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domingo, 10 de enero de 2016

EL DISCURSO SOBRE LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA o EL CONTRA UNO (Fragmento)

El Discurso sobre la servidumbre voluntaria o El Contra Uno es una requisitoria de apenas dieciocho páginas contra el Absolutismo que Étienne de La Boétie escribió cuando tenía 18 años. 
El manuscrito pasó de mano en mano por ciertos círculos de escritores  y filósofos hasta que cayó en las de Montaigne, que inmediatamente quiso conocer al autor, y de ese encuentro nació una amistad que sólo acabó con la muerte de La Boétie. 
La obra no fue publicada hasta 1572, gracias al propio Michel de Montaigne, quien además le dedicó sus famosos Essais.

¡Pobres y miserables gentes, pueblos insensatos, naciones obstinadas en vuestro propio mal y ciegas a vuestro bien! Dejáis que os arrebaten, ante vuestras mismas narices, la mejor y más clara de vuestras rentas, que saqueen vuestros campos, que invadan vuestras casas, que las despojen de los viejos muebles de vuestros antepasados. Vivís de tal suerte que ya no podéis vanagloriaros de que lo vuestro os pertenece. Es como si considerárais ya una gran suerte el que os dejen tan sólo la mitad de vuestros bienes, de vuestras familias y de vuestras vidas. Y tanto desastre, tanta desgracia, tanta ruina no proviene de muchos enemigos, sino de un único enemigo, aquel a quien vosotros mismos habéis convertido en lo que es, por quien hacéis con tanto valor la guerra y por cuya grandeza os jugáis constantemente la vida en ella. No obstante, ese amo no tiene más que dos ojos, dos manos, un cuerpo, nada que no tenga el último de los hombres que habitan el infinito número de nuestras ciudades. De lo único que dispone además de los otros seres humanos es de un corazón desleal y de los medios que vosotros mismos le brindáis para destruiros. ¿De dónde ha sacado tantos ojos para espiaros si no es de vosotros mismos? Los pies con los que recorre vuestras ciudades, ¿acaso no son también los vuestros? ¿Cómo se atrevería a imponerse a vosotros si no gracias a vosotros? ¿Qué mal podría causaros si no contara con vuestro acuerdo? ¿Qué daño podría haceros si vosotros mismos no encubriérais al ladrón que os roba, cómplices del asesino que os extermina y traidores de vuestra condición? Sembráis vuestros campos para que él los arrase, amuebláis y llenáis vuestras casas de adornos para abastecer sus saqueos, educáis a vuestras hijas para que él tenga con quien saciar su lujuria, alimentáis a vuestros hijos para que él los convierta en soldados (y aún deberán alegrarse de ello) destinados a la carnicería de la guerra, o bien para convertirlos en ministros de su codicia o en ejecutores de sus venganzas. Os matáis de fatiga para que él pueda remilgarse en sus riquezas y arrellanarse en sus sucios y viles placeres. Os debilitáis para que él sea más fuerte y más duro, así como para que os mantenga a raya más fácilmente. Podríais liberaros de semejantes humillaciones –que ni los animales soportarían– sin siquiera intentar hacerlo, únicamente queriendo hacerlo. Decidíos, pues, a dejar de servir, y seréis hombres libres. No pretendo que os enfrentéis a él, o que lo tambaleéis, sino simplemente que dejéis de sostenerlo. Entonces veréis cómo, cual un gran coloso privado de la base que lo sostiene, se desplomará y se romperá por sí solo.
Los médicos dicen que es inútil intentar curar llagas incurables, y quizá por eso no actúe yo con sensatez al intentar hacer reflexionar a aquellos que han perdido desde hace mucho tiempo todo conocimiento y ya no sienten el mal que los aflige, pues eso confirma que su enfermedad es mortal [...]
ÉTIENNE DE LA BOÉTIE, 1548

9 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Somos el combustible que le permite funcionar al propio sistema que nos rige, coarta, condiciona, nos mantiene y hasta nos impulsa a querer cambiarlo?...

carlos perrotti dijo...

"¿De dónde ha sacado tantos ojos para espiaros si no es de vosotros mismos? Los pies con los que recorre vuestras ciudades, ¿acaso no son también los vuestros? ¿Cómo se atrevería a imponerse a vosotros si no gracias a vosotros? ¿Qué mal podría causaros si no contara con vuestro acuerdo?..." Nos saca la careta.

marian dijo...

Quitanto a los tiranos y sus compinches con nombres y apellidos que pueda tener (tiene o ha tenido) un país, el mayor tirano es el dinero, a partir de ese tirano ya sabemos cómo se fortalece y se hace imprescindible, y quiénes son los que manejan esa tiranía, en la que interactúan y se retroalimentan hasta llegar al último eslabón: la servidumbre voluntaria. ¿Y?

marian dijo...

Me quedo, especialmente, con lo siguiente que aparece en el enlace que has puesto. Creo que esto sí es posible realizarlo, no creo, es posible, y no solamente aplicado a la política.

"Es interesante reflexionar sobre por qué el amigo Étienne considera la servidumbre voluntaria un vicio y no una virtud, tal y como se han encargado de subrayar durante largos y monótonos siglos las sucesivas religiones del mundo y las convenciones sociales más arraigadas en nuestras carnes. La clave estriba en que, según La Boétie, esta esclavitud contradice, en verdad, nuestra propia naturaleza. Dado que todos tenemos capacidad de razonar, la virtud radica en cultivar tu propia independencia en comunidad. Tal y como ya apuntaba Sócrates tantos siglos atrás: los que han probado la libertad resisten el cautiverio aunque les cueste la vida. Como el griego, el francés huye de la coacción social. Y no duda en afirmar que contra las normas estúpidas solo es posible la rebelión. Hay que ser moralmente autónomo, dueño de tu vida en igualdad con los demás."

Juan Nadie dijo...

Exacto, somos el combustible que permite hacer y deshacer a su antojo y a su conveniencia a los poderosos, lo vemos habitualmente. ¿Por qué? ¿Dejación de nuestros derechos? ¿Cobardía? ¿O porque no nos queda otra?

Las reflexiones de La Boétie, aunque van encaminadas contra el régimen absolutista de los reyes franceses (su tiempo), sirven para cualquier época y cualquier circunstancia. Como dice Carlos, nos saca la careta.

¿A cuántas situaciones que estamos viviendo ahora mismo (estos días) no podríamos aplicarles la misma receta?

Juan Nadie dijo...

Ah, el dinero, Marian, invento de Satanás!

Impecable el párrafo que subrayas.

"Moralmente autónomo". Me quedo con esta frase. Moralmente autónomo, aunque no podamos serlo en la práctica.

marian dijo...

A muchas, a muchas, y a muchos, de todos los lados, se les podría aplicar.
A unos porque quieren cambiar un sistema que es incambiable, por ahora, porque primero tendrían que cambiar las personas para que cambiase el sistema, y lo veo imposible, algo muy gordo, pero que muy gordo tendría que pasar para que sucediese. A otros porque toman el camino fácil, aunque lo pinten de difícil, que es estar en manos de los que manejan el capital para poder manejarlo también.

Dejación de nuestros derechos, una de ellas, sin duda.
Que la corrupción no está penalizada socialmente como debiera, otra.
Y con una deuda como la que tenemos encima no nos queda otra... a tragar.

¿Y por qué se han generado unas deudas de tal dimensión? Todos los gobiernos, ayuntamientos, comunidades autónomas (salvo pocas excepciones), de todos los partidos políticos que han gobernado desde que estamos en democracia tienen algo que ver, el uno por el otro y el otro por el uno, y de forma alternativa. Mucha de esa deuda viene de malgastar. También de no saber gestionar y de vivir en los mundos de Yupi, como el PSOE con ZP y su gobierno.
Sin olvidar que los que han robado y malgastado, especialmente, ha sido gente del PP o relacionada con él, y no es por atacarles a ellos, ojo, es que ha sido así.

marian dijo...

Sí se puede ser en la práctica moralmente autónomo. No es fácil y se paga un precio, pero se puede.

Ripley dijo...

Pues sí, yo por ser moralmente autónomo sufro la censura.