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miércoles, 27 de enero de 2016

DE ZORROS Y GALLINAS

Pablo Iglesias se ha agarrado una rabieta porque la mesa del Congreso ha enviado a su grupo a las filas altas del hemiciclo: al "gallinero", dicen él y el inefable Íñigo Errejón.

Gallinero: la montaña
Cuando éramos chicotes boqueras, los indios y los coreanos aún eran los malos y veíamos las películas desde el gallinero. En los teatros, a esas mismas localidades se les llamaba paraíso, y allí íbamos los de la claque. Ahora los de abajo no quieren ir a la cazuela, sino a las primeras butacas, cerca del banco azul del gran teatro de San Jerónimo. Cuando Miguel de Cervantes emprendió la batalla en el Parnaso, y llegó al Olimpo, tuvo que sentarse en su propia capa. 'El príncipe de los ingenios' carecía de sitio y dijo: "Quedéme en pie; no hay asiento bueno, si el favor no lo labra o la riqueza". Pablo Iglesias no ha reaccionado con tanta humildad y estoicismo. Ha protestado fuerte y luego, ha tuiteado: "Cinco millones de votos al gallinero". Enseguida ardió la red en un festival de agravios y moralismo. Fue un motín del género chico: mi reino por un asiento. No sé cuál será el futuro político de Pablo Iglesias, pero de momento, nos da días de gloria y nos deja las columnas hechas. Pedir un asiento en el hemiciclo donde Tejero dijo "siéntense, coño" no deja de ser una broma macabra y un contrasentido. El dirigente de Podemos culpa del desaguisado a Ciudadanos y a la 'vice' del PSOE (se refiere a Micaela Navarro). 

El Congreso, ahora, tiene extensiones y edificios adyacentes en las redes sociales y enseguida se ha difundido el gran 'encabronamiento' de Podemos. Lo paradójico es que los indignados rechazan la montaña, donde se sentaban los del Club de los Jacobinos, los que querían cortar el cuello al rey. Pablo Iglesias ya no quiere ser jacobino, sino plurinacional, se ha moderado y les ha dicho a los suyos lo que aquella abadesa ordenaba a las monjas: "No digáis 'Domine meo' que es un término muy feo; decid 'Domine orino', que es un término mas fino". 

La batalla política del Congreso se ha trasladado a Twitter donde los anti-Podemos han iniciado las ráfagas de insultos. "Es por el olor". "Hay que protegerse de los piojos". "Las gallinas al gallinero". Desde el profundo sur el alcalde de Cádiz cree "que el ritmo de Falla lo marca el gallinero". Teresa Rodríguez dice: "Pronto tendrán mayoría las gallinas frente a los zorros que ahora guardan el Congreso".

De los paseos en las redes no se salva ni Dios ni el Rey. Un juez de la Audiencia Nacional ha embolado a la concejala de Guanyar (Alicante) Marisol Moreno. Le ha metido un paquete de 6.000 euros por llamar hijo de puta al Rey Juan Carlos I y calificar a la Familia Real de vagos, estafadores, borrachos y asesinos. Otros injuriados adoptan posturas más ingeniosas. Cuando un tuitero les dijo a los de Ahora Madrid: "Que os den por el culo", los de Ahora Madrid contestaron: "Gracias por los buenos deseos, nos gusta el sexo anal, pero no entendemos a qué viene ese tema ahora". Los de Podemos en el Congreso no han reaccionado con tanto humor ante su desplazamiento a la montaña, como sus compañeros, olvidando que en la últimas filas del hemiciclo estuvieron Pasionaria y Rafael Alberti.
RAÚL DEL POZO - El Mundo, 27/01/2016

11 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Merecerán los de Podemos aquella categorización que Borges les dedicara a los peronistas (son incorregibles) y que tanto hiciera reír con tensa risa a varias generaciones ya de argentinos...?

Juan Nadie dijo...

¡Qué tipos! Les pusieron en las filas más altas del Congreso simplemente porque les tocaba así. Pero nada, ellos a dar la nota siempre y a aprovechar cualquier chorrada para llamar la atención y cargar contra quienes llaman "la casta", que por cierto cualquier día tendrán que empezar a cargar contra sí mismos, porque más "casta" imposible. Si cosas como estas son todo lo que pueden transmitir, lo tenemos claro.
Menos mal que la Mesa del Congreso está dispuesta, sin ningún aspaviento, a cambiar la disposición de los grupos en los escaños, que si no tendríamos berrinche para los restos (de legislatura), que me temo que serán pocos.
No lo han pensado bien, pero yo los habría puesto en las primeras filas para tenerlos un poco más controlados, que es lo que tradicionalmente se hacía en las escuelas y en los colegios con los niños enredadores y malcriados.

marian dijo...

No estoy puesta en cómo se colocan los diputados, pero hasta donde sé, lo deben decidir por algún tipo de acuerdo, si no estoy equivocada. Pero no me parece justo lo que han hecho, colocarlos en el gallinero. Si es por número de diputados tienen más que Ciudadanos, y no digamos de otros más que son muchísimos menos.
Tiene que haber un criterio ecuánime y razonable para el reparto de los escaños
Me parece que son ganas de tocarles las narices nada más, también creo que si fuera al contrario la situación, probablemente (y tristemente) harían lo mismo) Huelo una marginación que no me gusta.

Aunque también podría ser que si los hubieran puestos en las primeras filas, quizá pedirían estar en las últimas:)

¡Manda h...!

marian dijo...

Ahí has estado fino... con lo de ponerlos en las primeras filas para tenerlos un poco más controlados (que se sigue haciendo en las escuelas)

marian dijo...

Pero ojo, que l@s "cara buen@s" que parece que no han roto nunca un plato, tan monos y monas, con sus vestiditos, trajes, corbatitas, etc., tan limpi@s y relucientes... a la chita callando la pueden estar preparando por otro lado.

carlos perrotti dijo...

Son unos malcriados. Me queda muy claro.

Juan Nadie dijo...

Y además se creen en posesión de la verdad, cuando no tienen la más remota idea de lo que de verdad preocupa a la gente.

Juan Nadie dijo...

El tercer comentario de Marian, tal cual.

marian dijo...

Sin embargo, del primer comentario cambiaría el "puestos" por un "puesto"

marian dijo...

No, mejor por un "ponido"

Juan Nadie dijo...

Bah, pelillos a la mar...