Hace 50 años / Pink Floyd - The Piper At The Gates Of Dawn (1967)

lunes, 28 de noviembre de 2016

LA ESPAÑA DE FIDEL


A los cubanos se les ha muerto Fidel, el hombre, pero los españoles no tendremos tanta suerte: aquí sigue vivo Fidel, el símbolo. Y no sólo pervive en la roja devoción de sus beatas: numerosos medios liberales han optado por ilustrar su muerte con el arrogante barbudo de fusil al hombro, como si ese tipo no hubiera muerto hace décadas, en lugar de escoger al decrépito rehén de su propio chándal, gran pérdida para Adidas. Cuando se trata de embalsamar a un mito, el primer borrador de la historia que es el periodismo a veces no resiste la tentación de comportarse como un maquillador forense

Se ha escrito que Castro fue el último revolucionario de una época, pero quizá fue el primero de otra, la nuestra, que llamamos posmoderna a falta de mayor precisión y que ha confirmado la sospecha nietzscheana: ya no hay hechos sino interpretaciones. Los hechos: Castro dio un golpe de Estado contra una dictadura de derechas para devolver la soberanía y la prosperidad al pueblo, pero se perpetuó al mando absoluto de una isla penitenciaria a la que, después de quitárselo todo, le arrebató también el orgullo de mandar en su hambre, pues malvivía de las limosnas de la URSS y luego de la petrocracia chavista. Las viudas del chivo que cacarean no sé qué sobre educación universal quizá olvidan que Franco aprobó la Ley de Bases de la Seguridad Social.

Las revoluciones posmodernas son el dominio de la ficción, y por eso Castro fue el primer dictador televisivo. Su ejecutoria -nunca mejor dicho- coincidió con el desarrollo de los medios audiovisuales de masas, que usó para construir su relato épico sin correlato fáctico. Traicionó minuciosamente todo aquello por lo que decía luchar: libertad, paz, redistribución, derechos, independencia. Que Arias Navarro, perdón, Raúl Castro, anunciara la noticia por la televisión estatal fue un acto de justicia poética. La única que se le ha aplicado.

El castrismo es una trola sádica y el filocastrismo de iPhone 7 es una religión de no practicantes. Pero a los ídolos no les afecta la biología. Es preciso ejecutarlos.
JORGE BUSTOS -  El Mundo, 28-11-2016

9 comentarios:

carlos perrotti dijo...

"...Como si ese tipo no hubiera muerto hace décadas..."

El mismo tipo que construyó "un relato épico sin correlato fáctico. Traicionó minuciosamente todo aquello por lo que decía luchar: libertad, paz, redistribución, derechos, independencia..."

Qué voy a agregar? Todo dicho.

Juan Nadie dijo...

Es lo que pensamos muchos. Otros no, en España somos muy papanatas. Aquí, la izquierda, cierta izquierda, sigue defendiendo a Castro como al gran libertador de los oprimidos..., o algo así. Están acostumbrados a defender lo indefendible. Y no les digas nada, porque enseguida echan mano de la palabra-talismán: "fascista", y se quedan tan anchos. Allá cada cual.

Lo de "las luces y las sombras" es muy bueno, con eso se justifica cualquier desmán.
Por aquí se habla mucho del nivel de enseñanza en Cuba, para alabarlo naturalmente. Y digo yo, ¿no será adoctrinamiento?

carlos perrotti dijo...

No tengas dudas. He hablado con muchos cubanos durante estos años y en todos verifiqué un alto nivel de enseñanza en el cual (con el devenir de la charla) indefectiblemente terminaba asomando un pensamiento sujeto (para nada libre y a la defensiva) siempre encuadrado en los postulados de la Revolución, justificando casi cualquier cosa y negando las que ya sabemos.

Juan Nadie dijo...

Esos son algunos de los síntomas de las dictaduras.
El daño que se ha hecho en casi 60 años no lo podrán paliar los cubanos en décadas, como aquí el daño de los cuarenta años de franquismo.

carlos perrotti dijo...

Párrafo aparte para otro gran aporte, Juan: el discazo de Robbie Robertson, qué bien suena, cuánto amo esta música...

Juan Nadie dijo...

The Band, amigo.
Me lo encontré el otro día en newalbumreleases.net y me dije: para mí.

Juan Nadie dijo...

Te habrás fijado que hay varias canciones con el Dylan.

carlos perrotti dijo...

Sí, grandes versiones, además de los clásicos y algún que otro tema que, imperdonablemente, no conocía.

Coincido una vez más, Juan, estos tipos son parte de la banda sonora que nuestras vidas... Qué alegría me da sentirlos así.

Juan Nadie dijo...

Los que tenemos una cierta edad (una edad cierta, diría el otro) gozamos del privilegio de tener una banda sonora vital inmejorable. The Band (Robertson) forma parte de esa banda sonora.