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martes, 14 de octubre de 2014

UNA MODESTA ESPERANZA

Vivimos tiempos confusos y complicados (quizá todos los tiempos lo fueron) y necesitamos más que nunca un poco de serenidad y sosiego. Tal vez la Naturaleza nos los pueda prestar. Leeremos una vez más a Raúl del Pozo.

Canta, carricerín
Nadie mira los árboles, ni los escaparates, ni siquiera las popas de los semejantes. Internet ha diseñado una nueva forma de vida. El planeta es un sistema nervioso global, donde la telefonía avanza más rápidamente que la evolución darwiniana. El homínido es hoy un viandante colgado a un canuto en forma de tableta. Camina hablando sólo por la ciudad, envía mensajes, hace fotos. Las parejas no se hablan entre ellas, ni se besan, van ligando con alguien lejano, quizás con otro rollo. Veo por mi barrio cientos de ejemplares del homo móvile, mujeres, niños, puretas dándole a la mojarra. Me evado del batallón de autómatas y miro el esplendor del otoño y a los perros que no llevan móvil y están hechos a mi medida.

Hace unas semanas estaba yo almorzando con dos señores muy importantes que hablaban del Ibex, del Estado Islámico y del conflicto catalán cuando sonaron los ladridos de un perro. Eran de mi móvil. Me miraron como si estuviera loco. Es que yo había elegido de entre los sonidos y vibraciones -arpa, pato, grillos, piano, teléfono antiguo- los ladridos de un chusquel. A pesar de llevar tanto tiempo en el foro no puedo olvidar que me crié entre pájaros y cerezos.

Aquí ya no se oyen más que los móviles, los pájaros se desgañitan inútilmente para hacernos llegar su canto, y yo creo que cada país tiene su pájaro que le sirve de augur. Seamos por una vez supersticiosos y reconozcamos que hay pájaros de mal agüero -lechuzas, cuervos- que anuncian epidemias y recesiones, y hay pájaros que anuncian buenas nuevas, como el ruiseñor y el carricerín.

En medio de la ruina les anuncio que van a cambiar las tornas: ha vuelto a Madrid el carricerín, un pájaro minúsculo (10 gramos), de pico fino y corto, plumaje críptico, que se creía desaparecido. Lo han descubierto en los humedales de San Martín de la Vega, donde habita el ánade y el porrón. Se capturó un ejemplar precioso, anillado desde hacía una década. La gran campana de la noche amaneció anunciando la alegría de un trino dulce y musical, poderoso. Además, llueve, llueve, llueve, y si Juan Ramón nos pregunta ¿dónde cantan los pájaros que cantan? le diremos, en San Martín de la Vega. Es el pájaro que el teniente naturalista Günter Niethammer de la SS observaba en el campo de concentración y que inspiró Los pájaros de Auschwitz, de Arno Surminski, con mirlos que posaban en los ahorcados, cigüeñas sobre las chimeneas y garzas reales sobrevolando los cadáveres.

El carricerín anunciaba y anuncia el fin de las desgracias.
RAÚL DEL POZO (El Mundo, 14/10/2014)


El canto del Carricerín

7 comentarios:

marian dijo...

Me gusta el discurso de Raúl del Pozo y el del pajarito.

marian dijo...

Hablando de la evolución darwiniana, todos los aparatejos de los que hacemos uso han modificado el camino que llevaba la evolución, pero claro, esa misma evolución nos ha llevado a esos aparatejos...

marian dijo...

Dicho de otra manera, hemos discurrido para inventarlos, y algunos de ellos nos han llevado a dejar de discurrir.

carlos perrotti dijo...

Bello texto. Quién dijo que todo está perdido?

Juan Nadie dijo...

Literariamente, el texto de Raúl del Pozo es muy bueno. Por eso lo puse.

El canto del carricerín efectivamente parece un discurso.

Gatopardo dijo...

Raúl del Pozo siempre tan certero.

Juan Nadie dijo...

Raúl del Pozo es un escritor de raza.