Chuck Berry - The Legend

sábado, 19 de enero de 2008

LA INTELIGENCIA NO GARANTIZA NADA

Bobby Fisher 2005
Bobby Fisher 1971






El 17 de Enero pasado murió uno de los mayores iconos mediáticos de la década de los 70: Bobby Fisher, ajedrecista que ha quedado como el mejor o uno de los mejores de todos los tiempos. No lo sé, no juego al ajedrez.

Nunca tuvo maestros, aprendió con las instrucciones de un juego que le regaló su hermana, pero, ¡ay!, tenía un cociente intelectual de aproximadamente 180 (superior al de Einstein).

A los 12 años ya no tenía rivales, con lo que empezó a forjarse fama de niño problemático y genial. Con 15 años se convirtió en el Gran Maestro de ajedrez más joven de la historia.

A partir de ahí, todo seguido. Muchos recordarán la final del Campeonato del Mundo de Reikiavik de 1972, que lo enfrentó a Boris Spassky, un ídolo en la U.R.S.S.

El estadounidense (de Chicago), se impuso al soviético, pero ahí comenzó su maldición. La pulsión autodestructiva que habita en cada ser humano, apoyada en este caso por manejos políticos (hablamos de la época de la Guerra Fría), consiguió acabar poco a poco con él.

Fue desposeído del título en 1975 tras plantear exigencias leoninas a la FIDE para su partida por el título con Anatoly Karpov.

No volvió a competir hasta 1995, en Belgrado, para conmemorar sus históricos enfrentamientos con Spassky, bajo los auspicios de Yugoslavia, que entonces (aquí tenemos una de las claves) soportaba un bloqueo de Estados Unidos. Su participación le supuso ser considerado traidor por su propio país, que dictó contra él una orden de busca y captura (¡!).

En fín, desde entonces anduvo medio perdido por el mundo, sobre todo en Japón, hasta que Islandia (país aficionado al ajedrez donde los haya) le concedió el asilo político para evitar su extradición.

En este país ha muerto a los 64 años, apátrida y en la indigencia: vivía de la caridad del Estado.

Bueno, al menos consiguió llegar a la última casilla, ¿verdad?. Sesenta y cuatro son las casillas del tablero de ajedrez.

3 comentarios:

finchu dijo...

No, efectivamente la inteligencia no garantiza nada y menos aún si vives rodeado de subnormales.

Juan Nadie dijo...

Bueno, nadie es perfecto.

Juan Nadie dijo...

Y, desde luego, no esperes nada de los poderes políticos.