George Martin - In My Life - With Heroes & Friends (1998)

lunes, 27 de julio de 2015

HUESOS

ME PREGUNTO desde hace tiempo a qué cuento macabro viene esa manipulación ideológica que alienta la busca y captura de huesos literarios de postín, progresistas o rancios, cuando sabido es que aquí los escritores ofrecen magros réditos políticos. A qué atiende esa afición siniestra, pongo por caso, a excavar el subsuelo para que vuelvan con nosotros Federico García Lorca o Miguel de Cervantes o a reclamar que los franceses nos devuelvan los desventurados huesos, muy españoles y muy jacobinos, de Antonio Machado. Me cuesta mucho entender este frenesí excavador para convertir España en una sinécdoque de Atapuerca, y de que, ya puestos, nos gobierne algún paleontólogo y de que nuestro territorio se convierta en una sima de los huesos.

Quiera Dios así que el erario del Gobierno, de la Comunidad y del Consistorio madrileño acabe con esa sopa boba del espectacular levantamiento de los huesos de Miguel de Cervantes y de otros que pueda haber. Que se invierta ese dinero en subvencionar el fomento de la lectura o la investigación en prótesis manuales, por ejemplo, y que nuestro manco de Lepanto descanse en paz bajo la tierra. Y más ahora que Francisco Rico, el rey Midas de la filología española, ha declarado con seso que no piensa utilizar los metacarpos del autor del Quijote como gadgets en su ¿verdaderamente última? edición de ese libro inmortal.

Siempre que se trata de exhumar cadáveres, mi subconsciente eleva el pensamiento hasta los judíos y jodidos huesos ¿portbouenses, catalanes, españoles, berlineses o alemanes? de Walter Benjamin, que este próximo 26 de septiembre cumplen 75 años mal enterrados y desparramados en Portbou (Gerona), y en cuál será su destino final si la coalición secesionista gana las elecciones plebiscitarias y si Podemos vence en los comicios generales de otoño. Tengo el sueño de que si el ala más estética (los benjaminianos) de Podemos manda en la cultura estatal, y Cataluña sigue siendo España, va a ser muy activa en la prosecución de lo que quede bajo tierra de Walter Benjamin, para así poder ilustrar con los restos de su cráneo los dos exigentes volúmenes de los Pasajes, monstruos capitales de la filosofía del siglo XX.

Desde la recuperación de la democracia en España, las ofrendas a Walter Benjamin se han hecho tan habituales en Portbou como los devastadores incendios forestales que tiñen de betún el mismo mar de todos los veranos. Cuando de la recuperación de un puñado de huesos sin tuétano se habla, por más pedigrí intelectual que tengan y por más dosis de memoria histórica (real o ficticia) que se les insufle, al cabo uno no puede más que traer a colación el humor jocoso de La Trinca: "Y aquí descansan los huesos / de uno que los tenía muy gruesos". Tan negra como las canciones del trío catalán es la ruta del exilio de las montañas de Portbou, singularmente el antiguo paso fronterizo que media entre el Coll dels Belitres y el Coll de Rumpisó, donde los matorrales chamuscados estío tras estío (también éste) son una siniestra metáfora de la tierra quemada y baldía del infernal éxodo republicano y del oscuro periplo del sabio alemán, sin que le importe a nadie.

Quienes nacimos y crecimos en este pueblo estamos tan acostumbrados a descargar la adrenalina practicando el hoy tan de moda trail running crepuscular por el último camino de Walter Benjamin como ayudando a los bomberos frente a las agresivas llamas del fuego mediterráneo por ese mismo paso; y, en horas de relajación, ejerciendo de guías improvisados y un pelín caraduras por esos escenarios de la memoria para flâneurs amigos y conocidos que saben o que no saben quién demonios es y era ese filósofo universal y pronuncian su nombre y apellido en una cateta mezcla angloespañola o anglocatalana.

Toda esta buena gente está dispuesta a acercarse a Colliure para rendir honores a Antonio Machado, a pesar de que no ha leído ni piensa leer un verso de Campos de Castilla o la primera línea de Juan de Mairena, ni sabe ni le interesa saber si el poeta nació en Sevilla o vivió en Soria ni por qué está enterrado en ese municipio francés. Es esa una propuesta que enciende a quienes nos hemos especializado desde chicos en el cementerio de Portbou, que conocemos sin navegadores no sólo la prosaica ubicación de nuestros familiares difuntos sino también a nuestro muerto más ilustre, la elogiosa descripción de Hannah Arendt, los diversos enclaves de la fosa común, el túmulo de las monjas benedictinas del santo sacramento o el rincón discreto de Rafael Santos Torroella junto a los inquietantes nichos de masones con compases invertidos.

Y, cómo no, todos los macabros detalles sobre las últimas horas morfinómanas de Walter Benjamin, con tanto glamour novelesco como el morboso armario de Ludwig Wittgenstein, un episodio con muchas capas de cebolla que está esperando todavía su Javier Cercas.

Por eso, los autóctonos seguimos y agradecemos desde siempre las meritorias iniciativas para recuperar más y mejor su vida y su muerte encriptada que su obra críptica: en lo político, las placas conmemorativas descubiertas por el primer ayuntamiento democrático y las sucesivas apariciones de Jordi Pujol en helicóptero y en chapurreado alemán; en lo cultural, las nuevas traducciones de la editorial Abada, la biografía de Bruno Tackels, los artículos de Stephen Schwartz o Stuart Jeffries, la revista de Josep Ramoneda, los seminarios de Jordi Llovet, las elucubraciones de Reyes Mate, las crónicas de Josep Playà, la tesis de Eduardo Maura, el monumento de Dani Karavan, la ópera que anuncia Antoni Ros Marbà y cualquier otra película de quienes nos han hecho creer sin mala fe que la maleta y los despojos de este mito absoluto están muy bien roídos en Alemania.

Así que cuando los nativos de Portbou, con todo el complejo de inferioridad mental que arrastramos, por meridionales y por rústicos, nos dejamos caer peregrinamente por Berlín, primero por la globalizada Avenida de los Tilos y después por algunos rincones del barrio judío, la Nueva Sinagoga y otros parajes por los que trasegó sus huesos vivos Walter Benjamin, descubrimos con estupor que un guía profesional, un bibliotecario u otros berlineses con presunción de cultivados europeos no tienen pajolera idea de quién es ese judío alemán insigne, y no acaso porque los extranjeros profieran su nombre en spanglish, ni de qué narices es esa cosa de los Pasajes.

ESTOS MESES algunos medios de comunicación ya han advertido y jaleado que se están montando algunas "iniciativas privadas para suplir la desidia institucional" para volver a celebrar "el adiós de Benjamin en Portbou". Dicen los expertos que la coincidencia con las elecciones autonómicas catalanas, fijadas para el 27 de septiembre, el día siguiente del aniversario, va a capar los recursos y restar protagonismo a la efeméride, así que es posible que el coco alemán se quede sin el acostumbrado homenaje quinquenal.

¡Qué triste va a ser que la agenda del Mas más mesiánico le impida el ritual de la visita funeraria, siendo ese día jornada de reflexión! ¡Qué grave va a ser que la desconexión de Cataluña tenga que pasar por el ninguneo del berlinés y que no sepamos quién será en el futuro el usufructuario de sus huesos! ¡Qué pena nos da no poder disponer de los dineros de un Gobierno tan culto como el de Podemos!

Mientras tanto, junto al pedrusco funerario de Walter Benjamin y al gris del mármol mate empiezan a verse lápidas de colores vistosos con mezclas de bandera cuatribarrada y estelada, que confieren al conjunto un insólito aire carnavalesco, un documento de la incultura que lo es, sobre todo, de la barbarie. Veremos en qué bando quedan finalmente los huesos del filósofo si la independencia de Cataluña empieza en el cementerio de Portbou y quién se los acabará mondando.
MANEL MARTOS, doctor en Humanidades, El Mundo, 27-07-2015

sábado, 11 de julio de 2015

AY, ESTA GRECIA!


Respuesta

Antes, digno y orgulloso era quien se negaba pedir prestado aunque se estuviese muriendo de hambre. ¿Por qué ahora la dignidad y el orgullo se demuestran negándose a devolver o compensar lo que se pidió sin vergüenza? ¿Por qué es llamado "terrorista" el que presta 240.000 millones de euros a un país arruinado por sus eternas vacaciones fiscales y unas pensiones sobredimensionadas, pero no quiere que sea a fondo perdido? ¿Por qué son ahora sólo los "acreedores" y no los "benefactores"? ¿A qué llaman los actuales gobernantes griegos "chantaje" al quejarse, cuando son ellos los que recuerdan a los judíos subversivos de La vida de Brian: "¡Raptaremos a la mujer de Pilatos, se la iremos enviando a trozos hasta que disuelvan el Imperio Romano y quede claro que no admitiremos chantajes!"?

¿Por qué son las exigencias de la troika las que hacen sufrir a la población griega y no tiene culpa el Gobierno que se niega a fiscalizar como es debido al Ejército, la Iglesia ortodoxa y los armadores, potentados que deberían salvar con sus impuestos a la patria en bancarrota? ¿Por qué el chapucero referéndum que apelaba a "la bestia sarnosa del nacionalismo" (Stefan Zweig) va a salvar el futuro de la Unión Europea, en lugar de llenarlo de tinieblas? ¿Por qué tantos creen, en Grecia o España, que quienes siempre han calumniado a la "democracia burguesa", han tachado de "criminal" al capitalismo y aborrecen la "Europa de los mercaderes", son los más adecuados para impulsar las reformas realistas que sin duda exigen las deficiencias de nuestra liga de naciones?

La respuesta la dio Erasmo, el primer europeísta: "El espíritu del hombre está de tal modo constituido que la mentira tiene en él 100 veces más influencia."
FERNADO SAVATER

domingo, 21 de junio de 2015

DIEZ MIL VOCES PARA EL DÍA DE LA MÚSICA



Y de propina:

Las cuatro estaciones - Antonio Vivaldi 
 Budapest Strings

Conciertos de Brandenburgo, 1-6 - Johann Sebastian Bach
Münchener Bach-Orchester, dirigida por Karl Richter

viernes, 15 de mayo de 2015

HASTA SIEMPRE, B. B. KING



La inconfundible guitarra y la poderosísima voz de B. B. King han dejado de sonar en directo, pero nos quedan sus grabaciones. Descanse el rey del blues.

The Thrill Is Gone - B. B. King en Montreux, 1993

Rock Me Baby - B. B. King con Eric Clapton, Buddy Guy y Jim Vaughan

B. B. King en la prisión de Sing Sing, 1972

martes, 7 de abril de 2015

LOS CIEN AÑOS DE BILLIE





"Mamá y papá eran un par de críos cuando se casaron. Él tenía dieciocho años, ella dieciséis y yo tres".
Así comienza la autobiografía de Billie Holiday, Lady Sings the Blues (1956).
¿Dónde habría llegado si no le hubiese dado por morirse a los 44 años? No importa, con lo que hizo tenemos para varias vidas.

Hoy "cumple" 100 años, pero no se le nota.
Billie Holiday Story

1. This Year's Kisses
2. I Must Have That Man! 
3. I'll Get By 
4. Mean to Me 
5. I'll Never Be the Same 
6. Easy Living 
7. Foolin' Myself  
8. Without Your Love 
9. Me, Myself and I (Are All in Love With You)
10. A Sailboat in the Moonlight 
11. Trav'lin' All Alone 
12. She's Funny That Way 
13. Getting Some Fun out of Life 
14. I Can't Believe That You're in Love with Me 
15. Back in Your Own Backyard 
16. You Can't Be Mine (And Someone Else's Too) 
17. Say It with a Kiss 
 18. The Man I Love

Cuando se es pobre, se crece deprisa. BILLIE HOLIDAY

lunes, 6 de abril de 2015

LA TIERRA SIN HABITANTES

Los únicos restos de la especie humana que durarán millones de años no están en la Tierra... Todo lo que tenemos que hacer es quitarnos de en medio.

La tierra sin habitantes - National Geographic

sábado, 14 de febrero de 2015

UN PÁLIDO PUNTO AZUL



Si usted ya había nacido el 14 de Febrero de 1990, usted sale en esta fotografía, aunque no se reconozca.

La sonda espacial Voyager I salió de la Tierra en 1977 para explorar los planetas gigantes y las regiones más lejanas del Sistema Solar. Dos años después, nos enviaba magníficas imágenes de las lunas de Júpiter y, al año siguiente, del sistema de satélites de Saturno. Es que, aunque la sonda viaje a 61.000 Km/h, los planetas están muy lejanos entre sí, oiga. En estos momentos, Voyager está a unos 19.600 millones de kilómetros, y, aunque ha dejado de enviar imágenes, sigue enviando datos. Y continuará haciéndolo hasta que sus generadores termoeléctricos dejen de ser capaces de suministrar energía a los instrumentos, algo que ocurrirá aproximadamente en 2025.
En 1980, cuando la nave había escudriñado las "cercanías" de Saturno, al astrónomo y divulgador Carl Sagan se le ocurrió, y así se lo sugirió a la NASA, que sería bonito que la cámara de la sonda dirigiese su objetivo hacia la Tierra. Naturalmente, sabía que la posible fotografía no tendría ningún valor científico, pero estaba seguro de que serviría para dar una idea a las mentes sensibles del lugar que ocupa el ser humano en el Universo. La ocurrencia de Sagan tardó 10 años en realizarse. Después de muchas reticencias, fue finalmente el piloto y astronauta Richard Trury, administrador de la NASA por aquel entonces, quien intercedió para que se tomasen fotografías de los 6 planetas visibles desde la Voyager I (Venus, la Tierra, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno).
El 14 de febrero de 1990, las cámaras de la Voyager I se orientaron hacia la Tierra. En ese momento, la sonda se encontraba a unos 6.050 millones de kilómetros de nuestro planeta, más allá de Plutón. De la "foto de familia" que entonces se tomó, se ha recortado la imagen que podemos contemplar en este post.
Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez escuchaste, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra imaginada importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.
CARL SAGAN
Pale Blue Dot ('Cosmos') - Carl Sagan