Chuck Berry - The Legend

miércoles, 19 de septiembre de 2012

SE ACABA EL SIGLO XX ESPAÑOL

Santiago Carrillo Solares (Gijón, 1915 - Madrid, 2012) y su inseparable cigarrillo 'Peter Stuyvesant'
97 años dan para mucho, incluso para encarnar lo mejor y lo peor de los españoles. Santiago Carrillo encarnó todo ello, pero yo me quedo con su impagable labor en la Transición a la Democracia, donde todo el mundo estuvo a la altura de las circunstancias. Nada que ver con la situación actual. Sobre otros episodios de su vida, que quizá nunca se aclaren del todo, correremos un piadoso velo.
Murió ayer mientras echaba la siesta. Descanse.



Mirada de 9 largo

Hubo un tiempo heroico y patético en que Santiago Carrillo fue uno de los protagonistas del siglo español. Estuvo en la Capital de la Gloria cuando unos y otros se mataban. La vida de Santiago Carrillo no cabe en 467 palabras, ni en 467 millones. El padre Pitillo fue el comandante del antifranquismo, uno de los protagonistas de la III Internacional y el que tejió los hilos de la democracia con el Pacto por la Libertad, el Eurocomunismo y la Transición. Aunque dirigió el Partido de los Fusilados y los Presos, no estuvo en la cárcel más que unas horas, después de dar una conferencia de prensa en la calle Alameda de Madrid.
La Historia no estuvo de su parte. Dirigió derrotas y retiradas hasta que el modelo comunista sucumbió por el hambre, el gulag y los sanatorios psiquiátricos. Fue uno de los responsables de la derrota de la guerrilla antifranquista, pero también uno de los comandantes de 10.000 héroes de la Resistencia francesa, los primeros que entraron por el Arco de Triunfo.
Conocí su cara de chascarrillo, su acento de cine negro, su mirada de 9 largo cuando en un viaje a Almería dije "Pichí" refiriéndome al Partido italiano y él dijo: "Pichí, pichí, siempre estáis dando la lata con el Pichí".
El primero en preguntar "¿Después de Franco qué?" antes se enfrentó con su propio padre y rompió con la socialdemocracia para volver a ella en la decrepitud. Era el Secretario de las Juventudes Socialistas cuando los militantes se iban a pegar tiros al Guadarrama e hizo poner un cartel en la sede que decía: "Estamos en el frente". Me contó cosas asombrosas del frente el mejor amigo de Carrillo, el gran Federico Melchor.
Santiago comió caviar en el Kremlin y ha sobrevivido a las purgas aunque fue uno de los primeros dirigentes comunistas que se enfrentó con el estalinismo. Vivió una época pavorosa, cuando según él mismo se desarrolló en los partidos comunistas una verdadera paranoia. Vino con la peluca de bujarrón y fue detenido. En menos de una hora el partido de Madrid se enfrentó a las metralletas en la Puerta del Sol y en Carabanchel.
Escribió Eurocomunismo y Estado, del que dijo Fraga: "Para escribir ese libro hacen falta muchas hormonas intelectuales". Tuve con él una bronca que pueden atestiguar Vicent, Reviriego y Javier Solana. Almorzábamos en la cúpula del Palace. Solana comentó que yo era muy agresivo con el Gobierno de Felipe González. Carrillo dijo, haciendo el quite al ministro: "Raúl está siempre con el poder". Seguimos comiendo y a los postres le dije a Santiago: "Yo me voy a cagar en tu puta madre". Él contestó: "Y yo en la tuya". RAÚL DEL POZO (El Mundo, 19-09-2012)

martes, 21 de agosto de 2012

SAN FRANCISCO

Scott McKenzie con Ian Anderson (Jethro Tull) en un concierto en Bremen en 2004
Gracias a esta canción de Scott McKenzie, la gente de mi generación, entonces apenas quinceañeros, se enteró (nos enteramos) de que algo nuevo se estaba cociendo en la costa oeste de los Estados Unidos. La llamada "revolución hippie" duró lo que un caramelo en la puerta de una guardería, pero creó una estética cuyo rastro aún puede seguirse de alguna manera en ciertos ambientes.
La canción fue escrita en realidad por John Phillips (The Mamas and the Papas), amigo de Scott, y se convirtió inmediatamente en una especie de himno de aquella movida.
McKenzie acaba de morir en Los Ángeles a los 73 años. Descanse.

sábado, 18 de agosto de 2012

VALE, PERO... ¿QUÉ ES REALMENTE WIKILEAKS?

Julian Assange, Mr. Wikileaks'Los reporteros de la televisión sueca Jesper Huor y Bosse Lindquist realizaron este documental en 2010 entrevistando a miembros destacados de Wikileaks*, como Julian Assange, Kristinn Hrafnsson o Daniel Domscheit-Berg. Intentaban averiguar dónde está la sede o sedes de esta organización, si los EE.UU. habían conseguido cargársela y, sobre todo, quién es realmente Julian Assange y qué objetivos persigue.
El documental dura aproximadamente una hora, así que paciencia.


* Wikileaks: del hawaiano wiki, "rápido" y del inglés leak, "fuga", "goteo", "filtración".

viernes, 13 de julio de 2012

EL PLAN DE CHOQUE

Manuel Alcántara - Daniel QuinteroVolveremos a Manuel Alcántara, viejo y sabio poeta y articulista (decano de los columnistas españoles), que sigue mostrándonos verdades como puños con su prosa irónica y su irrenunciable coña marinera, que no en vano es malagueño.

Nos han cambiado de país y de época y no digamos de costumbres. Las medidas serían imprescindibles, pero nos obligarán a prescindir de casi todo, no únicamente de la sobreabundancia de concejales, que eso se notará poco porque hay muchos, o de los consejeros. A ver si nos entendemos: después del ajuste somos otra nación y ahora nos hemos convertido en emigrantes sin necesidad de haber viajado. El plan de choque equivale a un descarrilamiento: hemos colisionado con nuestro tren de vida.
Hay que obedecer a nuestro Gobierno, que está en Bruselas, aunque nos coloque al borde de la desobediencia civil. Es lo que hay o, mejor dicho, lo que no hay. Se acabó el carbón, como bien saben los mineros, cuyo peregrinaje a la Puerta del Sol ha acabado a pedradas y bengalas (por ahora) y se va a acabar el turrón estas próximas navidades, que serán trágicas con la desaparición de la paga. Cuando la gente cante eso de "campana sobre campana" todas estarán tocando a duelo. Es dudoso incluso que los peces sigan bebiendo y bebiendo en el río revuelto del mayor recorte registrado desde nuestra perfectible y anhelada democracia. "No era esto, no era esto", sino todo lo contrario. El IVA es un arma de dos filos, pero siempre hiere más a los pobres. "Cuánto corta una espada en un vencido", dijo imperecederamente Villamediana, al que mataron por sus amores reales y por otros bastantes realistas. Todo ha variado de anteayer a hoy. Hemos pasado de manirrotos a menesterosos y para salvar a España hay que hundir a la gran mayoría de los españoles. Los primeros serán los parados y los funcionarios, que son los parientes más próximos de la prima de riesgo.
¿Podremos entre todos? Esa es la pregunta, pero está mal hecha, porque no somos todos. El registrador de la propiedad y actual presidente, señor Rajoy, se resiste a gravar las grandes fortunas y no quiere registrarle el bolsillo a los potentados. ¡Hasta ahí podíamos llegar con los recortes! Y en algún lugar hay que detenerse.
MANUEL ALCÁNTARA (13-07-2012)

viernes, 8 de junio de 2012

UN RECUERDO PARA HERB REED...

... fundador y último superviviente de los primeros Platters, reyes del doo wop, que acaba de fallecer a los 83 años. Descanse.

The Platters - Great Pretender, Only You

lunes, 4 de junio de 2012

EL CONTRATO SOCIAL O PRINCIPIOS DEL DERECHO POLÍTICO (Fragmentos)/1

Jean-Jacques Rousseau
LIBRO PRIMERO
[...] Entro en materia sin demostrar la importancia de mi tema. Si me preguntara si soy príncipe o legislador para escribir sobre política, contestaría que no, y que precisamente por ello lo hago: si lo fuera, no perdería mi tiempo en decir lo que es necesario hacer; lo haría o guardaría silencio.

CAPÍTULO I
OBJETO DE ESTE PRIMER LIBRO
El hombre ha nacido libre y, sin embargo, en todas partes se encuentra encadenado. Se considera amo, pero no deja por eso de ser menos esclavo que los demás. ¿Cómo se ha operado esta transformación? Lo ignoro. ¿Qué puede convertirlo en legítimo? Creo poder resolver esta cuestión.
[...] el orden social constituye un derecho sagrado que sirve de base a todos los demás. No obstante, este derecho no es un derecho natural: de lo cual se colige que está fundado sobre convenciones. Se trata de saber cuáles son esas convenciones; pero antes de llegar a esta afirmación debo fijar o determinar lo que acabo de anticipar.

CAPÍTULO II
DE LAS PRIMERAS SOCIEDADES
La más antigua de todas las sociedades, y la única natural, es la de la familia; a pesar de que los hijos no permanecen ligados al padre más que durante el tiempo que tienen necesidad de él para su conservación. Tan pronto como esta necesidad cesa, los lazos naturales quedan deshechos. Los hijos libres de la obediencia que debían al padre y éste relevado de los cuidados que debía a los hijos, uno y otros pasan a gozar de igual independencia. Si continúan unidos, no es ya forzosa y naturalmente, sino voluntariamente; y la familia misma, no subsiste más que por convención.
Esta libertad común es consecuencia de la naturaleza humana. Su principal ley es velar por su propia conservación, sus primeros cuidados son los que se debe a sí misma.
[...] La familia es, pues, si se quiere, el primer modelo de las sociedades políticas: el jefe es la imagen del padre, el pueblo la de los hijos, y habiendo nacido todos iguales y libres, no enajenan su libertad sino a cambio de su utilidad. Toda la diferencia consiste en que en la familia el amor paternal recompensa al padre de los cuidados que prodiga a sus hijos, en tanto que en el Estado es el placer del mando el que suple o sustituye este amor que el jefe no siente por sus súbditos.
[...] Como un pastor es de naturaleza superior a la de su rebaño, los pastores de hombres, que son sus jefes, son igualmente de naturaleza superior a la de sus pueblos. Así razonaba, de acuerdo con Filón, el emperador Calígula, concluyendo por analogía, que los reyes eran dioses o que los hombres del pueblo eran bestias.
[...] Aristóteles, con anterioridad, había dicho también que los hombres no son naturalmente iguales, pues unos nacen para ser esclavos y otros para dominar.

CAPÍTULO III
DEL DERECHO DEL MÁS FUERTE
El más fuerte no lo es jamás bastante para ser siempre el amo o señor, si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber. De allí el derecho del más fuerte, tomado irónicamente en apariencia y realmente establecido en principio. Pero ¿se nos explicará alguna vez esta palabra? La fuerza es una potencia física, y no veo qué moralidad puede resultar de sus efectos. Ceder a la fuerza es un acto de necesidad, no de voluntad; cuando más, puede ser de prudencia. ¿En qué sentido podrá ser un deber?
[...] Convengamos, pues, en que la fuerza no hace el derecho y en que no se está obligado a obedecer sino a los poderes legítimos. Así, mi cuestión primitiva queda siempre en pie.

CAPÍTULO IV
DE LA ESCLAVITUD
Puesto que ningún hombre tiene por naturaleza autoridad sobre su semejante, y puesto que la fuerza no constituye derecho alguno, quedan sólo las convenciones como base de toda autoridad legítima sobre los hombres.
[...] Ahora, un hombre que se hace esclavo de otro, no cede su libertad; la vende, cuando menos, por su subsistencia; pero un pueblo ¿por qué se vende? Un rey, lejos de proporcionar la subsistencia a sus súbditos, saca de ellos la suya, y según Rabelais, un rey no vive con poco. ¿Los súbditos ceden, pues, sus personas a condición de que les quiten también su bienestar? No sé qué les queda por conservar.
Se dirá que el déspota asegura a sus súbditos la tranquilidad civil; sea, pero ¿qué ganan con ello, si las guerras que su ambición ocasiona, si su insaciable avidez y las vejaciones de su ministerio les arruinan más que sus disensiones internas? ¿Qué ganan, si esta misma tranquilidad constituye una de sus miserias? Se vive tranquilo también en los calabozos. Pero, ¿es esto encontrarse y vivir bien? Los griegos, encerrados en el antro de Cíclope, vivían tranquilos esperando el turno de ser devorados.
[...] Aun admitiendo que el hombre pudiera enajenar su libertad, no puede enajenar la de sus hijos, nacidos hombres y libres. Su libertad les pertenece, sin que nadie tenga derecho a disponer de ella. Antes de que estén en la edad de la razón, puede el padre, en su nombre, estipular condiciones para asegurar su conservación y bienestar, pero no darlos irrevocable e incondicionalmente; pues acto tal sería contrario a los fines de la naturaleza y traspasaría el límite de los derechos paternales. Sería, pues, necesario para que un gobierno arbitrario fuese legítimo, que a cada generación el pueblo fuese dueño de admitir o rechazar sus sistemas, y en caso semejante la arbitrariedad dejaría de existir.
Renunciar a su libertad es renunciar a su condición de hombre, a los derechos de la humanidad y aun a sus deberes. No hay resarcimiento alguno posible para quien renuncia a todo. Semejante renuncia es incompatible con la naturaleza del hombre: despojarse de la libertad es despojarse de moralidad.
[...] Ya sea de hombre a hombre o de hombre a pueblo, el siguiente razonamiento será siempre igualmente insensato. "Celebro contigo un contrato en el cual todos los derechos están a tu cargo y todos los beneficios en mi favor, el cual observaré hasta tanto así me plazca y tú durante todo el tiempo que yo desee".

CAPÍTULO V
NECESIDAD DE RETROCEDER A UNA CONVENCIÓN PRIMITIVA
[...] Habrá siempre una gran diferencia entre someter a una multitud y regir a una sociedad.
[...] Antes de examinar el acto por el cual el pueblo elige un rey, sería conveniente estudiar el acto por el cual un pueblo se constituye en tal, porque siendo este acto necesariamente anterior al otro, es el verdadero fundamente de la sociedad.
En efecto, si no hubiera una convención anterior, ¿en donde estaría la obligación, a menos que la elección fuese unánime, de los menos a someterse al deseo de los más? y ¿con qué derecho, ciento que quieren un amo, votan por diez que no lo desean? La ley de las mayorías en los sufragios es ella misma fruto de una convención que supone, por lo menos una vez, la unanimidad.

CAPÍTULO VI
DEL PACTO SOCIAL
[...] "Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y permanezca tan libre como antes." Tal es el problema fundamental cuya solución da el Contrato social.

CAPÍTULO VII
DEL SOBERANO
[...] cada individuo puede, como hombre, tener una voluntad contraria o desigual a la voluntad general que posee como ciudadano: su interés particular puede aconsejarle de manera completamente distinta de la que le indica el interés común; su existencia absoluta y naturalmente independiente puede colocarle en posición abierta con lo que debe a la causa común como contribución gratuita, cuya pérdida sería menos perjudicial a los otros que oneroso el pago para él, y considerando la personal moral que constituye el Estado como un ente de razón -puesto que éste no es un hombre-, gozaría de los derechos del ciudadano sin querer cumplir o llenar los deberes de súbdito, injusticia cuyo progreso causaría la ruina del cuerpo político.
A fin de que este pacto social no sea, pues, una vana fórmula, él encierra tácitamente el compromiso, que por sí solo puede dar fuerza a los otros, de que, cualquiera que rehúse obedecer a la voluntad general, será obligado a ello por todo el cuerpo; lo cual no significa otra cosa sino que se le obligará a ser libre, pues tal es la condición que, otorgando cada ciudadano a la patria, le garantiza de toda dependencia personal, condición que constituye el artificio y el juego del mecanismo político y que es la única que legitima las obligaciones civiles, las cuales, sin ella, serían absurdas, tiránicas y quedarían expuestas a los mayores abusos.

CAPÍTULO VIII
DEL ESTADO CIVIL
La transición del estado natural al estado civil produce en el hombre un cambio muy notable, sustituyendo en su conducta la justicia al instinto y dando a sus acciones la moralidad de que antes carecían. Es entonces cuando, sucediendo la voz del deber a la impulsión física, y el derecho al apetito, el hombre, que antes no había considerado ni tenido en cuenta más que su persona, se ve obligado a obrar basado en distintos principios, consultando a la razón antes de prestar oído a sus inclinaciones. Aunque se prive en este estado de muchas ventajas naturales, gana en cambio otras tan grandes, sus facultades se ejercitan y se desarrollan, sus ideas se extienden, sus sentimientos se ennoblecen, su alma entera se eleva a tal punto que, si los abusos de esta nueva condición no le degradasen a menudo hasta colocarle en situación inferior a la que estaba, debería bendecir sin cesar el dichoso instante en que la quitó para siempre y en que, de animal estúpido y limitado, se convirtió en un ser inteligente, en hombre.
Simplificando: el hombre pierde su libertad natural y el derecho ilimitado a todo cuanto desea y puede alcanzar, ganando en cambio la libertad civil y la propiedad de lo que posee.

CAPÍTULO IX
DEL DOMINIO REAL
[...] Cuando Núñez de Balboa tomaba, desde la playa, posesión del Océano Pacífico y de toda la América Meridional en nombre de la corona de Castilla, ¿era esto razón suficiente para desposeer a todos los habitantes, excluyendo igualmente a todos los príncipes del mundo? Bajo esas condiciones, las ceremonias se multiplicaban inútilmente: el rey católico no tenía más que, de golpe, tomar posesión de todo el universo, sin perjuicio de suprimir en seguida de su imperio lo que antes había sido poseído por otros príncipes.
[...] Terminaré este capítulo y este libro con una advertencia que debe servir de base a todo el sistema social, y es la de que, en vez de destruir la igualdad natural, el pacto fundamental sustituye por el contrario una igualdad moral y legítima, a la desigualdad física que la naturaleza había establecido entre los hombres, los cuales, pudiendo ser desiguales en fuerza o en talento, vienen a ser todos iguales por convención y derecho.1

1 Bajo los malos gobiernos, esta igualdad no es más que aparente e ilusoria: sólo sirve para mantener al pobre en su miseria y al rico en su usurpación. En realidad, las leyes son siempre útiles a los que poseen y perjudiciales a los que no tienen nada. De esto se sigue que el estado social no es ventajoso a los hombres en tanto que todos ellos posean algo y ninguno demasiado.

Fragmentos de El Contrato Social o Principios del Derecho Político, de Jean-Jacques Rousseau.

lunes, 28 de mayo de 2012

DESOBEDIENCIA CIVIL (Fragmentos)

Henry David ThoreauCreo de todo corazón en el lema “El mejor gobierno es el que tiene que gobernar menos”, y me gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente. Bien llevado, finalmente resulta en algo en lo que también creo: “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tengan. En el mejor de los casos, el gobierno no es más que una conveniencia, pero en su mayoría los gobiernos son inconvenientes y todos han resultado serlo en algún momento.
[...] Si el mercado y el comercio no estuvieran hechos de goma, nunca lograrían salvar los obstáculos que los legisladores les atraviesan en forma sistemática. Y si uno fuera a juzgar a esos señores sólo por el efecto de sus acciones, y no en parte por sus intenciones, merecerían ser castigados como a los bandidos que atraviesan troncos sobre los rieles del ferrocarril.
[...] Después de todo, la razón práctica por la cual, una vez que el poder está en manos del pueblo, se le permite a una mayoría, y por un período largo de tiempo, regir, no es porque esa mayoría esté tal vez en lo correcto, ni porque le parezca justo a la minoría, sino porque físicamente son los más fuertes. [...] ¿Tiene el ciudadano en algún momento, o en últimas, que entregarle su conciencia al legislador? ¿Para qué sirve entonces la conciencia individual? Pienso que antes que súbditos tenemos que ser hombres. No es deseable cultivar respeto por la ley más de por lo que es justo. [...] La ley jamás hizo al hombre un ápice más justo, y a causa del respeto por ella, aun el hombre bien dispuesto se convierte a diario en el agente de la injusticia.
[...] El hombre sabio será útil sólo como hombre, y no aceptará ser "arcilla" o "abrir un hueco para escapar del viento", sino que dejará ese oficio a sus cenizas.
"Soy nacido muy alto para ser convertido en propiedad, para ser segundo en el control o útil servidor e instrumento de ningún Estado soberano del mundo".
[...] El hombre sabio no deja el bien a la merced de la suerte, ni deja que se mantenga por el poder de la mayoría. Hay poca virtud en la acción de las masas.
[...] Existen leyes injustas: ¿debemos estar contentos de cumplirlas, trabajar para sustituirlas, y obedecerlas hasta cuando lo hayamos logrado, o debemos incumplirlas desde el primer momento? Las personas, bajo un gobierno como el presente, piensan por lo general que deben esperar hasta haber convencido a la mayoría para cambiarlas. Creen que si oponen resistencia, el remedio sería peor que la enfermedad. Pero es culpa del gobierno que el remedio sea peor que la enfermedad. Es él quien lo hace peor. ¿Por qué no está más apto para prever y hacer una reforma? ¿Por qué no valora a su minoría sabia? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no estimula a sus ciudadanos a que analicen sus faltas y lo hagan mejor de lo que él lo haría con ellos? ¿Por qué siempre crucifica a Cristo, excomulga a Copérnico y a Lutero y declara rebeldes a Washington y a Franklin? [...] Si un hombre que no tiene propiedad se niega sólo en una ocasión a pagar nueve chelines al Estado, es puesto en prisión por un término ilimitado por ley que yo conozca, y recluido a la discreción de aquellos que lo pusieron allí; pero si le roba noventa veces nueve chelines al Estado, es pronto puesto de nuevo en libertad. [...] En cuanto a adoptar las formas que el Estado ha entregado para remediar el mal, yo no sé nada de tales formas. Necesitan mucho tiempo, y la vida se habrá acabado para entonces. Tengo otras cosas que hacer. Yo vine a este mundo no propiamente a convertirlo en un buen lugar para vivir, sino a vivir en él, ya sea bueno o malo. Una persona no tiene que realizarlo todo, sino algo; y puesto que no puede realizarlo todo, no es preciso que vaya haciendo peticiones al gobernador o al legislador más de lo que ellos me las tienen que hacer a mí. ¿Y si ellos no escuchan mi petición, qué tengo que hacer? En este caso el Estado no tiene contestación.
[...] Por mi parte, no quiero ni pensar que alguna vez dependa de la protección del Estado. Pero si yo niego la autoridad del Estado cuando éste me presenta la cuenta de los impuestos, pronto se llevarán y gastarán mis propiedades y me acosarán a mí y a mis hijos sin descanso. Esto es duro. Esto hace imposible a la persona vivir honestamente y al tiempo con comodidad en lo que a la vida material atañe. No vale la pena acumular propiedades que de seguro se volverán a ir. Hay que alquilar o establecerse en cualquier predio, cultivar una pequeña cosecha y comérsela pronto. Hay que vivir dentro de sí mismo y depender de uno mismo, siempre arremangado y listo a arrancar, sin tener muchos asuntos pendientes. Un individuo puede volverse rico en Turquía, si es en todas las facetas un buen súbdito del gobierno turco. Confucio dijo: "Si un Estado es gobernado por los principios de la razón, la riqueza y los honores son objeto también de vergüenza"
[...] Yo no nací para ser forzado. Respiro a mi manera. Ya veremos quién es el más fuerte. ¿Qué fuerza posee una multitud? Sólo me pueden obligar los que obedecen una ley más alta que yo. Quieren obligarme a que me vuelva como ellos. No escucho a quienes han sido obligados por las masas a vivir así o asá. [...] Sólo veo que cuando una bellota y una castaña caen juntas, la una no se queda estática para cederle campo a la otra, ambas obedecen sus propias leyes y germinan y crecen y florecen lo mejor que pueden, hasta que una, probablemente, eclipsa y destruye a la otra. Si una planta no puede desarrollarse de acuerdo a la naturaleza, se muere; lo mismo el ser humano.
[...] Con todo, el gobierno me trae sin cuidado, y pienso en él lo menos que puedo. No es mucho el tiempo que vivo bajo el gobierno, todavía en este mundo. Si un hombre piensa libremente, sueña, imagina libremente, nunca estará por mucho tiempo de acuerdo con lo que no es como con lo que es, así no puede ser interrumpido por gobernantes o reformadores necios.
[...] ¿Es la democracia que conocemos la última mejora posible de gobierno? ¿No es factible adelantar un paso en el reconocimiento y la organización de los derechos del hombre? Nunca existirá un Estado totalmente libre e iluminado hasta cuando ese Estado reconozca al individuo como un poder más alto e independiente, del cual se deriva su propio poder y autoridad y lo trate en consecuencia. Me complace imaginar un Estado que finalmente pueda pregonar el ser justo con todos, y que trate al individuo con respeto; más aún, que no llegue a pensar que es inconsistente con su propia tranquilidad si unos cuantos viven separados de él, no mezclándose con él, sin abrazarlo, pero cumpliendo con su obligación de vecinos y compañeros. Un Estado que produjera este fruto y lo entregase tan pronto estuviese maduro abriría el camino para otro Estado, aún más perfecto y glorioso, que yo he soñado también, pero que aún no he visto por ninguna parte.

Desobediencia civil es quizás uno de los ensayos más exitosos y trascendentes del autor del que el propio Gandhi y Lanza del Vasto han reconocido su influencia. Thoreau indica que lo escribió a raíz de la guerra contra México (1846-48) en la que los EEUU, pretextando absurdas amenazas, iniciaron su carrera imperialista a través de la paz de Guadalupe Hidalgo. Thoreau montó en cólera por el maquiavelismo estadounidense contra el país vecino y por ello fue a la cárcel, aunque sólo fuera por una noche, pero a partir de entonces se negó a pagar unos impuestos que, según él, no dejaban de alimentar una política agresiva y expansionista que, salvo honrosos períodos, llega hasta la actualidad. FRANCESC LL. CARDONA