Odetta- My Eyes Have Seen The Tin Angel At The Gate Of Horn, 2017

viernes, 26 de octubre de 2007

FÁBULA DE LA CIGARRA Y LA HORMIGA

La cigarra y la hormiga
A menudo nos saturan el correo con esos mensajes pretendidamente graciosos y que maldita la gracia que nos hacen. Es un agobio; pero no vale quejarse, porque nosotros hacemos lo mismo.
Sin embargo, hoy he recibido un texto que anda circulando por ahí y que se ajusta como un guante a la realidad actual de este país. Aunque quizá en todas partes cuecen habas. Cualquier parecido con la realidad... no es casual.

FABULA DE LA CIGARRA Y LA HORMIGA

VERSIÓN CLÁSICA
(Con permiso de LAFONTAINE y FÉLIX MARÍA DE SAMANIEGO)

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando.
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita, donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.
La cigarra tiritando, sin comida y sin cobijo, muere de frío.
FIN 

VERSIÓN ESPAÑOLA
La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano riendo, bailando y jugando.
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita, donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.
La cigarra, tiritando, organiza una rueda de prensa en la que se pregunta por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida cuando quiere, cuando hay otros, con menos suerte que ella, que tienen frío y hambre.
La televisión organiza un programa en vivo en el que la cigarra sale pasando frío y calamidades y a la vez muestran extractos del vídeo de la hormiga bien calentita en su casa y con la mesa llena de comida.
Los españoles se sorprenden de que en un país tan moderno como el suyo dejen sufrir a la pobre cigarra mientras que otros viven en la abundancia.
Las asociaciones contra la pobreza se manifiestan delante de la casa de la hormiga.
Los periodistas organizan una serie de artículos en los que cuestionan cómo la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra e instan al gobierno a que aumente los impuestos de la hormiga de forma que las cigarras puedan vivir mejor.
Respondiendo a las encuestas de opinión, el gobierno elabora una ley sobre la igualdad económica y una ley antidiscriminación con carácter retroactivo.
Los impuestos de la hormiga han aumentado y además le llega una multa porque no contrató a la cigarra como ayudante en verano.
Las autoridades embargan la casa de la hormiga, ya que ésta no tiene suficiente dinero para pagar la multa y los impuestos.
La hormiga se va de España y se instala con éxito en Suiza.
La televisión hace un reportaje donde sale la cigarra con sobrepeso, ya que se ha comido casi todo lo que había mucho antes de que llegue la primavera...
La antigua casa de la hormiga se convierte en albergue social para cigarras y se deteriora al no hacer su inquilino nada para mantenerla en buen estado.
Al gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios.
Una comisión de investigación que costará 10 millones de euros se pone en marcha.
Entretanto la cigarra muere de una sobredosis.
La Ser y TVE comentan el fracaso del gobierno para intentar corregir el problema de las desigualdades sociales.
La casa es ocupada por una banda de arañas inmigrantes.
El gobierno se felicita por la diversidad cultural de España.
FIN?

2 comentarios:

Joseduardotobes dijo...

Recuerdo aun a mi querida tia Julia, cuando se sentaba al lecho de mi cama y me relataba este precioso cuento de la Cigarra y La Hormiga, de la cual saque una buena conclusion, sobre todo ahora en esta época de crisis, en que " el ahorro es necesario", pese a que nos lo estan poniendo un poco crudo, pues todo sube y nada baja...conclusion ¿ quien puede ahorrar?

Juan Nadie dijo...

Tú y yo y unos cuantos millones de personas más, no, amigo Eduardo. Los bancos creo que ahorran mucho, porque además últimamente los subvencionamos. Ahora, vete a pedir un crédito a un banco, verás.