Eric Clapton - I Still Do (2016)

sábado, 28 de mayo de 2016

EL GRAN MISTERIO DE LAS MATEMÁTICAS. EL LENGUAJE DEL UNIVERSO

lunes, 23 de mayo de 2016

LA HISTORIA DE DIOS/ y 6

El Poder de los Milagros

viernes, 20 de mayo de 2016

LA HISTORIA DE DIOS/ 5


¿Por qué existe el mal?

martes, 17 de mayo de 2016

LA HISTORIA DE DIOS/ 4


La Creación

sábado, 14 de mayo de 2016

LA HISTORIA DE DIOS/ 3


¿Quién es Dios?

miércoles, 11 de mayo de 2016

LA HISTORIA DE DIOS/ 2


El Apocalipsis

domingo, 8 de mayo de 2016

LA HISTORIA DE DIOS/ 1

Las preguntas de siempre. Los temores y las esperanzas de siempre. Aparentemente irresolubles, aunque la Ciencia siempre tiene algo de decir.

Con el gran Morgan Freeman como maestro de ceremonias.

Más allá de la muerte

martes, 3 de mayo de 2016

DEJEMOS DE LLORAR

Después de cuatro meses de rídiculo espantoso y vergonzante por parte de los dirigentes políticos, que no han sido capaces de llegar a acuerdos para gobernar este país -fundamentalmente, y eso es lo triste, por inquinas personales-, al Jefe del Estado no le ha quedado más remedio -ley obliga- que disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones para el próximo 26 de junio. Algo que no había ocurrido nunca antes en la democracia española: normalmente era el Presidente del Gobierno quien disolvía las Cortes para convocar nuevas elecciones, pero esta vez el Presidente estaba en funciones, o sea atado de pies y manos.
Bien, a ver qué pasa, pero me temo que va a haber damnificados. Los primeros, callado está dicho, los ciudadanos. Pero que empiecen a atarse los machos los dirigentes de los partidos.
Uno, que no es politólogo (los dioses no lo permitan), como cree serlo Pablo 'Narciso' Iglesias, y tampoco baranda de ningún partido, como Rajoy, Sánchez, Rivera o Garzón, les augura a todos ellos "días de vino y rosas". Que comiencen a ponerse las pilas. De momento, Sánchez acabará desapareciendo de las listas -y si no, al tiempo- y lo masacrarán sus propios correligionarios; Iglesias intentará agrupar con sus maquiavélicos manejos a todo lo que considera izquierda (léase IU), para merendársela. Rajoy seguirá practicando el dontancredismo político ("me quedo quieto, y así parece que no pasa nada"), y volverá a ganar las elecciones, esta vez con un margen más amplio, a pesar de la que está cayendo desde hace tiempo en su partido (qué cosas hay que ver, oiga); Rivera seguirá intentando tender puentes entre tirios y troyanos y le chulearán, aunque vaya usted a saber; Garzón, el hombre, es que es de Izquierda Unida, pobrecillo, vamos a guardarle un respeto.
En fin, yo de ustedes no le otorgaría ninguna credibilidad a mi "análisis", pero... quién sabe.

Réquiem por Sánchez

Tenemos ya el recuerdo de aquel verano de 2016 en que el PSOE depuso a Pedro Sánchez. El que mejor lo recuerda es el propio depuesto, quien venciendo la nostalgia hizo el sábado acopio de desesperación para pedir a los suyos -es un decir- "unidad y confianza" porque ahora sí, ahora va a ganar las elecciones. El oficio de candidato comparte dureza con el de adúltero cuando toca impostar ilusión en casa. Pero don Pedro ya sólo transparenta derrota: la boca expende consignas mientras el cuerpo yace bajo los cuchillos de julio que hasta entonces afilan los conjurados.

Pero Sánchez no caerá tanto por el sorpasso como por su miedo al sorpasso. Que no está claro que se vaya a producir, porque don Iglesias, ese hombre que cada noche se encarama al pedestal vacío de la plaza de Colón para admirarse a sí mismo por descubrir nuevos territorios donde hacer el indio, ha causado ya un número inocultable de decepciones. Razón de que eche mano al botín del millón de IU, aquellos pringaos de la banderita. Cuando Sánchez observa a su izquierda los avances de esta negociación, se le ponen ojos de Boabdil. El todavía líder del PSOE no ha sabido defender el legado de la socialdemocracia ilustrada con la virilidad que su apostura prometía. Al contrario, asumió el papel de doña Inés suspirando por la visita fecundante del Tenorio de Vallecas. La escena resulta insoportable para el orgullo del viejo socialista, tipo Nicolás Redondo, tanto como para sus narices de votante.

El problema del PSOE no es de nombres sino de identidad. Su futuro pasa por enterrar el zapaterismo como un residuo radiactivo. Por releer atentamente ese post de Madina lleno de verdades, la primera de las cuales invita a la modestia y a la gratitud a la generación más mimada de la historia de España. Por disputarle a la derecha una idea moderna de una España unida. Por ofertar cuentas sólidas donde la protección social se conjuga con la atención al déficit. Por desenmascarar a los de la ideología de los cien millones de asesinados y los supermercados vacíos. Por dejar de llorar, carajo.
JORGE BUSTOS, El Mundo, 02/05/2016