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jueves, 22 de marzo de 2012

SOCIEDADES INTELIGENTES Y SOCIEDADES ESTÚPIDAS/2

'Correción' - Grabado nº 46 de 'Los Caprichos' de Francisco de Goya
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Fracasos cognitivos. La inteligencia fracasa cognitivamente cuando mantiene creencias blindadas. Los prejuicios, la superstición, el dogmatismo y el fanatismo son fenómenos sociales antes que personales. Hay culturas que los fomentan y protegen. La intolerancia religiosa repite una y otra vez los mismos comportamientos. El débil reclama la libertad que le protege del tirano, pero si llega a ser poderoso se olvida de lo que antes pedía. Los cristianos, perseguidos cruelmente por el Sanedrín y por el Imperio, reclamaron tolerancia. A principios del siglo III, Tertuliano escribe: "Tanto por la ley humana como por la natural, cada uno es libre de adorar a quien quiera. La religión de un individuo no beneficia ni perjudica a nadie más que a él. Es contrario a la naturaleza de la religión imponerla por la fuerza." Pero en el año 313 Constantino reconoce legalmente a los cristianos, y un siglo después la Iglesia, contaminada por el poder, había admitido la persecución de los heterodoxos. Los emperadores romanos prohibieron el paganismo. Entonces cambiaron las tornas y a finales del siglo IV eran los paganos ilustres los que defendían la libertad de culto contra los que la defendían un siglo antes.. "Uno itinere non potest perveniri ad tam grande secretum". "¡No hay un solo camino!", exclamó Símaco en el senado romano en el año 384, "por el que los hombres puedan llegar al fondo de un misterio tan grande!" Pero ya habían perdido la vez.
[...] Lo mismo sucedió en el mundo musulmán. Aún se mantiene abierta la lucha entre chiíes y sunitas, y en algunos países, como Sudán, desde el gobierno musulmán se lleva a cabo una guerra de exterminio contra los cristianos. Todos estos sucesos son terribles fracasos de la inteligencia, encerrada en un fanatismo que, incapaz de aprender de la experiencia, repite una y otra vez las mismas brutalidades.
Podría escribir una historia de las culturas intoxicadas que recogiera las creencias falsas que han servido para legitimar situaciones injustas. Por ejemplo, la diferencia radical de los seres humanos, la radical separación de castas que todavía perdura en regiones de la India, la discriminación por razón de sexo o de raza. Ni siquiera Aristóteles, el gran educador ético de Europa, se libró de este tipo de creencias, pues afirmó que la esclavitud pertenecía al orden natural:

La naturaleza quiere incluso hacer diferentes los cuerpos de los esclavos y los de los libres; unos, fuertes para los trabajos necesarios; otros, erguidos e inútiles para tales menesteres, pero útiles para la vida política (Política, 1254b).

[...] La intolerancia es siempre un fracaso de la inteligencia, lo que no significa, sin embargo, que la tolerancia sea siempre un triunfo.
[...] La idea de libertad determina también la inteligencia de una sociedad. El gran Montesquieu dice en el libro XI, 2 de El espíritu de las leyes, refiriéndose a los moscovitas de la época de Pedro el Grande, que "por mucho tiempo han creído que la libertad consistía en el uso de llevar la barba larga". Tal vez no hayamos progresado mucho. ¿Qué lugar debe ocupar la libertad en la jerarquía de valores? La glorificación de la libertad es una creación de Occidente. Otras culturas consideran más importantes otros valores como la paz, la concordia, la obediencia a la ley. En Occidente ha prevalecido últimamente una creencia acerca de la libertad que augura muchos fracasos sociales, y que podría enunciarse así: Sólo es libre la acción espontánea. Es difícil negarse a esta evidencia, que, sin embargo, encierra una contradicción insostenible. Afirma una idea de libertad que anula la libertad. En efecto, si el comportamiento no es espontáneo, es coaccionado. El superego, la educación, las normas, el qué dirán o la moral del grupo dirigen y anulan la libertad. El sujeto, por lo tanto, no es libre. Pero ocurre que si actúa espontáneamente, tampoco lo es, porque la espontaneidad es mera pulsión. Lo que llamamos naturalidad no es más que el determinismo de la naturaleza. La paradoja nos ha cazado: si quiero ser libre, no puedo ser espontáneo, ni dejar de serlo. Esta falsa idea de libertad lleva a la conclusión de que sólo se es libre si se está absolutamente desvinculado de todo. Y esto es la negación de la inteligencia comunitaria. Su fracaso.

Fragmentos de La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez, de José Antonio Marina.

24 comentarios:

Gatopardo dijo...

La intolerancia es siempre un fracaso de la inteligencia, lo que no significa, sin embargo, que la tolerancia sea siempre un triunfo.

Totalmente de acuerdo, a pesar de algunos progres.

Juan Nadie dijo...

Veo que no lees "a tontas y a locas".

Gatopardo dijo...

A veces no.

marian dijo...

Creo que los prejuicios (pre-juicios) son tan peligrosos como el fanatismo o cualquier otra burrada; son fruto de la ignorancia y de la presunción, que me consta practican constantemente, abiertamente o de forma velada, personas que presumen de inteligencia intelectual, pero que carecen bastante de la emocional.
Los prejucios pueden ser tan dañinos, tan venenosos, tan perjudiales, como lo es una intolerancia religiosa, que además suele ser fruto de ésta, pero que la practican hasta los ateos. Curiosas paradojas de la vida.

marian dijo...

"El superego, la educación, las normas, el qué dirán o la moral del grupo dirigen y anulan la libertad".

Estoy completamente de acuerdo con el señor Marina, no sólo en eso, en el cien por cien, pero me quedo con esto esencialmente, porque me parece que de esas reflexiones están muchos de los males de esta socedad, a veces irrespirable.

Juan Nadie dijo...

Sí, gente que presume de inteligencia hay a montones, pero no hagas mucho caso, en cuanto rascas un poco (no en todos los casos, claro) lo que sale es un indigente intelectual. Ya sabes, dime de qué presumes...

La intolerancia la practican hasta los ateos, sin duda, conozco unos cuantos casos.

Paradojas, desde luego.

De la inteligencia emocional también nos hablará Marina, si tenemos un poco de paciencia.

Juan Nadie dijo...

Veo que tú tampoco lees "a tontas y a locas". Si es que tengo unos seguidores que no me los merezco. Bueno, en este caso, el señor Marina.

marian dijo...

Procuro también no leer ni a tontos ni a locos.

Juan Nadie dijo...

Y haces bien.

marian dijo...

Aunque de todo se aprende, de lo malo creo que se aprende tanto como de lo bueno; no creo, estoy convencida.

marian dijo...

Por cierto, yo he quitado lo de los seguidores, no me convencía mucho cuando lo puse, no sabía por qué no me convencía, pero ahora ya lo sé y como lo sé, lo he quitado.
También he quitado lo de los comentarios, pero esto es más largo de explicar.

Juan Nadie dijo...

Bueno, son opciones.

marian dijo...

Siento haber borrado todos los comentarios, me ha dado pena, esa es la verdad, no es nada personal, espero que nadie se lo tomé a mal. Soy nueva en esto, poco a poco iré encontrando mi sitio. Y siento también ese "toque gamberro" que tengo a veces, pero no puedo (no quiero) renunciar a él, me equilibra bastante (o eso creo yo) de lo que a veces hay que vivir día a día.

Juan Nadie dijo...

No te preocupes, el toque gamberro, de vez en cuando, está muy bien.

marian dijo...

Pues mira Juan, como opción voy a abrir los comentarios de nuevo. Estoy segura de que entenderías por qué el otro día tomé la otra opción.
El problema es que no me aparece por más que le doy en la configuración, seguiré intentándolo a ver por qué no puedo.
Tampoco me parece correcto que yo pueda comentar en vuestros blogs y vosotros no tengáis esa posibilidad en el mío, si os apetece.
Mil perdones.

Anónimo dijo...

Hay momentos, Marian.

Disfruto mucho de vuestro sentido del humor o toque gamberro.

Gracias.

marian dijo...

Pues mi momento "comentarios" no sé cómo recuperarlo, porque no hay manera. ¿Será un castigo divino?

jose dijo...

Si ya fuiste a la configuración de comentarios y pusiste ahí todo en orden, ve ahora a Diseño y en entradas del blog (en editar) pon el tic en comentarios para que aparezcan.

marian dijo...

Os echaba de menos (si es que soy una sentimental), se acostumbra una a lo bueno y claro. Pero no hay manera de poner la opción de nuevo.

marian dijo...

Muá Jose¡¡¡
Ya está, te debo un Rioja.

jose dijo...

De nada.
De acuerdo, aunque está mejor el Ribera ;-)

marian dijo...

Será un Ribera Jose si me dices cómo se coloca en una entrada del blog sólo la barra inferior del youtube o del goegar (si no es mucho abusar).

marian dijo...

Y sí Anderea, hay momentos, pero ese momento mío, para que quede claro, no tuvo que ver con nadie de por aquí, y me dolería que alguien pensase mal; todo tiene una explicación, otra cosa es que se dé o no por las razones que sean.

jose dijo...

Bueno... me conformaré con un Rioja.

Que es broma.

Ahora lo miro y te digo, pero te contesto por email porque en un comentario quizá se haga largo y pesado, si no te importa.