Van Morrison & Joey DeFrancesco - You're Driving Me Crazy, 2018

jueves, 8 de enero de 2015

ANIMALES DE BELLOTA/ 5 - MASACRE EN LA REDACCIÓN DE 'CHARLIE HEBDO'.


    Pocas cosas tan peligrosas como la ignorancia, y pocas tan detestables y dignas del mayor desprecio como las instituciones políticas o religiosas que alimentan esa ignorancia para sus propios fines, que no son otros que mantener su status de privilegio y dominación.
    Francia, tierra de libertades, patria de las luces y la razón, que ha dado hijos como Diderot, Voltaire, Rousseau..., se ha visto sacudida estos días por la irracionalidad fanática (valga el pleonasmo) de los yihadistas islámicos -Alá los confunda- en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo, al grito de "¡Alá es grande!".
    Llevamos siglos intentando despojarnos definitivamente de la ropa vieja de "nuestro" fundamentalismo, y ahora pretenden vendernos harapos. Ay!


Esta viñeta, a modo de buenos deseos para el año nuevo de la revista a sus lectores, subida a Twitter minutos antes de la masacre, es hoy el símbolo mundial de la libertad de expresión. Al Bagdadi, líder de IS, nos desea lo mejor para el 2015 justo antes de asesinarnos. Y nos perdona la vida, de momento, a todos los que no hemos muerto allí del todo. Que, sobre todo, haya salud para que no se nos olvide esto nunca.  GUILLERMO

Reacciones de otros dibujantes españoles:

Es más fácil destruir que construir. Cuando el miedo a la libertad se torna violencia, cuando el desconocimiento del otro genera un rechazo cargado de odio y afecta a sectores fanáticos religiosos, es la sociedad la que está enferma y la libertad la que está en juego. No la de expresión, la Libertad con mayúsculas, ésa que es lema de la República Francesa y sustancia los valores de Occidente. No podemos permitirlo. Charlie somos todos.  ULISES

Que nos vean a los dibujantes como amenaza explica lo cobarde de estos asesinos, y que usen su religión como coartada ilustra su corto desarrollo intelectual. Con hechos como éste volvemos a la Edad Media, donde la religión era excusa para el asesinato más cobarde. ¿Balas con pinceles? Cobardes... Hoy más que nunca, ¡a la lucha! ¡y con los pinceles! No sé si Alá será grande, pero lo cierto es que ellos son muy pequeños.  RAÚL ARIAS

Decía Mingote que 'humor es no tenerle miedo a pensar'. Hoy tenemos miedo al humor y a pensar. Los viñetistas de 'Charlie Hebdo' se reían de la sociedad que les tocó soportar, es decir, sobre todo de sí mismos. Sin contemplaciones y sin muros a su línea editorial. Personajes de trazo infantil que agitaban conciencias. El problema de los radicales es su falta de sentido del humor.  IDÍGORAS & PACHI

El corazón de las tinieblas late al ritmo de las letanías de los almuecines que convocan a la oración desde lo alto del cañón de un AK47 y los renglones torcidos de sus salmodias son inconciliables con las sonrisas dibujadas de la ironía. Nous sommes Charlie [Somos Charlie].  GALLEGO & REY



Actualización (9-01-2015):
Matar muriendo
    El yihadismo, que ha rebrotado en el salvaje atentado de Charlie Hebdo, aún se puede manejar o se puede ir de las manos, si no se analiza con lucidez. Según fuentes consultadas, la guerra se activaría con cacerías de musulmanes e incendios de mezquitas. Europa ha criado los chacales, una segunda generación de musulmanes que sienten complejo de culpa por la herejía de sus padres; así que van al frente y vuelven a inmolarse. Es muy difícil luchar contra alguien que entrega su vida como ofrenda a Dios. Demos gracias, suelen decir los responsables de la seguridad, de que entre los millones de musulmanes que hay en Europa los dispuestos al martirio son una ínfima minoría. También creen que dar pasos equivocados podría activar esa bomba atómica llamada matar muriendo.
    En España se siente en el subconsciente las cabalgadas de los moros, pero El Cid está bien enterrado en la nave mayor de la Catedral de Burgos, donde hay escrita una frase de Menéndez y Pidal: "A todos alcanza honra por el que en buena hora nació". Se cerró con siete llaves la tumba de Rodrigo Díaz de Vivar como pedía aquel pelmazo de Joaquín Costa y no hay que vestir de GEO. Sabemos mucho de guerra santa desde niños; en las fiestas del Cristo de Mariana, que es mi pueblo, se celebraba cada 15 de septiembre las luchas entre moros y cristianos, con caballos, turbantes y discursos; tampoco ellos han olvidado.
    Después de tantos siglos de contienda, el llamado Estado Islámico tiene al-Andalus entre sus objetivos de guerra. Los estrategas del terror quieren transformar la melancolía en fanatismo. El recuerdo mítico que siente millones de musulmanes por España lo resumió Cervantes: "Doquiera que estamos lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural". Claro que Cervantes no iba de multicultural o pactista. Perdió un brazo en Lepanto, estuvo cautivo en Argel y tenía mal concepto de los sarracenos; pensaba que eran embusteros, falsarios y quiméricos.
   "Recuperaremos España". En su propaganda incluyen alhambras, mezquitas y castillos y hablan como si la guerra entre ellos y nosotros no hubiera terminado. En realidad la lucha apenas ha tenido tregua. Estuvieron aquí 8 siglos y quieren reiniciar la cabalgada que empezó en el año 711, 80 años después de la muerte de Mahoma, fundador de una religión de una irresistible fuerza de expansión. Cuando Tarik cruzó el Estrecho dio orden de descuartizar a los prisioneros cristianos y mandó cocer sus partes en ollas. Proclamaron el califato y el príncipe de los creyentes residía en Córdoba.
    Cada cierto tiempo sectas islámicas más radicales sentían, como los islamistas europeos de hoy, la traición y la herejía de sus antepasados, entregados a la poesía y al fino. Venían a degollarlos. Fuimos testigos y sufridores de la eterna guerra civil entre sus sectas por el rigorismo y la ortodoxia del Islam. Hemos soportado el terrorismo y sabemos que de todas las tiranías, la religiosa ha sido siempre la más cruel.
RAÚL DEL POZO

Nueva actualización (10-01-2015):
Algunos siguen diciendo que somos los culpables
     Un drama como el de París es también un drama español, porque sabemos que estamos en la misma mirilla que nuestros compañeros. En un editorial de ABC se centraba bien lo que se nos plantea: "Europa debe prevenirse de incurrir en el extremismo opuesto al que representan los asesinos del Charlie Hebdo, pero esa prevención debe ser compatible con no olvidar que se trató de un atentado islamista y con el deber de las comunidades musulmanas de condenar, denunciar y marginar a los autores de estos crímenes. El terrorismo religioso, como el nacionalista -y bien lo sabemos en España-, tiene un caldo de cultivo social en el que se mezclan los que toleran, los que callan, los que comprenden".
    En las mismas páginas, Ignacio Camacho nos recordaba -lo que muchos necesitan- que vamos perdiendo: "Hay una guerra y la podemos perder porque nosotros dudamos y ellos no. (...) Y todavía en Europa domina la idea de que es un problema más grave la islamofobia que el islamismo. Y cuando la barbarie medieval enseña con feroz orgullo las cabezas recién cortadas nos preguntamos en qué nos estamos equivocando y qué hemos hecho mal. Pues es sencillo: nos hemos equivocado al no entender que vienen a por nosotros".
    Pero Luz Gómez, profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Autónoma de Madrid, lo sigue teniendo -en El País, naturalmente- muy claro: la culpa es nuestra: "Europa tiene muchos problemas, pero el islam no es uno de ellos. Sí lo es la tentación de negar el sello de autenticidad europea a amplias capas de su población que hacen de esta religión una seña de identidad primera. (...) Como lo es pedirles a todos los musulmanes que se posicionen cuando se producen atentados. (...) A la clase política europea le sigue costando pronunciar el término islamofobia".
    Una errata -freudiana, pensarían algunos- de El País transformaba curiosamente su editorial: en vez de describir la reacción inicial francesa al atentado como de "sangre fría", decía "sangría fría". Preludio de la sangría caliente que, por el tono del citado texto, el diario parece temerse para fechas próximas.
   Frente a lo melifluo, el latigazo de realidad de Ángela Vallvey en La Razón: "La compañía de algunos nos convierte en besugos. Frecuentar el pensamiento de otros, como Wolinski y sus compañeros de Charlie Hebdo, es una gimnasia mental. Siempre dejaban en evidencia al 'con' (gilipuertas). Hay más 'connards' que pimientos morrones. La prueba es este crimen, cometido bajo el fuego airado de, al menos, un par de 'cons'. El infame rastro del integrismo islámico está hecho de sangre, de inmoralidad. Pero también de estupidez. Ignorar, decía la locución latina, es más que errar. Las fechorías de estos criminales son patéticas, no sólo lamentables y estremecedoras, porque son fruto de su sandez".
VÍCTOR DE LA SERNA

9 comentarios:

carlos perrotti dijo...

No creo que exista un Dios que pueda instigar o perdonar estos crímenes, decapitaciones y tanta alucinada perversión. Tampoco creo, en lo personal, que exista ningún Dios, pero respeto a quienes así lo creen y le adjudican sus logros y beneficios personales. Creo también que los yihadistas antes que hijos de algún Dios son hijos del odio que genera el fanatismo religioso de creer que uno tiene la verdad como, me entero, deben creer los que ahora salen a atacar mezquitas.

Juan Nadie dijo...

Hijos del odio, sí, tanto los que asesinan dibujantes como los que queman mezquitas.

Gatopardo dijo...

La ultraderecha europea, y Le Pen en particular, se deben de frotar las manos.
Lo curioso de estas acciones es que provocan reacciones similares en la parte contraria.
De fanatismos religiosos sabemos bastante en este país, no necesitamos viajar para situarnos,

Juan Nadie dijo...

Sabemos demasiado, sí. Las reacciones contrarias más que curiosas son inevitables.

Dicho esto, las democracias hay que defenderlas, con dureza si es necesario.

Lo realmente curioso (no tanto, si lo pensás) es que estos tarados salen de la propia Europa (nacieron aquí), y alguien les comió el coco para acabar con quienes no supieron desasnarles del todo. Es lo que hay, pero si a mí me preguntan que quiero ser, si Charlie o Ahmed, no duraré ni un segundo.

Mensaje en Twitter:
"I am not Charlie. I am Ahmed the dead cop. Charlie ridiculed my faith and culture and I died defending his right to do so." Firmado: #JesuisAhmed.

marian dijo...

"Prefiero morir de pie que vivir de rodillas" Esta frase de Stéphane Charbonnier , aunque no sea suya, que lo es de cualquiera que piense y sienta igual, tiene, para mí, un valor incalculable ante el chantaje, la sumisión y la intimidación, en cualquier situación. Cuando además está en riesgo la vida misma en peligro real, todavía más. Esa frase, o forma de vida, nadie la puede asesinar.

Juan Nadie dijo...

Sí, es una frase obvia para quien tenga un mínimo de dignidad, pero una frase que también se ha utilizado a conveniencia para algunas indignidades.

marian dijo...

Lamentablemente es cierto. Es una frase vacía si no se vive de acuerdo a ella, pero yo no la veo tan obvia, sí a la hora de decirla pero no a la hora de cumplirla. Ser coherente con ella significa pagar un precio alto que muy pocas personas están dispuestas a pagar.

marian dijo...

Y no me refiero solamente a morir (literalmente)

Juan Nadie dijo...

A veces ocurren cosas indeseadas por leer de urgencia.
Ahmed es el policía musulmán al que remataron en el suelo. La traducción del mensaje de Twitter es la siguiente:
"Yo no soy Charlie. Soy Ahmed, el policía muerto. Charlie ridiculizó mi fe y mi cultura y murió defendiendo su derecho a hacerlo."
Hay un matiz en ese "su derecho a hacerlo" y todo una declaración de tolerancia entre ideas y culturas, si he entendido bien.