destino
y el moro de Abu Ghraib a cuatro patas.

Republicano y libre a fuer de rojo,
con papel de fumar no me la cojo,
Guantánamo es un cáncer, fray Obama.

Alá fulmine al mártir malnacido
al kamikace esclavo del bushido,
¿morir? Pero dormido y en mi cama.

sábado, 13 de agosto de 2011

UN ESPAÑOL EN LA BANDA DEL CLUB DE LOS CORAZONES SOLITARIOS DEL SARGENTO PEPPER

José Luis García AsensioJosé Luis García Asensio, hermano del director de orquesta Enrique García Asensio, era hasta hace dos días uno de esos españoles universales a los que la mayoría de sus paisanos no conocíamos ni de nombre. Profesor en el Royal College of Music de Londres con 22 años, violín solista en conciertos de grandes directores como Celibidache y concertino de la English Chamber Orchestra, maestro de maestros, fue, con apenas 23 años, primer violín y director de la sección de cuerda de She's leaving home, una de las canciones más emblemáticas del disco Sargeant Pepper's Lonely Hearts Club Band de los Beatles. Como el que no quiere la cosa.


José Luis se quejaba en 1984, en una entrevista con el diario El País, que en España no se contaba con él pese a su experiencia: "Es una desgracia tener que decirlo, pero me he ofrecido a dar algunos cursos en España, gratis, y nadie me ha llamado. Yo no puedo hacer más".

sábado, 23 de julio de 2011

EL TALENTO MALGASTADO

Amy Winehouse


Ay, Amy, Amy, mira que te lo advirtieron... Ahora, ¿qué haremos con todo ese talento desperdiciado?

El 'Club 27' ya tiene un nuevo miembro.




Love Is a Losing Game (live)

lunes, 18 de julio de 2011

SETENTA Y CINCO AÑOS DE "LO NUESTRO"

A ver si entre todos, hombre, somos capaces de dejar de enredar y jugar con las cosas de comer, ¿nos les parece, queridos levantacadáveres?

A ver cuando lo dejamos - Sañudo
Viñeta de Sañudo en el diario La Razón

domingo, 10 de julio de 2011

UN CANTOR DE LA VIDA

Los ojos casi ciegos de Facundo Cabral, argentino universal, fueron sellados brutal y definitivamente ayer en Guatemala. Hoy es un mal día.

El día que me quieras (Carlos Gardel y Alfredo Le Pera) - Facundo Cabral

Cristiano y anarquista, amigo de Jorge Luis Borges y seguidor de Gandhi, Walt Whitman y Madre Teresa de Calcuta, narraba episodios de su vida de esta manera:
- Fui mudo hasta los nueve años, analfabeto hasta los 14, enviudé trágicamente a los 40 y conocí a mi padre a los 46.
- Cuando me marché de casa tenía siete años. Mi madre me acompañó a la estación y al subir al tren me dijo: 'Este es el segundo y último regalo que puedo hacerte; el primero fue darte la vida y el segundo, la libertad para vivirla'.
- Mi madre, poco antes de morir, me dijo: 'Muero contenta porque cada vez te pareces más a lo que cantas'
- Mi ahijado dice, a sus dos años de edad, que soy artista porque canto, y que canto para poder comprarle chocolates, que es lo más razonable que escuché sobre mi oficio.

- Un día me dijo Alberto Cortez: 'Facundo, ¿sabés por qué los argentinos hasta los 40 años somos engreídos, petulantes? ¡Porque a partir de los 40 somos perfectos!'

lunes, 27 de junio de 2011

EL ASESINO DESINTERESADO BILL HARRIGAN

Billy El Niño
La imagen de las tierras de Arizona, antes que ninguna otra imagen: la imagen de las tierras de Arizona y de Nuevo Méjico, tierras con un ilustre fundamento de oro y plata, tierras vertiginosas y aéreas, tierras de la meseta monumental y de los delicados colores, tierras con blanco resplandor de esqueleto pelado por los pájaros. En esas tierras otra imagen, la de Billy the Kid: el jinete clavado sobre el caballo, el joven de los duros pistoletazos que aturden el desierto, el emisor de balas invisibles que matan a distancia, como una magia.
El desierto veteado de metales, árido y reluciente. El casi niño que al morir a los veintiún años debía a la justicia de los hombres veintiuna muertes —"sin contar mejicanos".

EL ESTADO LARVAL
Hacia 1859 el hombre que para el terror y la gloria sería Billy the Kid nació en un conventillo subterráneo de Nueva York. Dicen que lo parió un fatigado vientre irlandés, pero se crió entre negros. En ese caos de catinga y de motas gozó el primado que conceden las pecas y una crencha rojiza. Practicaba el orgullo de ser blanco; también era esmirriado, chúcaro, soez. A los doce años militó en la pandilla de los Swamp Angels (Ángeles de la Ciénaga), divinidades que operaban entre las cloacas. En las noches con olor a niebla quemada emergían de aquel fétido laberinto, seguían el rumbo de algún marinero alemán, lo desmoronaban de un cascotazo, lo despojaban hasta de la ropa interior, y se restituían después a la otra basura. Los comandaba un negro encanecido, Gas Houser Jonas, también famoso como envenenador de caballos. A veces, de la buhardilla de alguna casa jorobada cerca del agua, una mujer volcaba sobre la cabeza de un transeúnte un balde de ceniza. El hombre se agitaba y se ahogaba. En seguida los Ángeles de la Ciénaga pululaban sobre él, lo arrebataban por la boca de un sótano y lo saqueaban.
Tales fueron los años de aprendizaje de Billy Harrigan, el futuro Billy the Kid.
No desdeñaba las ficciones teatrales; le gustaba asistir (acaso sin ningún presentimiento de que eran símbolos y letras de su destino) a los melodramas de cowboys.

GO WEST!
Si los populosos teatros del Bowery (cuyos concurrentes vociferaban "¡Alcen el trapo!» a la menor impuntualidad del telón) abundaban en esos melodramas de jinete y balazo, la facilísima razón es que América sufría entonces la atracción del Oeste. Detrás de los ponientes estaba el oro de Nevada y de California. Detrás de los ponientes estaba el hacha demoledora de cedros, la enorme cara babilónica del bisonte, el sombrero de copa y el numeroso lecho de Brigham Young, las ceremonias y la ira del hombre rojo, el aire despejado de los desiertos, la desaforada pradera, la tierra fundamental cuya cercanía apresura el latir de los corazones como la cercanía del mar. El Oeste llamaba. Un continuo rumor acompasado pobló esos años: el de millares de hombres americanos ocupando el Oeste. En esa progresión, hacia 1872, estaba el siempre aculebrado Bill Harrigan, huyendo de una celda rectangular.

DEMOLICIÓN DE UN MEJICANO
La Historia (que, a semejanza de cierto director cinematográfico, procede por imágenes discontinuas) propone ahora la de una arriesgada taberna, que está en el todopoderoso desierto igual que en alta mar. El tiempo, una destemplada noche del año 1873; el precisó lugar, el Llano Estacado (New Mexico). La tierra es casi sobrenaturalmente lisa, pero el cielo de nubes a desnivel, con desgarrones de tormenta y de luna, está lleno de pozos que se agrietan y de montañas. En la tierra hay el cráneo de una vaca, ladridos y ojos de coyote en la sombra, finos caballos y la luz alargada de la taberna. Adentro, acodados en el único mostrador, hombres cansados y fornidos beben un alcohol pendenciero y hacen ostentación de grandes monedas de plata, con una serpiente y un águila. Un borracho canta impasiblemente. Hay quienes hablan un idioma con muchas eses, que ha de ser español, puesto que quienes lo hablan son despreciados. Bill Harrigan, rojiza rata de conventillo, es de los bebedores. Ha concluido un par de aguardientes y piensa pedir otro más, acaso porque no le queda un centavo. Lo anonadan los hombres de aquel desierto. Los ve tremendos, tempestuosos, felices, odiosamente sabios en el manejo de hacienda cimarrona y de altos caballos. De golpe hay un silencio total, sólo ignorado por la desatinada voz del borracho. Ha entrado un mejicano más que fornido, con cara de india vieja. Abunda en un desaforado sombrero y en dos pistolas laterales. En duro inglés desea las buenas noches a todos los gringos hijos de perra que están bebiendo. Nadie recoge el desafío. Bill pregunta quién es, y le susurran temerosamente que el Dago —el Diego— es Belisario Villagrán, de Chihuahua. Una detonación retumba en seguida. Parapetado por aquel cordón de hombres altos, Bill ha disparado sobre el intruso. La copa cae del puño de Villagrán; después, el hombre entero. El hombre no precisa otra bala. Sin dignarse mirar al muerto lujoso, Bill reanuda la plática. "¿De veras?", dice (1). "Pues yo soy Bill Harrigan, de New York." El borracho sigue cantando, insignificante. Ya se adivina la apoteosis. Bill concede apretones de manos y acepta adulaciones, hurras y whiskies. Alguien observa que no hay marcas en su revólver y le propone grabar una para significar la muerte de Villagrán. Billy the Kid se queda con la navaja de ese alguien, pero dice "que no vale la pena anotar mejicanos". Ello, acaso, no basta. Bill, esa noche, tiende su frazada junto al cadáver y duerme hasta la aurora — ostentosamente.

MUERTES PORQUE SÍ
De esa feliz detonación (a los catorce años de edad) nació Billy the Kid el Héroe y murió el furtivo Bill Harrigan. El muchachuelo de la cloaca y del cascotazo ascendió a hombre de frontera. Se hizo jinete; aprendió a estribar derecho sobre el caballo a la manera de Wyoming o Texas, no con el cuerpo echado hacia atrás, a la manera de Oregón y de California. Nunca se pareció del todo a su leyenda, pero se fue acercando. Algo del compadrito de Nueva York perduró en el cowboy; puso en los mejicanos el odio que antes le inspiraban los negros, pero las últimas palabras que dijo fueron (malas) palabras en español. Aprendió el arte vagabundo de los troperos. Aprendió el otro, más difícil, de mandar hombres; ambos lo ayudaron a ser un buen ladrón de hacienda. A veces, las guitarras y los burdeles de Méjico lo arrastraban.
Con la lucidez atroz del insomnio, organizaba populosas orgías que duraban cuatro días y cuatro noches. Al fin, asqueado, pagaba la cuenta a balazos. Mientras el dedo del gatillo no le falló fue el hombre más temido (y quizá más nadie y más solo) de esa frontera. Garrett, su amigo, el sheriff que después lo mató, le dijo una vez: "Yo he ejercitado mucho la puntería matando búfalos". "Yo la he ejercitado más, matando hombres", replicó suavemente. Los pormenores son irrecuperables, pero sabemos que debió hasta veintiuna muertes —"sin contar mejicanos". Durante siete arriesgadísimos años practicó ese lujo: el coraje.
La noche del 25 de julio de 1880, Billy the Kid atravesó al galope de su overo la calle principal, o única, de Fort Summer. El calor apretaba y no habían encendido las lámparas; el comisario Garrett, sentado en un sillón de hamaca en un corredor, sacó el revólver y le descerrajó un balazo en el vientre. El overo siguió; el jinete se desplomó en la calle de tierra. Garrett le encajó un segundo balazo. El pueblo (sabedor de que el herido era Billy the Kid) trancó bien las ventanas. La agonía fue larga y blasfematoria.
Ya con el sol bien alto, se fueron acercando y lo desarmaron; el hombre estaba muerto. Le notaron ese aire de cachivache que tienen los difuntos. Lo afeitaron, lo envainaron en ropa hecha y lo exhibieron al espanto y las burlas en la vidriera del mejor almacén. Hombres a caballo o en tílbury acudieron de leguas a la redonda. El tercer día lo tuvieron que maquillar. El cuarto día lo enterraron con júbilo.
JORGE LUIS BORGES (De Historia Universal de la Infamia)
(1) Is that so?, he drawled.

Pat Garrett & Billy the Kid - Sam Peckinpah, 1973Knockin' On Heavens's Door - Bob Dylan

La única fotografía conocida de Billy the Kid adulto, por la que el propio Billy (o Henry McCarty, o Henry Antrim, o William H. Bonney, o el Bill Harrigan de Borges) pagó en 1879 veinticinco centavos, ha sido adquirida estos días por un empresario y coleccionista de Florida en 1,6 millones de dólares. Si El Niño levantase la cabeza...

lunes, 20 de junio de 2011

HOY EL MUNDO ES UN POCO PEOR QUE AYER

Brian Haw, pacifista, delante del Big BenEste hombre que ven en la imagen con el gesto noble y preocupado del mejor Henry Fonda se llamaba Brian Haw y era pacifista. De los auténticos.
Brian Haw se había convertido casi en una estampa típica de Londres desde que el 2 de junio de 2001 instalase su campamento en la hierba del Parlamento británico para protestar contra los bombardeos de Estados Unidos y de su país contra Irak.
Las autoridades londinenses trataron por todos los medios legales de echarle, pero lo único que consiguieron, tras varias peleas judiciales, fue limitar su espacio de actuación a tres metros cuadrados. En 2006, la Policía destruyó por la noche todas las pancartas realizadas por él mismo aduciendo que sobrepasaban esos límites. A principios de este año lograron expulsarle de la hierba y le obligaron a instalarse en el pavimento. Mientras duró su protesta recibió unas cuantas palizas y le rompieron la nariz varias veces.
Haw murió el pasado sábado en un hospital de Alemania a causa de un cáncer de pulmón, según comunicaron sus hijos. Tenía 62 años y siete hijos.
Tal vez fuese un "iluminado" y un excéntrico, pero hoy el mundo es un poco peor que ayer.

Quiero poder mirar a la cara de mis hijos sabiendo que he hecho todo lo que podía para salvar a los niños de Irak y de otros países similares, que se mueren a causa de la política injusta, amoral e inducida por el dinero del Gobierno de mi país, decía el bueno de Haw.

jueves, 16 de junio de 2011

NOTARIOS DEL HORROR

Cádaver de Al Murat Pacirizi, soldado del Ejército de Liberación de Kosovo en Dragobil - Javier Bauluz
No nos fijamos mucho en los pies de foto cuando abrimos los periódicos. Deberíamos hacerlo. Encontraríamos verdaderos artistas de la fotografía, principalmente entre los reporteros gráficos de guerra, gente especial que se la juega cada día para dar fe de la realidad más sangrante y que al mismo tiempo es capaz de "pintar" verdaderos cuadros, como el que ilustra esta entrada.
La fotografía de Javier Bauluz forma parte del libro Fotoperiodistas españoles en combate, que acaba de publicar la editorial Turner como homenaje a los fotógrafos de guerra y recordatorio de la estupidez humana.

El fotoperiodismo español nació con Enrique Facio cuando en 1859 cubría, junto al escritor y periodista Pedro Antonio de Alarcón, las campañas militares españolas en el Riff. Sólo cuatro años antes, el británico Robert Fenton inmortalizaba la guerra de Crimea. Nacía así el periodismo gráfico de guerra.
A partir de ahí, cientos de arrojados fotógrafos se han echado al monte bélico en cualquier lugar del mundo y han dado cuenta de todos los conflictos habidos desde entonces mejor que cualquier relato escrito.

Famosas son las fotos de Robert Cappa de la Guerra Civil Española, pero no le van a la zaga las del español Albero y Segovia.
El madrileño Enrique Meneses consiguió colarse en Sierra Maestra y capturar imágenes de Fidel Castro, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, quienes acabaron expulsándolo de mala manera.

Hoy los fotógrafos de guerra españoles pasan por ser la élite mundial: Han sido y son como Nadal en el tenis y ocupan espacios preferentes en los periódicos y revistas más prestigiosos, aunque la mayoría de los medios españoles no les presten atención, dice Alfonso Bauluz, editor del libro y hermano de Javier.
Entre los fotógrafos españoles actuales habría que destacar a Gervasio Sánchez, Sandra Balcells, Enric Martí, Santiago Lyon o el propio Javier Bauluz, aunque la nómina es mucho más larga.
Estas fotos reflejan la realidad, otra cosa es que el público no quiera ver esa realidad, se lamenta Javier Bauluz.

La lista de damnificados va siendo cada vez mayor: Juantxu Rodríguez murió en Panamá, Jordi Pujol en Sarajevo, Luis Valtuena en Ruanda, el jerezano Emilio Morenatti perdió un pie por la explosión de una mina... Entre los extranjeros, recientemente han caído en Libia Tim Hetherington y Chris Hondros, dos extraordinarios fotógrafos.

Sirva esta entrada como homenaje y reconocimiento a todos ellos.

Presentación en vídeo de Juan Nadie
Música: Where do the children play (Dónde jugarán los niños) - Cat Stevens
Dies irae (Requiem en Re menor) - W. A. Mozart

Actualización:

jueves, 14 de abril de 2011

UN FOTÓGRAFO INCLASIFICABLE

Un recuerdo para Miroslav Tichý -viejo conocido de este blog-, que acaba de fallecer en su pueblo natal de Kyjov (República checa). Descanse.

lunes, 11 de abril de 2011

UN ARTESANO DEL CINE

Sidney LumetEs como se le solía conocer a Sidney Lumet con toda injusticia.
Escritor, actor, dramaturgo y cineasta, director de películas como Serpico, Gloria, La noche cae sobre Manhattan, El abogado del diablo, Un lugar en ninguna parte, Tarde de perros..., se consagró con su primera cinta, Doce hombres sin piedad, que narra la historia de los componentes de un jurado popular, doce hombres obligados a dar un veredicto sobre lo que parece un sencillo caso de asesinato: un muchacho de 18 años ha matado a su padre. Uno de los jurados no lo tiene claro y pide una nueva votación. Aquí comienza el problema...
Prácticamente toda la acción transcurre en la sala de deliberación. En hora y media, Lumet -en ese ambiente claustrofóbico- va diseccionando la psicología de los personajes mediante el sencillo truco cinematográfico de acercarles cada vez más la cámara. Con ello consigue que el espectador se sumerja en una historia sobre la que no tiene datos, pero que va descubriendo poco a poco, al tiempo que se interna en las distintas personalidades de los sujetos que van a decidir si el chico vive o muere.
A quien no haya visto la película, se la recomiendo vivamente. Las actuaciones de Henry Fonda, Lee J. Cobb, Martin Balsam y compañía son memorables. La dirección de Lumet también.
Aquí pueden verla completa:

12 Angry Men - Doce hombres sin piedad (1957) - Sidney Lumet

Quienes tengan una cierta edad (tampoco demasiada) recordarán una magnífica adaptación de la obra de Reginald Rose a cargo de Gustavo Pérez Puig para el Estudio 1 de TVE, allá por los primeros setenta, interpretada por los mejores actores españoles del momento: Jesús Puente, Pedro Osinaga, José Bódalo, Luis Prendes, Manuel Alexandre, Antonio Casal, Sancho Gracia, José María Rodero, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Fernando Delgado y Rafael Alonso. Ahí es nada.

jueves, 24 de marzo de 2011

LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC

Liz Taylor
Hasta siempre, Liz Taylor.

Esposa reincidente de Richard Burton y de algunos más, su vida estuvo marcada por los excesos, pero fue en su tiempo una magnífica actriz.

Recuerden:



La gata sobre el tejado de zinc - Richard Brooks
Margaret (alegre).- ¿Que cómo lo sé? ¡Estaba allí, lo vi con mis propios ojos!
Brick (distraído).- Debió ser muy divertido.
Margaret.- A Susie no se lo pareció. Le dio un ataque de histeria. Lloraba desconsoladamente. Tuvieron que detener el desfile, bajarla del trono y continuar... (Capta su mirada en el espejo, se le escapa un grito ahogado, se vuelve para encararse con él) ¿Por qué me miras así?
Brick (silbando suavemente).- ¿Cómo, Maggie?
Margaret (arrebatada y temerosa).- ¡Como me estabas mirando ahora mismo, antes de que captase tu mirada en el espejo y empezaras a silbar! ¡No sé cómo describirla, pero me ha helado la sangre! Últimamente te he visto mirarme así a menudo. ¿Qué piensas cuando me miras así?
Brick.- No era consciente de estar mirándote, Maggie.
Margaret.- ¡Pues yo sí era consciente! ¿En qué estabas pensando?
Brick.- No recuerdo haber pensado en nada, Maggie.
(Fragmento de La gata sobre el tejado de zinc, de Tennessee Williams).

domingo, 20 de marzo de 2011

CON LOS OJOS BRILLANTES: EL CAMINO DE "SÍ" A "MI"

Benjamin Zander, director de la Boston Philharmonic Orchestra
- ¿Un vídeo de 20 minutos? No tengo tanto tiempo.
- Le apuesto lo que quiera a que no es capaz de cerrarlo antes de que termine. Y si lo hace peor para usted.

Benjamin Zander en Monterey, California, febrero de 2008

miércoles, 23 de febrero de 2011

POR QUÉ HOY TAMPOCO HABRÍA TRIUNFADO EL 23-F

El teniente coronel Tejero toma el Congreso el 23 de febrero de 1981Primero, porque nuestra democracia está ya razonablemente asentada. Tan razonablemente asentada que empieza a tener todos los síntomas de una democracia decadente: corrupción política, chalaneo entre los tres poderes, incluso entre los cuatro (ay, la Prensa...), etc.
Segundo, porque sabiamente a los estamentos militares se les ha desviado de toda influencia directa sobre la sociedad civil y hoy el ejército no es más que una especie de ONG armada. Mejor así.

Pero hay otras cosas:
En 1981 no había teléfonos móviles, ni ordenadores, ni internet, ni pantallas gigantes de televisión, ni cámaras en el hemiciclo, donde por cierto se podía fumar. Nadie tenía teléfono en el escaño, ni siquiera el presidente del Gobierno; el único que disponía de uno era el presidente de la Cámara, Landelino Lavilla.
Las noticias que venían de fuera durante el secuestro de la nación, sólo pudieron seguirse por los pequeños transistores de Fernando Abril Martorell y algún otro diputado. La tecnología para el cómputo de las votaciones era bastante arcaica, un sólo marcador contabilizaba el número de presentes en la Cámara, los síes, los noes y las abstenciones. Había ceniceros en la sala (¡había ceniceros en la sala!).
Las cámaras de televisión que permitieron captar las escenas del intento de golpe de Estado que dieron la vuelta al mundo para nuestra vergüenza, estaban distribuídas en tres puntos del hemiciclo. La señal llegaba por cable a una unidad móvil aparcada en el exterior del edificio de Las Cortes:
-"¡No intentes tocar la cámara que te mato! -amenazaba un guardia civil al camarógrafo de televisión- ¡Desenchufa eso, desenchúfalo! Eso está enchufado todavía. ¡Que no quiero ver imagen!"- "Que es del camión, que yo no soy".Ya conocen las nuevas tecnologías, a las que el Congreso no es ajeno. Hoy los golpistas ni siquiera hubieran podido entrar.
P.D.: en este blog puede usted fumar lo que le dé la gana, como en Las Cortes en otros tiempos.

domingo, 13 de febrero de 2011

NUEVO SISTEMA OPERATIVO... DE LA EDAD MEDIA

A poco que nos esforcemos llegaremos a esto.


O a esto otro

martes, 1 de febrero de 2011

BANDAS SONORAS

John Barry
Cuántas veces una buena banda sonora ha salvado una película mediocre. No es el caso que nos ocupa, pero ¿alguien se imagina La jauría humana, Nacida libre, Cowboy de medianoche, Cotton Club, Memorias de África o Bailando con lobos sin la música de John Barry? Yo no.

El británico John Barry (Yorkshire, 1933) comenzó en la música recibiendo clases del compositor de jazz Bill Russo. A partir de ahí crea su propio grupo, The John Barry Seven, y comienza a trabajar como arreglista de bandas musicales. Se introduce en el mundo del cine un poco por casualidad, pero a partir de su primera película no paró.
Es bien conocido por ser el autor de la banda sonora de al menos una docena de películas de la serie de James Bond, agente 007 y de su música insignia, pero yo me quedo con su trabajo en Midnight Cowboy (John Schlesinger, 1969) y en Cotton Club (Francis Ford Coppola, 1984).
Siete veces nominado para el Oscar. Cinco estatuillas. En 1998 fue incluído en el Songwriters Hall of Fame.

Murió el 30 de enero de 2011, de un ataque al corazón. Descanse.



Fotograma de 'Midnight Cowboy', con Jon Voight y Dustin HoffmanCartel de 'Cotton Club'

lunes, 24 de enero de 2011

EL PEOR DÍA DEL AÑO

El grito de Homero Munch
¿Se han levantado ustedes hoy fanés, descangayaos y con los biorritmos por los suelos?. No se preocupen, es normal, hoy es el peor día del año. Al menos esa es la conclusión a la que ha llegado el profesor de la Universidad de Cardiff Cliff Arnalls. El investigador británico incluso ha diseñado una fórmula matemática para explicar su descubrimiento:

1/8C+(D-d)3/8xTI+MxNA
C es el factor climático. En enero los días suelen ser grises y fríos [y además en mi tierra nieva];
La D representa el pago de las tarjetas de crédito a final de mes [este sí que es un factor chungo];
La d se refiere al dinero que se cobra en enero [poco, por eso va en minúscula];
La T es el tiempo transcurrido desde la Nochebuena [un mes, ni un día más ni un día menos];
La I representa el período desde el último intento fallido de dejar un mal hábito [unos pocos días desde el penúltimo intento de dejar de fumar];
M significan las motivaciones [pocas, yo no sé por qué incluye esta variable en su fórmula];
La NA final es la necesidad de actuar para cambiar la vida [claro, y la necesidad de que no te fastidien por todos lados].

Con esta fórmula el doctor Arnalls descubrió que el 24 de enero es, sin discusión, el peor día del año. Este año cae en lunes y encima no se puede fumar en los bares.

Un sabio, Mr. Arnalls, es usted un sabio, eso es lo que es. Que le den el Premio Nobel inmediatamente. O el IG Nobel. O mejor los dos.

Una curiosidad me corroe: ¿cómo diablos llegó a calcular los coeficientes 1/8 y 3/8? A ver si alguien me pasa su teléfono y se lo pregunto, hombre.

P.D.: Mira que no poder fumar en los bares... 

sábado, 22 de enero de 2011

EL TIRO POR LA CULATA

Santo Oficio
Es lo que le puede ocurrir a nuestro amado y nunca bien ponderado gobierno a poco que las protestas arrecien en el asunto que nos ocupa últimamente: que le salga el tiro por la culata y tenga que envainársela, cosa que alegraría enormemente a este servidor y a unos cuantos más. Me estoy refiriendo, ya lo habrán adivinado, a la Ley Antitabaco.
Ya dijo Marx (Groucho, por supuesto) que "la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados". En esto nuestro gobierno es especialista.
Porque, vamos a ver: ¿Había algún problema en el tema de fumar o no fumar en los establecimientos hosteleros? No, ¿verdad? Bueno, pues ahora sí lo hay, a ver cómo lo arreglamos: de momento se calcula que más de siete mil establecimientos pueden cerrar por falta de clientes; los que no tienen intención de hacerlo están empezando a despedir a parte de sus trabajadores porque no pueden pagarlos (es que los dueños de los bares tienen la fea costumbre de hacer caja todas las noches y ven que la caja mengua peligrosamente); de paso han convertido a dueños y trabajadores en policías sin sueldo; para más inri la ministra del ramo, la inefable Leire Pajín, nos anima a denunciar a los infractores de la ley, que ya es lo único que nos faltaba.

Tabaco y jubilación - J. R. Mora
Pero esto es España, amigos, y aunque en los últimos tiempos los españoles hemos adoptado una actitud ovina bastante preocupante, algo se mueve por ahí:
Demandas al Estado
Especial Ley Antitabaco

Veremos en qué queda este despropósito llamado Ley Antitabaco, esa cortina de humo diseñada para desviar la atención de los auténticos problemas.
Esperaremos fumando.

Smoke! Smoke! Smoke! (That Cigarrette) (Merle Travis & Tex Williams) - Asleep at The Wheel

Fumando espero (Juan Viladomat y Félix Garzo) - Argentino Ledesma


P.D.: Aunque el titular de este blog tiene intención de dejar de fumar por enésima vez, ustedes hagan lo que quieran, el humo no ciega sus ojos.