Emmylou Harris & Rodney Crowell - Old Yellow Moon (2013)

lunes, 10 de junio de 2013

IN MEMORIAM ELÍAS QUEREJETA

    El cine español de los últimos cincuenta años no se entendería si dejásemos a un lado la figura del productor Elías Querejeta. Vasco de Hernani, jugador de la Real Sociedad en su juventud -es famosa la historia de su gol al Real Madrid y la felicitación de Di Stefano: pibe, qué gol-, Elías representa la dignificación y la mayoría de edad del cine de este país desde los primeros años sesenta. Trabajó con muchos de los grandes directores hispanos: Carlos Saura (La caza, Ana y los lobos, Cría cuervos) Jaime Chávarri (El desencanto), Víctor Erice (El espíritu de la colmena, El Sur), Montxo Armendáriz (Tasio, Las cartas de Alou), Manuel Gutiérrez Aragón (Habla mudita, Feroz), Ricardo Franco (Pascual Duarte), Fernando León de Aranoa (Los lunes al sol)... No sólo poniendo la pasta, sino implicándose de lleno en el trabajo -guiones incluídos, muchas veces-, por lo que podemos hablar con toda propiedad de "películas de Elías Querejeta".
    Acaba de fallecer en Madrid a los 78 años. Sirva este post como pequeño homenaje al más grande productor cinematográfico español.

Elías Querejeta y El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973)

El chico de Hernani

    La primera vez que entré en la productora de Elías Querejeta no imaginaba lo que aquel paso, indeciso y temeroso, iba a suponer en mi vida. Nunca sabré dónde estaría ahora si no lo hubiera dado. Tal vez no habría dirigido
Tasio, ni ninguna otra de las películas que hicimos juntos. O quizá sí, pero serían diferentes. De eso estoy seguro. Porque trabajar con Elías suponía asumir una determinada forma de entender el cine. Y la vida. Imposible separarlas, decía.
    Me lo comentó una de las muchas tardes en que nos juntábamos para trabajar en el piso que tenía en la calle Pavía, en un gran salón presidido por un impresionante billar francés, que le servía de desahogo mientras charlábamos. “Hacer una película tiene que ser un acto de libertad, porque en cada película dejamos parte de nuestra vida”, afirmó mientras intentaba una carambola. Hablábamos mucho. Antes, durante y después de los rodajes. Era imposible no hacerlo con Elías. Le encantaba conversar y polemizar. Formaba parte de su temperamento. Lo mismo que su vasta cultura y su demoledora capacidad dialéctica. Pocas personas he conocido con su poder de convicción y su energía vital. Sin embargo, reía como un niño cuando hablaban del “sello Querejeta” o le preguntaban sobre su entendimiento de la producción cinematográfica. “Yo solo soy un chico de Hernani que intenta hacer bien su trabajo”, respondía con la picardía reflejada en sus ojos.
    Nunca sabré dónde estaría ahora si aquel día en que llegué a la productora de Elías no hubiera dado el paso que supuso el comienzo de una gran amistad personal y profesional. Como tampoco sabríamos qué sería del cine español en estos momentos sin su labor como productor. Yo me enriquecí compartiendo sus vivencias. Lo mismo que nuestro cine. Porque con sus aciertos y errores, sus películas son el legado más importante de una época cinematográfica. La suya, la mía, la de muchos. Sigamos haciendo bien nuestro trabajo, para que el chico de Hernani se sienta orgulloso de nuestro cine y de nuestro compromiso con la vida.
MONTXO ARMENDÁRIZ

domingo, 26 de mayo de 2013

JOHN FOGERTY ATACA DE NUEVO

    Quienes crecimos escuchando la música de Creedence Clearwater Revival, entre otros grupos y solistas, estamos encantados. 
    John Fogerty, después de varios regresos y de haberse dedicado una buena temporada a investigar el dobro y las músicas de su país, ha vuelto por donde solía, y nos presenta un disco con sus canciones más conocidas, acompañado de músicos como Foo Fighters, Zac Brown Band, Bob Seger, Alan Jackson o sus hijos Shane y Tyler Fogerty.
    La música suena igual de fresca que entonces y más poderosa. El disco, titulado Wrote a song for everyone, saldrá en unos días, pero nosotros ya lo tenemos: Jose, que está en todo, nos puso en la pista. Estará en La Taberna el mes de junio, aunque ustedes pueden empezar a disfrutarlo desde ahora mismo.

John Fogerty - Wrote a song for everyone (2013)

John Fogerty interpretando en directo Mystic Highway en el late show de David Letterman el 21 de mayo de 2013

viernes, 24 de mayo de 2013

EL PENÚLTIMO TROVADOR

    Que suenen sus canciones
   
    Cuando muere el cantor que no toquen a muerto las campanas; que suenen sus canciones. Avivarán en nosotros su memoria, su resonancia. Y así estaremos todos algo más vivos, un poco menos muertos. Cantemos sus canciones. ¿Será mucho pedir en este tiempo de tanto ruido?. Amemos el silencio, donde anida la música. Canta tu nostalgia. Sólo hace falta una guitarra o un acordeón y tener en la memoria el aire de una canción. Moustaki, poeta, músico y cantor. Todo el Mediterráneo en su garganta. Qué envidia oírlo cantar, en francés, en griego, en portugués, en italiano, en inglés, en árabe, en español… Generoso. Ninguna orilla del Mediterráneo, su patria, le era extraña. A todas arribaba al encuentro cordial con sus amigos, tantos los que íbamos con él y seguimos yendo. Georges Moustaki, al principio, sólo era conocido como autor de canciones que otros cantaban: Yves Montand, Barbara, Regiani… La primera más famosa fue Milord, cantada por Edith Piaf. Mayo del 68 lo descubrió también como cantor. Mi libertad, tú que me has hecho amar incluso la soledad. Él era un poeta de la canción, un melodista genial, pero no tenía una gran voz, ni poderosa, ni brillante. Ni falta que le hacía. Tenía voz propia, eso es lo importante. Una voz balsámica, susurrante. Su garganta, fuente de dulzura. Lo amargo de la vida, su dolor, aquello que le hería también lo decía así, poniendo el dedo en la llaga y acariciando la pena. Mayo del 68 lo sacó a escena cuando tenía ya la barba blanca. Desde entonces el éxito le acompañó siempre. Le gustaba vestir de blanco. Ahora es ya una nube blanca. Óyela pasar. AMANCIO PRADA (El Norte de Castilla)

Geroges Moustaki - Le Métèque

Le Métèque

Avec ma gueule de métèque
De juif errant, de pâtre grec
Et mes cheveux aux quatre vents
Avec mes yeux tout délavés
Qui me donnent un air de rêver
Moi qui ne rêve plus souvent
Avec mes mains de maraudeur
De musicien et de rôdeur
Qui ont pillé tant de jardins
Avec ma bouche qui a bu
Qui a embrassé et mordu
Sans jamais assouvir sa faim

Avec ma gueule de métèque
De juif errant, de pâtre grec
De voleur et de vagabond
Avec ma peau qui s'est frottée
Au soleil de tous les étés
Et tout ce qui portait jupon
Avec mon cœur qui a su faire
Souffrir autant qu'il a souffert
Sans pour cela faire d'histoires
Avec mon âme qui n'a plus
La moindre chance de salut
Pour éviter le purgatoire

Avec ma gueule de métèque
De juif errant, de pâtre grec
Et mes cheveux aux quatre vents
Je viendrai ma douce captive
Mon âme sœur, ma source vive
Je viendrai boire tes vingt ans
Et je serai prince de sang
Rêveur ou bien adolescent
Comme il te plaira de choisir
Et nous ferons de chaque jour
Toute une éternité d'amour
Que nous vivrons à en mourir.


El extranjero

Con mi acento de extranjero,
de judío errante, de pastor griego
y mis cabellos a los cuatro vientos,
con mis ojos totalmente deslavados
que me dan un aire soñador,
yo que no sueño muy a menudo,
con mis manos de merodeador,
de músico y de vagabundo
que han pillado en tantos jardines,
con mi boca que ha bebido,
que ha besado y ha mordido
sin saciar jamás su hambre.

Con mi acento de extranjero,
de judío errante, de pastor griego,
de ladrón y de vagabundo,
con mi piel que se ha restregado
al sol de todos los veranos
y con todo lo que llevaba enaguas,
con mi corazón que ha sabido hacer
sufrir mucho a quien ha sufrido
sin por ello hacer historias,
con mi alma que no tiene
la menor posibilidad de salvación
para evitar el purgatorio.

Con mi acento de extranjero,
de judío errante, de pastor griego
y mis cabellos a los cuatro vientos,
yo vendré, mi dulce cautiva,
mi alma gemela, mi fuente viva,
vendré para beber tus veinte años
y seré príncipe legítimo,
soñador o adolescente,
como te guste escoger,
y haremos de cada día
toda una eternidad de amor
que viviremos a morir.

Edith Piaf - Milord (G. Moustaki)

lunes, 13 de mayo de 2013

¿DÓNDE ESTÁ WILLY?


 
    En estos momentos no sé, pero en breve podremos encontrarlo en Cuba, ese paraíso de libertades. Willy Toledo, viejo amigo/enemigo de este blog (véase la miniserie Animales de bellota) dice que se va a Cuba, que en España no hay democracia. En Cuba, sí.
    Este muchacho, porque no se entrena, que si no...




Se nos va Willy

    Me estoy ahogando en mis propias lágrimas, me muero de pena, vivo un verdadero tormento. ¡Se va a Cuba Willy Toledo!

Oigo decir que te piras
a Cuba, Willy Toledo,
y un tan grande intelectual
nunca nos debe hacer esto.
Vas con billete de ida,
no quieres el de regreso.
El paraíso cubano
te tiene sorbido el seso
y yo, para despedirte,
cojo mi boli y un pliego
y adiós te digo en romance,
pues en mi musa y mi estro
la pobreza es gran señora
y, por no saber, no sabe
cómo se tercia un terceto
y, por no saber, no sabe
cómo se cuadra un cuarteto.
Lo siento, querido Willy,
te quedaste sin soneto.
Yo, que ligo tu apellido
al mazapán navideño,
al acero toledano
tan cantado y zarzuelero,
Bahamontes, Garcilaso
y qué sé yo cuántos más
que quedan en el tintero,
lloramos, moco tendido,
tu marcha, querido Willy,
querido Willy Toledo.
Y por ser hombre de honor
cumplirás como yo espero
comprando billete de ida,
sin comprar el de regreso.
Adiós mi querido Willy,
vete ya con viento fresco.
Francisco Revilla

miércoles, 10 de abril de 2013

EL ÚLTIMO CUPLÉ DE SARA


Sara Montiel - Fotografías de Gyenes

    Es fascinante la trayectoria vital de Sara Montiel. ¿Cómo una humilde chica manchega, nacida María Antonia Abad en Campo de Criptana, llegó a codearse con lo más glamouroso del Hollywood de su época, para -mucho más adelante, una vez abandonados los focos cinematográficos en 1974, con apenas 46 años- acabar siendo una caricatura de sí misma? Misterios del destino.
    Sara Montiel (Sarita la llamaban en Hollywood, a partir de su primera película americana, Veracruz, después de haber interpretado unas cuantas en España y en México) conoció y trabó amistad, y a veces algo más, con gente como Gary Cooper, Burt Lancaster, Ernest Borgnine, Charles Bronson, Joan Fontaine, Vincent Price, Elizabeth Taylor, Alfred Hitchcock, Marlon Brando, James Dean, o... ¡Billie Holiday!
    Trabajó a las órdenes de directores de la talla de Anthony Mann (su primer marido) o Robert Aldrich (Veracruz)...
    De todos tenía anécdotas que contar, a medio camino entre la realidad y la fantasía. Son famosos los huevos fritos que le preparaba a Marlon Brando; también el día en que se libró de una muerte segura al no aceptar la invitación de James Dean de subir a su flamante automóvil y el número que montó porque a su amiga Billie Holiday no le dejaron entrar por negra en un restaurante.
    Tuvo una sorprendente (por heterogénea) colección de amantes: desde Indalecio Prieto a Burt Lancaster -al que hizo muy poco caso, ya que decía que le interesaban más los muchachos que las mujeres-, pasando por el misógino Miguel Mihura, el escritor Ernest Hemingway, el poeta León Felipe, que le dedicó alguno de sus poemas, o el científico Severo Ochoa, del que juraba que había sido su verdadero amor. Así hasta que casó con Pepe Tous.
    En el aspecto musical, Sara se mantuvo activa toda la vida. Además de su repertorio clásico, a partir de los setenta comenzó a cantar temas como Me gustas cuando callas (adaptación del famoso poema de Pablo Neruda), o Bolero triste, que Joaquín Sabina compuso especialmente para ella, por no hablar de  ¡Ay, qué caray! de Nacho Cano, Atrévete otra vez de Carlos Berlanga y Nacho Canut, Fúmame, fúmame de Sabina, Antonio Carmona y Javier Gurruchaga (quien la grabó a dúo con Sara) o el tango Macho de Óscar Gómez.
    En fin, una vida intensa.
   
Veracruz - Robert Aldrich

    Descanse Sara Montiel, Sarita, Saritísima, como rezaba el cartel de uno de los musicales que interpretó en España en sus últimas épocas.
    Descanse Mª Antonia Abad Fernández, española y manchega.
    Me juré no tener amo y lo he cumplido, decía.

sábado, 16 de marzo de 2013

PIONEROS DEL CINE/ 3 - El nacimiento de la industria cinematográfica. Léon Gaumont y Charles Pathé


     Al mismo tiempo que el cinematógrafo encuentra en la figura de Georges Méliès a la persona que le sacaría del terreno en que sus inventores querían aislarle, aparecen dos personajes que iban a dotarle de los medios industriales y comerciales que necesitaba para convertirse en la nueva forma de espectáculo. Estos dos hombres, muy diferentes entre sí, se llamaban Léon Gaumont y Charles Pathé.
    Uno y otro eran propietarios de patentes que pronto iban a competir con el cinematógrafo. Léon Gaumont  tenía la patente del cronofotógrafo de Demeny, y Charles Pathé la de un aparato ideado por Henry Joly.

   De formación científica, Gaumont fabricaba aparatos fotográficos e instrumentos de precisión. Después de asistir el 22 de marzo de 1895 a la sesión organizada por la Sociedad de Fomento de la Industria Nacional, donde los hermanos Lumière habían presentado su cinematógrafo, comienza a construir aparatos tomavistas y de proyección, y realiza pequeñas cintas, de las que su secretaria, Alice Guy, asume la dirección, convirtiéndose así en la pionera de las directoras de cine. La primera de estas cintas, bastante infantil, es La fée aux choux. A partir de ahí, Guy aborda argumentos más ambiciosos, sacados del repertorio teatral y literario, o de la historia, como La esméralda (Esmeralda), basada en la novela de Víctor Hugo Nuestra Señora de París, La Passion. Para la realización de estas películas se habían construido en los alrededores de Buttes-Chaumont unos grandes estudios, y en 1914, gracias a su pericia comercial, Gaumont cuenta ya con cincuenta y dos sucursales en Francia y su marca (la margarita) es ya en todas partes signo de honradez y calidad.

    Charles Pathé era muy diferente. Hijo de un pequeño comerciante de Vicennes, había ido a América a probar fortuna y, al no lograrlo, iba recorriendo los mercados y las ferias de Francia con un fonógrafo. Más tarde, dejando el fonógrafo a su hermano Émile, Charles Pathé se hace cargo del aparato de proyección construído para él por Henry Joly y construye un estudio en Vicennes, donde emprende la realización de pequeñas cintas, en nada diferentes a las de los hermanos Lumière y a las de Alice Guy. La actividad del estudio se desarrolla plenamente a partir de la llegada de Ferdinand Zecca. Antiguo cantante de café-concierto y regidor de teatro, Zecca consigue hacerse imprescindible y se convierte rápidamente en el hombre para todo de la casa; más adelante en director de producción y, por último, en director artístico de la sociedad Pathé Hermanos, cuya marca (el gallo) es conocida enseguida en todo el mundo. Zecca se convierte en el alma de una inmensa empresa que comprende estudios, fábricas de película, talleres de revelado y tiraje, despachos de venta y alquiler de filmes, salas de cine, y hasta un noticiario: el Pathé-Journal, primera manifestación de lo que se llamará la "prensa filmada".

L'Emeute sur la barricade (Los disturbios en la barricada, 1906)
Alice Guy Blaché para la Compañía Gaumont

Slippery Jim (1910) - Ferdinand Zecca para Pathé Frères

    En 1906, Alice Guy se casa con Herbert Blaché, a quien Gaumont envía a Berlín como representante de su sociedad, y deja los estudios de Buttes-Chaumont para no volver. Herbert pasa enseguida de Berlín a Estados Unidos, Alice le sigue y allí tiene una gran carrera como directora. Aunque antes había conseguido que se entregase a Louis Feuillade la dirección artística de la producción Gaumont, lo que acabaría convirtiéndole en uno de los grandes nombres del cine francés.
    Por su parte, Ferdinand Zecca, debido a la actividad cada vez mayor de los estudios Pathé, había contratado una serie de directores, procedentes casi todos del teatro: Albert Capellani, Henri Pouctal, Henri Desfontaines, Georges Monca, Camille de Morlhon, Louis Gasnier, André Heuzé..., alguno de los cuales llegaría a alcanzar cierto nombre. Sin dejar de observar los trabajos de Méliès, cuyos éxitos le quitaban el sueño, y sin abandonar los innumerables pequeños filmes que se comenzaban por la mañana y se terminaban antes de acabar el día, y que llenaban las salas populares y los cines de feria, Zecca dirigió la mayor parte de su actividad a la realización de filmes realistas, a veces de un realismo brutal. El ejemplo más claro es Histoire d'un crime (Historia de un crimen), cuyo desenlace es la ejecución del asesino en la guillotina. La prefectura de policía ordenó la supresión de esta escena, y ahí tenemos la primera manifestación de la censura cinematográfica. Como saben, se sucederían otras muchas, y en casi todos los países.

Falling Leaves (1912) - Alice Guy Blaché

Histoire d'un crime (Historia de un crimen, 1901) - Ferdinand Zecca

    Gaumont y Pathé sientan las bases de la poderosa industria en que acabaría convirtiéndose el cine. Pero, mientras tanto, ¿qué estaba ocurriendo en otros países?; ¿qué se hacía en España? Lo veremos.
    Aunque esa es otra historia y será otro capítulo.

Continuará...

lunes, 11 de marzo de 2013

PIONEROS DEL CINE/ 2 - El cine como espectáculo. Primeros efectos especiales. El mago Méliès


    Decíamos en el primer capítulo de esta serie que los hermanos Lumière, inventores del cinematógrafo, no creían demasiado en su invento. Lo veían como una especie de juego o, en todo caso, como algo potencialmente útil para la investigación científica. Pero hubo alguien que enseguida vio en el nuevo medio otras posibilidades, básicamente para la diversión y la atracción de masas. Lógico, ya que procedía del mundo del espectáculo.
      Georges Méliès, que así se llamaba nuestro hombre, era prestidigitador y director del pequeño teatro Robert Houdin. Por esta razón conocía los gustos del público y adivinó inmediatamente lo que el invento de los Lumière podía llegar a ser en sus manos. Ofreció a los inventores comprarles su aparato, pero se encontró con una negativa: Nuestra invención no está en venta. Puede ser explotada algún tiempo como una curiosidad científica, pero no tiene ningún porvenir comercial. Para usted sería la ruina. Méliès no se dio por vencido. Adquirió un aparato construido por el inglés Robert William Paul, el bioscopio, que hubo de mejorar, ya que era muy inferior al cinematógrafo de los hermanos Lumière.
    A comienzos de 1896, en los carteles de su teatro aparecen estas palabras: "Cinematógrafo. Fotografías animadas". Realiza en su jardín de Montreuil una serie de réplicas de las cintas Lumière, como Partie de cartes (Una partida de cartas) o Jardinier brûlant des herbes (Jardinero quemando hierbas), pero se da cuenta de que el invento puede servir para impresionar no sólo lo que existe sino también lo que no existe. De modo que construye en su jardín un estudio acristalado de diecisiete metros de largo y seis de ancho, equipado como el mejor escenario de teatro. Algunos lo consideran el primer estudio cinematográfico del mundo, y no les falta razón, porque, aunque ya el 1 de febrero de 1893 Tomas Alva Edison había construido en Nueva Jersey el famoso Black Maria, en realidad lo utilizó para preparar el material y las demostraciones del kinetoscopio, un aparato diseñado por él y desarrollado por su colaborador William Kennedy Laurie Dickson. En el estudio de Méliès se realizan películas, con escenarios diseñados para tal fin. Aquí, Méliès investiga y pone en marcha los procedimientos que llegarían a constituir la técnica del nuevo arte: sobreimpresiones, ralentí, fundidos, etc. Deja inmediatamente el realismo característico de las primeras películas de la historia (simples documentales) y se decanta por la fantasía, por el sueño. Desde entonces, sobre la pantalla del teatro Robert Houdin se pasan cintas como Cendrillon (La Cenicienta), Château hanté (El castillo embrujado), Rêve de Nöel (Sueño de Navidad), Auberge ensorcelée (Albergue embrujado) o Vingt mille lieues sous les mers (20.000 leguas bajo el mar) y Le voyage dans la lune (Viaje a la Luna).
    Dando un paso más en el terreno del trucaje y de la mentira, Méliès recrea en estudio escenas de actualidad: la guerra hispano-americana, la guerra del Transvaal, la revolución de los Boxers... Lo que él llamaba actualidades falsas. Su obra maestra en este sentido es Le couronnement d'Edouard VII d'Angleterre (Coronación del rey de Inglaterra Eduardo VII): la abadía de Westminster reconstruida en el pequeño estudio de Montreuil, con el personaje del soberano interpretado por un mozo de lavandería cuyo parecido con el modelo real era sorprendente.
      Sobre L'eruption du Mont Pelé à la Martinique (La erupción del monte Pelado o La catástrofe de la Martinica) dijo Guillaume Apollinaire: Méliès y yo hacemos poco más o menos lo mismo: encantamos la vulgar materia.
    Pero, como suele ocurrir con los soñadores, Méliès era mal comerciante, no supo defenderse de sus competidores, quebró y acabó poniendo una pequeña tienda de juguetes en el vestíbulo de una estación de París para ganarse la vida. Más tarde, quince años más tarde, como también suele ocurrir, la corporación cinematográfica siente mala conciencia, le "redescubre" y le festeja con un banquete a cuyo término un ministro le coloca sobre el pecho la cruz de caballero de la Legión de Honor. A buenas horas.

Le voyage dans la luna (El viaje a la Luna) - Georges Méliès



    Georges Méliès, el mago Méliès, el descubridor de la verdadera esencia del cine, acabó muriendo en un hospital.
    Mientras tanto, aparecen dos personajes que comienzan a dotar al cine de los medios industriales y económicos que necesitaba para convertirse en la gran industria que con el tiempo llegaría a ser: Léon Gaumont y Charles Pathé.
    Pero esa es otra historia, y será otro capítulo.

    Continuará...