Merle Haggard - The Complete '60s Capitol Singles (2013)

martes, 26 de abril de 2016

A VER SI NOS VAMOS ENTERANDO

El narcisismo de Podemos
Para "entender Podemos" no hay que verlo como lo que dice ser, sino como lo que es. No es un núcleo de pensamiento crítico, sino un núcleo de narcisismo universitario (típicamente latinoamericano) como el que ha estudiado desde hace cuarenta años el mexicano Gabriel Zaid. En De los libros al poder escribe: la universidad otorga credenciales de saber para escalar en la pirámide del poder. A veces, ese asalto al poder ha sido pacífico, otras no. En América Latina, a partir de la construcción imaginaria de la universidad como nueva iglesia, varias generaciones de universitarios buscaron imponer a la realidad la maqueta ideal de la sociedad perfecta. La guerrilla latinoamericana (en Perú, Centroamérica) no fue campesina, ni obrera ni popular: la encabezaron profesores y estudiantes. Si la realidad no se ajustaba a sus teorías, peor para la realidad. Para nuestros países, el costo histórico de la guerrilla universitaria ha sido inmenso.

Podemos es la versión española de la caracterización de Zaid. La confirmación está en el texto Entender Podemos, publicado por Pablo Iglesias en la revista inglesa New Left Review (julio/agosto de 2015). Se trata de una vaporosa teoría de la historia universal que desemboca en… Podemos. Ante la "derrota de la izquierda en el siglo XX (informaba Iglesias), el pensamiento crítico quedó reducido al trabajo de universitarios". Solo en el claustro universitario podía surgir la "producción teórica" que hiciera posible una "izquierda realista". Al sobrevenir la crisis financiera global, el "vaciamiento" de las soberanías estatales europeas y la indignación social por los casos de corrupción en las élites políticas, España tuvo la fortuna de contar con "el conocido grupo de docentes e investigadores de la Universidad Complutense de Madrid", que integraría Podemos.

El objetivo de ese "núcleo" de "pensamiento crítico" era "agregar" las nuevas demandas derivadas de la crisis en torno a un "liderazgo mediático" capaz de "dicotomizar" el espacio público. ¿Cómo lograrlo? Volteando a "las experiencias acontecidas en América Latina", ricas en "instrumentos teóricos para interpretar la realidad española". De hecho —imaginaba Iglesias—, Europa toda se hallaba en un "proceso de latinoamericanización, entendido como la apertura de una estructura política". Por un lado, había que absorber la obra del filósofo Ernesto Laclau (principal teórico del populismo en Latinoamérica). Por otro, había que "pensar políticamente en clave televisiva", objetivo que se logró con los programas La Tuerka y Fort Apache, nuevos "partidos" que trasladaron la política del Parlamento a la televisión. Esos programas —revelaba Iglesias— fueron la escuela que "nos formó para el asesoramiento en comunicación política que desarrollamos paralelamente en España y América Latina". Pero, para superar "ciertos estilos" (que Iglesias, enemigo del castellano pero amigo del oxímoron, llamaba "movimientistas paralizantes"), se requería algo más: "Usar mi protagonismo mediático". Era necesario "identificar al pueblo de la televisión con un nosotros nuevo". Así fue como la "representación de las víctimas de la crisis" encarnó en su propia persona: "El fenómeno televisivo", el "tertuliano-referente", "el significante", "Pablo Iglesias/el profesor de la coleta".

Para los huérfanos de "pensamiento crítico", estas ideas seminales no son fácilmente comprensibles. Por eso, en beneficio de los legos, a mediados de 2014 el tertuliano/referente y significante concedió en Venezuela una entrevista para un programa de televisión donde se le ve escuchando a Hugo Chávez: "La revolución avanza, la patria avanza (decía el Comandante en 2012). Esto solo es posible en socialismo, solo es posible con un Gobierno que coloque en primer lugar al hombre, al humano, a la mujer, a la niña, al niño". Visiblemente conmovido, Iglesias reacciona en "clave televisiva": "…Cuántas verdades nos ha dicho este hombre... Lo que está ocurriendo aquí es una demostración de que sí hay alternativa, de que la única manera de gobernar no es gobernar para una minoría de privilegiados y contra las mayorías sociales. Ese es el ejemplo de América Latina… una alternativa para los ciudadanos europeos".

El mensaje era el mismo para el lector de la New Left Review y el "pueblo de la televisión": el futuro de España y de Europa era y debía ser (historia y norma, poder y deber, hermanados) la Revolución Bolivariana encabezada por su respectivo caudillo mediático.

Para refutar a Iglesias, alguien señaló lo mucho que Laclau debe a Carl Schmitt, teórico del nazismo, experto en la "dicotomización", que veía la historia como el escenario de dos fuerzas: "Amigo" y "enemigo". (Traducción para España: por un lado "el pueblo", representado por Podemos, representado por Iglesias; por otro el "no pueblo", representado por todas las otras formaciones políticas). Pero a estas alturas esos reparos intelectuales son lo de menos. Ahora, la mejor refutación de la teoría de Podemos está en la espantosa realidad en la que viven "el hombre, el humano, la mujer, la niña, el niño" en la Venezuela creada por el chavismo, una devastación sin precedente en América Latina, comparable a la provocada en Zimbabue por Robert Mugabe.

El profesor Iglesias, por supuesto, no admitirá nunca esa realidad. Y se entiende: Podemos tiene intereses creados en creer lo que cree o dice creer. Esos siete millones de euros no se cobraron en vano. Lo que no está claro es el sentido de esa operación de "asesoramiento en comunicación pública". ¿Cobraron por un servicio prestado al chavismo o cobraron por el honor de ser asesorados por Hugo Chávez, el mayor experto mundial en "dicotomizar" a la sociedad, "pensar políticamente en clave televisiva" y construir un "liderazgo mediático"?

Sobre el peso relativo de la teoría y la práctica en su doble rol de Secretario General y Politólogo, Iglesias confiesa: "Sin el segundo, el primero no habría sido posible". Lo cual supone que la universidad prepara a las personas para la vida. ¿Es así? Zaid llegó a la conclusión de que la mitología universitaria es responsable de ese y otros equívocos, que impiden un progreso que sirva a la vida. Cualquier profesionista responsable sabe que la experiencia práctica, con sus errores inevitables, es la verdadera maestra. No obstante, en una extraña vuelta al platonismo, hay quien piensa que la teoría prepara para la práctica y en cierta medida la supera. Y que para ser político nada mejor que ser politólogo.

Los líderes de Podemos han escalado el poder con credenciales del saber. Son capitalistas curriculares. Son guerrilleros de salón. Desde los peligrosos cañaverales de la Complutense, construyeron teorías contra el poder democrático financiados por el poder revolucionario. Del ciudadano español depende desenmascarar su inanidad teórica, su inexperiencia práctica, su vasta mentira, su mala fe.
ENRIQUE KRAUZE, escritor y director de la revista Letras Libres.
El País, 25/04/2016

sábado, 23 de abril de 2016

DON QUIJOTE Y HAMLET: ASÍ NO HAY QUIEN VIVA

Iba el señor Don Quijote llevando con mucha gallardía su desengrasado esqueleto de caballero antiguo y, al enfilar ya, nada más salir de Ventura de la Vega, el último tramo de la Carrera de San Jerónimo, a primera hora de la noche, cuando empieza a ser arduo distinguir a galgos de podencos y a Aldonzas de Dulcineas, casi da de bruces con un mozo de aire igual de antiguo e igual de noble, o más, pero de aspecto muy descolocado y desbarajustado, que algo masculló en un castellano seguramente recién aprendido y en exceso empapado de oscuridades luteranas.

- "Mire bien vuestra merced por dónde va, alma de cántaro, que podemos acabar los dos en parihuela y a merced de matasanos que nos tomarían, me temo, por material de desecho y a beneficio de inventario", le advirtió Don Quijote al otro, aunque sin perder la compostura y con cierto tono paternal.

- "Algo huele a podrido en Dinamarca", dijo el otro, sin venir mucho a cuento pero husmeando de pronto, y con visible ansiedad, el aire veleidoso de la primavera madrileña.

- "¿Perdone?".

El otro pareció desconcertado:

- "Esto sigue siendo Dinamarca, ¿verdad?".

- "Pues más bien no", dijo Don Quijote, "esto es el Foro. Pero no me diga más: es usted danés, o sea, hereje hasta las cachas, pero aún no debe de tener la conciencia demasiado extraviada ni la cabeza en extremo perdida si ha tenido el buen gusto de venirse a estas tierras a hacerse un Erasmus. Se lo pasará de miedo, pillín".

- "¿A hacerme un qué? Haga usted el favor de no sugerir obscenidades en mi presencia, señor. Yo soy Hamlet, príncipe de Dinamarca", y entonces el mozo se irguió un poco y a Don Quijote le quedó claro al instante que aquel guiri, ciertamente descarriado a saber a causa de qué desventurada ventolera, no era desde luego un mindundi.

Así que Don Quijote invitó a Hamlet, con hidalguía muy acogedora, a acompañarle en un paseo que consideró terapéutico para los desvaríos que sin duda afligían al encantador príncipe nórdico, y pasó en seguida a referirle que él, Don Quijote de la Mancha, hallábase de paso en Madrid porque en esos días, por aquel barrio que llaman de las Letras, se celebraban numerosos eventos municipales en memoria de aquel a quien él mismo le debía la inmortalidad, Miguel de Cervantes, que murió hacía nada más y nada menos que 400 años.

- "Uy, qué casualidad", dijo entonces Hamlet, "cuatrocientos años hace también que murió quien me dio la inmortalidad a mí, William Shakespeare. ¿Ha oído hablar de él? Un genio. Cierto que a mí me hizo enloquecer, aunque, para lo que hay que ver y que vivir, no sé si es preferible verlo y vivirlo loco o cuerdo".

- "¡No me digas que tú también estás loco!", Don Quijote se mostró encantado con la coincidencia. "Si te digo la verdad, Hamlet, puestos a ser inmortales más vale serlo estando un poco chavetas, que hay que ver los marrones que le van cayendo a uno encima un siglo sí y otro también".

Hamlet entonces se sinceró con Don Quijote y le contó todo lo que ya sabemos sobre su desgraciada vida, que hay que ver cómo se lució William Shakespeare con la criatura: lo de su padre y el fantasma de su padre, lo de su madre con su tío Claudio, lo de quien estaba llamado a ser su suegro, el bueno de Polonio, al que él mismo mató por equivocación, y, sobre todo, lo de Ofelia, su Ofelia, ahogada también por su culpa. Y lo de ser o no ser, que tiene castaña. Lo de ser o no ser es que no se le iba de la cabeza. Ofelia tampoco se le iba de la cabeza. Como no se le iba de las narices aquel olor a podrido.

- "¿Pero qué olor, Hamlet?", Don Quijote dio leves muestras de impaciencia. Pero entonces husmeó él también el aire embarullado de esta primavera española que se las trae, y tuvo que reconocer: "Pues sí, Hamlet, algo huele a podrido".

Don Quijote le dijo entonces a Hamlet que tenían que ponerse ya, los dos, al unísono, a deshacer entuertos. Que Miguel de Cervantes también a él le hizo loco, pero que su locura era positiva, proactiva, entretenidísima. Él sabía pelear contra gigantes, por desmesurados y putrefactos que fueran. Algo olía a podrido en el mundo entero. No solo en Dinamarca. No solo en Panamá. No solo en esos parajes misteriosos y escurridizos que llaman ahora paraísos fiscales. No solo en las almas de esos traficantes miserables de gente desdichada. No solo aquí. Por doquier. Algo había que hacer. Lo harían. Ya.

- "Porque seremos inmortales, Hamlet", concluyó Don Quijote, "pero así no se puede vivir".

Hamlet solo le pidió a Don Quijote un momento para ensimismarse. Se sentó en un banco de la plaza que hay frente al Congreso, se ensimismó y murmuró:

- "Ser o no ser".

- "¡Ser, coño, ser!", gritó Don Quijote.

Y Hamlet dijo: "Vale".
EDUARDO MENDICUTTI
El Mundo, 19/04/2016

lunes, 11 de abril de 2016

PIJERÍAS


Como no soy Javier Cercas, van ustedes que arden (y salen ganando) con lo que sigue, que suscribo al cien por cien y sin quitar ni poner una coma, sólo algún que otro subrayado:

La izquierda pija

¿Y qué es la izquierda pija? Podría contestarse a esa pregunta con la respuesta que San Agustín se da a sí mismo cuando se pregunta qué es el tiempo: "Si nadie me lo pregunta, lo sé; en cambio, si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé". Pero en las Confesiones esa frase no es más que una captatio benevolentiae (o una coquetería): la prueba es que a continuación San Agustín se lanza a deslumbrantes reflexiones sobre la naturaleza del tiempo; me encantaría hacer lo mismo con la de la izquierda pija, pero, como no soy San Agustín, van ustedes que arden con lo que sigue.

El verdadero ideólogo de la izquierda pija no es Marx, sino Maquiavelo. El verdadero lema de la izquierda pija no es de Maquiavelo, aunque podría serlo; dice así: "El poder se coge con la izquierda, pero se maneja con la derecha". Esto significa que la izquierda pija llega al poder empujada por el maremoto de la crisis, la miseria, las injusticias flagrantes y la prepotencia innoble de los poderosos, pero en cuanto llega al poder se olvida de la miseria y las injusticias y la crisis y, alardeando con su retórica y su gestualidad antisistema de plantar cara a los poderosos, dobla el espinazo ante ellos, que antes de que la izquierda pija llegase al poder se espantaban con su maximalismo revolucionario, pero que en cuanto llega al poder están encantados con ella, porque les hace el trabajo mejor que la derecha. Antes de llegar al poder, en suma, la izquierda pija es revolucionaria y maximalista, mientras que al llegar al poder se vuelve minimalista e involucionista. La izquierda pija no intenta resolver los problemas de todos, sino que, como dice Víctor Lapuente del nuevo político, "concentra sus esfuerzos en los temas que fracturan a la sociedad en dos bandos para dejar claro que él es el líder de uno". La izquierda pija dice practicar la nueva política, pero su política y hasta su lenguaje son tan viejos como los de la vieja política (propongo fusilar sin fórmula de juicio al próximo político que use la expresión "líneas rojas" o la expresión "hoja de ruta"). La izquierda pija ha inventado una forma de chantaje que la blinda contra la crítica de los pusilánimes (sobre todo los pusilánimes de izquierda), según la cual todo el que la critica es un reaccionario. La izquierda pija protesta con razón contra los recortes a la libertad que se producen en nuestras democracias, pero aplaude sin razón a las tiranías de Latinoamérica o de Oriente Próximo, con lo que incurre en una forma perversa de racismo y supremacismo. La izquierda pija se pirra tanto por salir en la tele como Belén Esteban. Por momentos, la izquierda pija se parece más a Donald Trump que a cualquier otra cosa. Manuela Carmena no pertenece a la izquierda pija, pero sí quien colocó en la fachada del Ayuntamiento de Madrid ese mensaje de bienvenida a los refugiados que, como notó un editorial de este periódico, tiene más letras que los refugiados que nuestro egoísmo ha sido capaz de acoger. Sobra decir que la izquierda pija intenta echar a los militares de las ferias educativas: como si no fuera educativo saber que las guerras existen; como si no fuera educativo saber que, aunque todas sean espantosas, algunas no hay más remedio que hacerlas (nuestra Guerra Civil, sin ir más lejos); como si no fuera educativo saber que quien más odia la guerra es un militar de verdad y que ahora mismo nuestros militares no se dedican a matar, sino a evitar que la gente se mate. Y hablando de guerras: la izquierda pija habla mucho de la nuestra, pero su visión es a menudo acrítica, de parvulario, una visión huérfana de la complejidad ética de lo que Primo Levi llamó "zonas grises", esos espantosos lugares de vértigo donde las víctimas se convierten en verdugos y los verdugos en víctimas. La izquierda pija tiende al sentimentalismo y al moralismo, que son prostituciones del sentimiento y la moral. La izquierda pija es decorativa.

No queremos esa izquierda. No queremos una izquierda cínica, gestera, telegénica y ornamental. Queremos una izquierda humilde y decente, que se parta la cara por resolver los problemas de todos, empezando por los de los que más problemas tienen. No queremos una izquierda pija. Queremos una izquierda de verdad. La izquierda pija es el peor enemigo de la izquierda.
JAVIER CERCAS
El País Semanal, 08/04/2016

domingo, 3 de abril de 2016

CÓMO SER POLÍTICAMENTE INCORRECTO

Hay muchas maneras. Una de ellas es ser un gran escritor y poeta, llamarse Félix de Azúa, e ir por la vida sin complejos ideológicos.

Azúa, flamante académico de la RAE, en una entrevista concedida a la revista Tiempo:

Sobre Ada Colau, alcaldesa de Barcelona por Barcelona en Comú [Equo, Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), Podemos, Procés Constituent]:

Una ciudad civilizada y europea como Barcelona tiene como alcaldesa a Colau, una cosa de risa. Una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado. No tiene ni idea de cómo se lleva una ciudad ni le importa, lo único que le importa es cambiar los nombres de las calles. 

Naturalmente, la alcaldesa de Barcelona no ha tardado en responder al escritor en su cuenta de Twiter:

En las futuras definiciones de machismo y clasismo de la RAE, el señor Azúa podrá citarse a sí mismo.

Tal vez, tal vez, señora Colau, pero antes de contestar a Azúa yo le aconsejaría que intente ponerse a su nivel. Ya sé que en su caso esto es totalmente imposible, pero, no sé, podría empezar por leer alguno de sus magníficos ensayos o alguno de sus poemas, y si esto le resulta demasiado arduo, entrar en su página web. Quizá aprenda algo con un poco de esfuerzo.

Félix de Azúa ha dicho más cosas, muchas más:

Sobre Podemos, ha recordado que sus dirigentes han aceptado dinero de los gorilas venezolanos y los verdugos iraníes. Yo no entiendo cómo alguien les sigue haciendo caso. La gente no sabe lo que es Irán, que cuelgan a los homosexuales de grúas y lapidan a las adúlteras, o lo que hace el castrismo venezolano. A esta gente de Podemos nadie se lo dice cuando reprochan al resto ser casta.

También ha criticado el apoyo que reciben en las urnas partidos como PP o PSOE, además de plantearse su voto en futuras elecciones para Ciudadanos, partido del que fue cofundador hace 10 años. Sobre el voto a Podemos, lo tiene claro: la gente debe de votar borracha, yo me siento ajeno.

Respecto al independentismo catalán, Azúa ha comparado la presión social en Cataluña con la Checoslovaquia de los tanques rusos o la época de ETA en el País Vasco. Es una presión constante, todos los días y a todas horas. Pero sonriente. Es fascismo sonriente, fascismo simpático, de feria, del poble. [...] En Cataluña ya solo importan los sentimientos, no la razón. Es maravilloso que a Cataluña le represente en España alguien como Gabriel Rufián [portavoz de ERC en el Congreso]. No engaña. Eso es Cataluña. Eso es lo que quiere exportar.

Además, ha calificado la enseñanza de humanidades en España de grotesca y catastrófica. Fíjese lo que ha salido de la Facultad de Políticas de la Complutense... Es lo más ignorante del país, pero consiguen llevar a la gente gregaria como corderitos. Y eso que Pablo Iglesias cada vez que cita un libro lo hace mal.

Al final, curándose en salud y viéndolas venir, cansado de pelear todas las batallas, Azúa ha asegurado que después del verano no hablará de estos temas. Sí, me canso. Es más, a la vuelta del verano, me retiro. Tengo cosas que hacer. Me voy a dedicar a regar mi jardín. Se acabó. Sí señor, tal como aconsejaba Voltaire.

Para acabar de animar el cotarro, acaba de publicarse estos días un libro titulado Perles catalanes: un engendro perpetrado por Salvador Avià, Jordi Avià y Joan-Marc Passada, que habla de una serie de personajes que, según sus autores, tienen en común apoyar a los opresores de nuestro pueblo y de paso oprimir a otras naciones.
El infumable bodrio tiene por subtítulo Tres siglos de colaboracionistas y en su portada ya avisa de lo que te puedes encontrar dentro, porque aparecen lemas como especulador, franquista, colonialista, negrero y explotador...

Mezclando churras con merinas, semejantes calificativos, y otros igual de sangrantes, los escupen estos iluminados contra 70 personalidades catalanas y baleares de todo pelo: desde el capitán negrero Joan Maristany, que esclavizó o asesinó a toda la isla de Pascua, hasta los "principales enemigos del independentismo catalán", según estos lumbreras: Josep Pla, Juan Antonio Samaranch, Cambó y Porcioles, Albert Boadella, Félix de Azúa, Rosa Regàs, Carme Chacón, Miquel Roca o Duran Lleida.

Jordi Avià, uno de los autores del libro, asegura que no se trata de una lista negra de malos catalanes. Podría parecer una lista inquisitorial, pero a diferencia de la inquisición también recogemos los aspectos positivos de un Cambó o un D’Ors; lo que hacemos es hablar no sólo de la parte buena sino de la parte negativa de la que no se habla. Vale, chaval, no cuela, no te esfuerces.

Los 11 personajes que cierran el libro comparten según sus autores al menos dos fobias: Cataluña y el derecho a votar, es decir, la democracia. Lo de siempre, qué aburrimiento. Dichos personajes son, por orden alfabético:

• Félix de Azúa: acorazado del nacionalismo y la seudoizquierda española.
• Albert Boadella: bufón que prefirió ponerse una correa en el cuello y pasar a ser el perrito del mandarín. (¿?)
• Josep Borrell: a quien Cataluña le importa un rábano.
• Josep Ramon Bosch: miembro de Societat Civil Catalana, asociación política contraria al independentismo catalán y favorable a mejorar las relaciones políticas con el resto de España y la Unión Europea
• Francesc de Carreras: uno de los promotores del partido colonialista Ciutadans.
• Josep Antoni Duran i Lleida: pocos seres han actuado con tanta dedicación, influencia y durante tanto tiempo como él para poner palos en las ruedas a los intentos de emancipación del pueblo catalán.
• Arcadi Espada, escritor y periodista.
• Rosa Regàs: ejemplo del nativo agradecido al poder colonial.
• Miquel Roca.
• Alejo Vidal-Quadras.
• Carme Chacón.
Parte de lo mejor de Cataluña, oiga.

Eso sí, los autores "reconocen" que aunque todos son moralmente responsables de actos aberrantes, el nivel de culpabilidad es diferente. ¿Y cómo van a hacerles pagar la culpa? ¿Tienen preparado ya el Gulag?

Esto, amigos, es lo políticamente correcto en Cataluña hoy en día.

Pues, ¿saben qué les digo? Que me estoy aficionando a este asunto de la incorreción política. Le estoy pillando el punto, hombre.

jueves, 17 de marzo de 2016

'DEFENDER LA BELLEZA', O LA CURSILERÍA AL PODER


Cursilería y poder

Pablo Iglesias es un hombre obsesionado con el poder. Y un cursi. Una mezcla que le convierte en un político peculiar.

Ni Marx ni Lenin ni, por supuesto, Stalin se hubieran permitido el lujo de recurrir a florituras pequeño burguesas para justificar la dictadura del proletariado o las contradicciones que a veces surgen en la lucha de clases. "Ninguna formación cuenta hoy con el tesoro con el que cuenta Podemos: la ilusión por la belleza de lo que estamos construyendo", dice Iglesias en la carta que remitió a los círculos de la organización a las 6 de la tarde del pasado martes.

Karl Marx se revolvería en su tumba si pudiera leer párrafos como éste: "Si algo enseñó aquel barbudo genial (sin citarlo se refiere a Marx) es que si de las cuentas que uno hace en la pizarra brota la sangre, las ciencias deben ponerse a trabajar para cerrar esas heridas".

La carta Defender la belleza, enviada sólo cinco horas antes de que le cortara la cabeza al secretario de Organización, Sergio Pascual, es un retrato preciso y revelador de la personalidad de Iglesias.

Enterrada en una tediosa hojarasca (casi 7 folios) de sensiblería patética ("Nuestros adversarios no soportan nuestras sonrisas, nuestros besos... No soportan verme fundido en un abrazo con Juan Carlos Monedero"), se esconde su real concepción de la política, de la democracia y del partido.

Después de afirmar que las dimisiones de Madrid se produjeron "en el peor momento posible", Iglesias olvida los besos y abrazos para entrar en materia: "En Podemos no hay ni debería haber corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos y los recursos; pues eso nos convertiría en aquello que hemos combatido siempre: un partido más".

Sin decirlo explícitamente, el líder de Podemos estaba preparando a sus bases para lo que sucedería a las 11.30 de la noche: la destitución de Pascual, echando mano de unos estatutos, ejemplo del más puro centralismo democrático, que le dan capacidad al secretario general de poner y quitar a los miembros de la ejecutiva del partido sin necesidad de votaciones.

La democracia, para el jefe de Podemos, no es útil si no sirve para lograr el objetivo importante: el poder.

Si alguien aún no lo ha entendido, este párrafo de su impagable epístola lo aclara: "Gramsci leía a Maquiavelo y reconocía la grandeza del florentino, sabía que el príncipe en el siglo XX no era tanto un gobernante como el partido, pero el partido nunca es un fin". En efecto, el partido es el medio para alcanzar el poder. Bajo la capa de la transversalidad se esconde una concepción leninista del partido. 

En las redes sociales ese ha sido el núcleo del debate. Desde los críticos a Iglesias: "Ni en dioses, reyes ni tribunos está el supremo salvador..."; "Cuando se desprecia el consenso y se instaura la imposición y los juegos de tronos ocurren esas cosas, querido Pablo"; "Todo el poder para el sumo pontífice". Hasta los que justifican a Iglesias: "Muy bien cesado el Pascual este"; "Me parece una decisión justa y necesaria"; "¿Qué más autocrítica quieres que haga? Lo cesa, luego reconoce que se equivocó al nombrarlo". (Todos los comentarios han sido extraídos de eldiario.es).

Errejón logró un éxito importante al forzar la salida de Monedero (que ahora recobra protagonismo). Sus tesis parecían triunfar antes del 20-D: Podemos dejaba de ser un movimiento asambleario, heredado del 15-M, para convertirse en partido.

El discurso de Iglesias en el debate de investidura no gustó al número dos de Podemos. Iglesias (que necesita a los anticapitalistas y por eso ha endurecido su mensaje) ha dado un golpe de mano para frenar la irresistible ascensión de Errejón. Eso es lo que hay detrás de la batalla de Madrid y de la destitución de Pascual. El secretario de Organización había propiciado la salida de los 10 miembros de la dirección madrileña para debilitar al secretario general, Luis Alegre, un hombre de Iglesias. La lucha por el poder en Podemos se zanja, de momento, con una derrota parcial de Errejón, pero que nos volverá a sorprender con nuevos y apasionantes episodios.
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO - El Mundo, 17/03/2016

lunes, 15 de febrero de 2016

PALABROS

Penúltimos archisílabos

Ya lo advirtió Horacio. Fue al elogiar en su Arte poética a quienes evitaban las "palabras ampulosas y rimbombantes", y a las que llamó sesquipedalia verba por medir "un pie y medio" de largo. Como quizá algunos lectores recuerden, aquí las he bautizado como archisílabos y aventuré que ese gusto por el alargamiento innecesario -aunque no siempre incorrecto- responde al probable afán de sobresalir de los demás. Un gusto contagioso, sin duda.

No vayan a pensar entonces que, el silenciarlos desde hace un par de años, denote un decaimiento en el uso y abuso de estos vocablos que coleccionamos. Lo que pasa es que son tantos y tan graves los problemas públicos que nos acucian, que prestar atención a este fenómeno lingüístico suena a frivolidad impropia del buen ciudadano. Craso error. El ciudadano es antes que nada un hablante y, por alejados que parezcan, la calidad del uno dice mucho también de la calidad del otro. A la postre, ambas figuras pueden incurrir en parecido empobrecimiento o indiferencia ante el deterioro de lo común.

Al hilo de ciertos prefijos y sufijos, y ahorrándonos los centenares de torpes polisílabos recogidos en ocasiones pasadas, entremos de nuevo en materia. Por ejemplo, en aquellos que pretenden subrayar la diferencia entre un acto y su proceso de llevarlo a cabo. ¿Quién no ha oído hablar de esa desvalorización que equivale a una "devaluación"? ¿Acaso no es cierto que la autoridad se ejerce mediante actuaciones en vez de por "acciones"? Una contratación administrativa goza de mayor empaque que un mero "contrato", dónde va a parar, y los fabricantes de automóviles se enorgullecen de exhibir sus variadas motorizaciones (o sea, sus "motores"). Si va usted para locutor, elija siempre incrementación o incremento, sea de los accidentes de tráfico o de los precios, y nunca su "aumento". Causa perplejidad conocer que una banda musical está en ascensión, y no en "ascenso", pero las cosas se complican cuando la "compartimentación" desemboca en el trabalenguas de la compartimentalización o el "clientelismo" engendra la clientelización.

Habrán observado asimismo que la notable afición a destacar la cualidad abstracta de las cosas lleva a menudo a sustituir la cosa misma por ese rasgo abstracto que encarna. De modo que la "equidad" de un acto equitativo acaba trocándose en equitatividad, y la "variación" deja paso a la variabilidad. Por esa misma ley no escrita, la unitariedad se impone sobre la "unidad", lo mismo que preferimos la confortabilidad del sillón a su "confort" o el precario estado de marginalidad al de "marginación". Una "excepción" a la regla se cita como excepcionalidad. En cuanto algún aparato cumple una "función", el experto sentencia que posee funcionalidad. Un ilustre abogado sugiere someterse no tanto a la "letra", sino más bien a la literalidad de la ley. Y ciertos políticos proponen ahora una ley de transitoriedad jurídica, es de suponer que para perfeccionar la mera "transición". El "vértigo" es ocupado por la vertiginosidad, igual que la dimensionalidad arrincona a la más simple "dimensión". Eso sí, no me pregunten por el significado de la intermodalidad, que hasta ahí no llego.

En el vergonzante empeño por que nuestro lenguaje cotidiano se transforme en spanglish, procuremos que lo "diferente" alcance siempre el grado de diferencial y no hagamos ascos al comunicacional ni al conversacional. Las ondas "vibratorias" de toda la vida deben bautizarse como vibracionales, en una operación parecida a la de denominar componente nutricional a lo que calificábamos de "nutritivo". Me cuesta adjudicar sentido al novedoso reputacional, pero doy fe de que una solicitada revista femenina se refería en portada a modelos inspiracionales a falta de "inspiradores"...

Si venimos a algunos verbos afectados por esta manía de crecimiento, ahí está ese reciente uso de capturar, también de cuna inglesa, que ha desbancado a nuestro "captar" o, del mismo origen, el sumarizar con la pretensión de "resumir". (He ahí otra "prueba" —perdón, evidencia— de colonialismo lingüístico). Cuando nos servimos en exclusiva del expansionar, confesamos haber olvidado el "expandir" o "ensanchar"; y quizá recuerden que hubo un tiempo en que decíamos "distinguir" para lo que hoy se oye siempre como diferenciar. El ambiente nos arrastra a uniformizar lo que sea, y no ya a "uniformar". Con lo fácil que resulta "restar", "quedar" o "dejar", triunfa sin embargo el mayor prestigio de residualizar. Renunciemos, pues, al esfuerzo de "concebir" para suplirlo por el conceptualizar, mientras se le pide a "distender" que deje paso al más prolongado distensionar. La masiva ignorancia del latín y griego por estos lares, y con ella de tantas raíces de nuestro léxico, trae estos excelentes resultados. Ignoro si sectarizar es portarse como un sectario o cortar algo (o a alguien) en secciones, y no les digo cuánto me asusta esa nueva hornada de verbos fantasmales y horrísonos como despatologizar, fronterizar, efectivizar o desnegativizar...

Participios y adjetivos tampoco se libran de estas cirugías verbales del momento. Ya sabemos que lo "concreto" o "concretado" ha pasado a ser concretizado, lo "continuo" se transforma en continuado y una situación parece mucho más "convulsa" si está convulsionada. En paralelo a nuestra práctica política, lo que antes era "regional" ha sido regionalizado y las cuentas "territoriales" dan en territorializadas. Ciertas medidas públicas no es que sean "generales", sino que se han generalizado, lo mismo que tantos servicios privados ya no son "personales" sino incluso personalizados. La creación de empleo se ha desestacionalizado al no depender ya de la estación del año. Deseosos de atenernos al "procedimiento", pronto llegamos a lo procedimental y acabamos dejando todo bien procedimentalizado. Y no me negarán que, a la menor dolencia, corremos a medicalizarnos en lugar de a "medicarnos" y a quedar así, más que "medicados", medicalizados.

Los muchos adictos a los archisílabos muestran su predilección por lo determinativo, cuando están buscando lo "determinante", así como por lo derivativo más que por el vulgar "derivado" o por una noticia excitativa en lugar de "excitante". Uno, que no estudió filología (como ya se habrá notado), se andaría con cuidado con los limitativo, manipulativo, integrativo o investigativo por más que la Academia los bendiga. Entretanto, el pedante disfrutará archisilabeando a su antojo unos cuantos adverbios de modo. Ahí nos esperan continuadamente, por "continuamente", o individualizadamente, por "individualmente", entre otros.

¿Me permitirán entonces despedirme una vez más con las ideas de un viejo maestro? Pues Chesterton nos dejó dicho que "las palabras cortas han de tener un significado, pero las palabras largas a veces pueden no significar nada literalmente...".
AURELIO ARTETA, catedrático de Filosofía Política de la Universidad del País Vasco.
El País, 13/02/2016

viernes, 12 de febrero de 2016

EL CALLEJERO

Fieles a su obsesión por reescribir la Historia a su conveniencia, sectarios irredentos, los "adanitas" de la corporación municipal de Madrid, lejos de trabajar por el bien de sus conciudadanos, se dedican últimamente en cuerpo y alma a intentar borrar toda huella del pasado, mientras tienen absolutamente abandonadas sus tareas de gobierno. Pretenden ahora eliminar del callejero madrileño toda referencia a personajes de nuestro pasado  ya no tan reciente. Bien está, pero es que incluyen entre estos personajes a insignes escritores, artistas y pensadores, que, si en su momento fueron proclives al franquismo, su trayectoria intelectual y artística no deja ninguna duda sobre su valía. Lo triste, lo patético, es que no se dan cuenta que esta actitud va en contra de sus intereses, porque con ella la gente perdería esa famosa "memoria histórica" (histérica) de la que se hacen lenguas. Ya saben, el tiro por la culata.

La famosa "lista negra" que Ahora Madrid -agrupación hermana (o hija) de Podemos y de la que es integrante Manuela Carmena- ha encargado a la cátedra de Memoria Histórica de la Universidad Complutense, contiene argumentos como estos:

Agustín de Foxá, escritor. "Formó parte de la llamada corte literaria de José Antonio junto con Rafael Sánchez Mazas, Dionidio Ridruejo, José María Alfaro, Jacinto Miquelarena o Pedro Mourlane".

Alfonso Paso, escritor. "Fue profundamente joseantoniano, llegando a esa convicción al estudiar los escritos del Fundador".

Concha Espina, escritora. "Saludó la llegada de la República, aunque pronto abrazó la causa falangista".

Eugenio D'Ors, escritor y filósofo. "Comenzó a colaborar en la reorganización de las instituciones culturales del bando franquista, en cuyo ejército combatían sus tres hijos".

Josep Pla, escritor y periodista. "Adi Enberg [su pareja] trabajaba para el Servicio de Información de la Frontera Noreste, un servicio de espionaje del ejército franquista".

Pedro Muñoz Seca, escritor. "Centra sus sátiras contra la República. Estrena La oca, caricatura del comunismo y el igualitarismo". Fue fusilado.

Salvador Dalí, pintor. "El 16 de junio de 1956 es recibido por Francisco Franco en el palacio de El Pardo".

Enrique Jardiel Poncela, escritor. "Regresó a España, estableciéndose en zona franquista".

José María Pemán, escritor. "Se significó por su conservadurismo católico [...] y por su apoyo a la sublevación contra la República".

Miguel Mihura, escritor. "Fue director de La Codorniz, plagada de escritores y dibujantes falangistas".

Gerardo Diego, poeta. "Escribió artículos en el diario La Nueva España, periódico de FET y de las JONS".

Manuel Machado, escritor. "Miembro de la comisión que cambió el callejero de Madrid tras la ocupación".

Álvaro Cunqueiro, novelista, poeta. "Colaboró con diversas publicaciones falangistas, como Vértice o Destino".

Joaquín Turina, compositor. "Impulsó la recuperación del folclore español llevado a cabo por la Sección Femenina de la Falange.
(Información extraída del diario El País)

Todo un catálogo inquisitorial.
Estos son unos pocos, pero hay más. Entre los más sorprendentes figuran el torero Manolete y el  que fuera presidente del Real Madrid Santiago Bernabéu (¡!)
Menos mal que la inefable alcaldesa Carmena acaba calificar esta movida como "disparate", y asegura que no se cambiarán los nombres de las calles en las que figuren intelectuales y artistas. Cómo será el despropósito que la propia Universidad Complutense está estudiando la posibilidad de elimar la cátedra de Memoria Histórica. Ya está tardando.
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El potaje madrileño
La noche del pasado 20 de diciembre, tras conocerse los resultados electorales, Pablo Iglesias compareció enardecido ante la opinión pública. La formación que lidera había ganado las elecciones generales y, más importante aún, la Guerra Civil. Empezó a desgranar una letanía abrumadora, melodramática, furiosa, en su línea. Se oyen, entre otras, proclamó, "las voces de Margarita Nelken, Clara Campoamor y Dolores Ibarruri (…), las voces de Durruti, de Largo Caballero, de Azaña, de Pepe Díaz y de Andreu Nin". Un "Pepe" que le salió con el mismo arrobo con el que los camaradas españoles hablaban de "Pepe Stalin". No llamaba tanto la atención que la mayor parte de "las voces" que se oyeran esa noche fueran de la Guerra Civil, ni la exaltación y el convencimiento de estar escribiendo y reescribiendo de paso la Historia, sino el potaje.

Pablo Iglesias debería leer, en el tiempo que le dejen libre el Juan de Mairena de Machado y La ética de la razón pura, La revolución española vista por una republicana, de Clara Campoamor. Es un libro extraordinario. Hay edición reciente. Comprendería las razones por las cuales Clara Campoamor tuvo que salir por pies de España apenas estalló la guerra (como Chaves Nogales, don José Castillejo o Juan Ramón Jiménez): sus vidas corrían peligro, el de verdad; por ejemplo, Margarita Nelken, una escritora mediocre, no parece que hubiera tenido reparo en "pasear" personalmente a Campoamor, o alguno de los partidarios de Pasionaria, Durruti o Largo Caballero, quienes hicieron, por cierto, todo lo posible por acabar con Azaña y lo que él representaba. En cuanto a Andreu Nin… Fue a "Pepe" Díaz a quien debieron pedirse responsabilidades directas por su asesinato, ejecutado por comunistas españoles.

Queda por dilucidar si toda esta confusión de obras, tiempos, ideas es fruto de la precipitación, la ignorancia o el oportunismo, con el fin de "envolver la mercancía", como suele decirse, para pasar el género averiado. Por esa razón tal vez no sea abusivo parafrasear aquel célebre "quita tus sucias manos de Clara Campoamor; quita tus sucias manos de Andreu Nin".

El debate sobre los símbolos y monumentos del franquismo es antiguo, y no está en absoluto resuelto (por ejemplo, los restos de José Antonio y de Franco deberían salir del Valle de los Caídos, pero sería un disparate volarlo con dinamita) ni es el objeto de estas líneas.

Lo ridículo de la lista confeccionada por una comisión de la Memoria Histórica de la Universidad Complutense, según este periódico a petición de la alcaldesa (ella lo niega), no es tanto la satanización de tales o cuales escritores y artistas, sino conocer las razones por las que, "sin salirnos de sus propósitos", como decía Hannah Arendt de Hitler y sus pogromos, no han incluido en ella a Ramón Gómez de la Serna, Azorín, Dionisio Ridruejo, Pío Baroja, José Ortega y Gasset, Julio Camba, Tomás Borrás, José Gutiérrez Solana, Edgar Neville, Emilio Carrere, Ricardo León, Antonio Díaz Cañabate, Jacinto Benavente (o Marañón, con hospital, o Maeztu, con instituto) y muchos otros con tantos méritos como ellos. Seguramente solo haya habido, en uno y otro caso, en el de las inclusiones y en el de las exclusiones, la ignorancia, una ignorancia que al mismo tiempo que se origina en el fanatismo, conduce irremediablemente a él.

Es absurdo, y una pérdida de tiempo, hablar de literatura con quienes han confeccionado esa lista en la que figuran Manuel Machado, Cunqueiro o Pla, ni tratar de convencerles de que merecen no una calle en Madrid, sino en todas las ciudades españolas, ni que, como decía Nietzsche, el exceso de memoria mata la vida, ni recordarles que en aquella guerra no fue infrecuente que la víctima acabara en victimario, y a la inversa, ni porfiar enumerándoles a quienes escribieron odas a Stalin o secundaron sus políticas genocidas, con calles hoy en España… pero quizá sí valga la pena este último apunte. En la lista, incumpliendo a todas luces la Ley de Memoria Histórica, figura Muñoz Seca. El mismo 18 de julio de 1936 salió al escenario del teatro Poliorama de Barcelona, donde se representaba su obra La tonta del rizo, y anunció a los espectadores, al grito de "¡Viva España!", la sublevación de los militares en África. Lo detuvieron y lo metieron en la cárcel de San Antón, de Madrid, de donde salió tres meses después para ser asesinado en Paracuellos, a manos de verdugos que jamás pagaron por ese crimen. Participó en la Guerra Civil tanto como Rodríguez Zapatero, Iglesias o yo mismo.
ANDRÉS TRAPIELLO - El País, 11/02/2016