Chuck Berry - The Legend

jueves, 18 de octubre de 2012

UNA GUÍA BREVE, PERO ÚTIL, DE LA DESOBEDIENCIA CÍVICA



Al perpretrar una revolución, hay que satisfacer dos requisitos: que haya alguien o algo contra qué rebelarse, y que alguien salga a la calle de facto y lleve a cabo la rebelión. La indumentaria acostumbra a ser informal y ambas partes pueden ponerse de acuerdo en lo que refiere a hora y lugar, pero si una de las facciones no se presenta, es probable que la empresa entera fracase. En la Revolución China de 1650 ninguno de los bandos compareció y perdieron el depósito.

Las personas o partidos contra los que se efectúa la rebelión se denominan los “opresores” y se los puede reconocer fácilmente por cuanto parecen ser los únicos que se lo pasan bien. Los “opresores”, por lo general, llevan traje, poseen terrenos, y tienen la radio puesta hasta altas horas de la noche sin que nadie se lo vitupere a gritos. Su ocupación consiste en mantener el status quo, una circunstancia en la que todo permanece igual, aunque puede darse el caso de que quieran pintar cada dos años.  

Cuando los “opresores” se vuelven demasiado estrictos, tenemos lo que se llama un estado policíaco, que prohíbe toda señal de disentimiento, tal como reír entre dientes, presentarse con corbata de lazo o llamarle “chato” al alcalde. Las libertades civiles se ven sensiblemente restringidas en un estado policíaco, y la libre expresión es desconocida, aunque en último extremo puede estar permitido hacer muecas. Las opiniones críticas sobre el gobierno tampoco son toleradas, especialmente las referidas a cómo bailan sus miembros. La libertad de prensa también se ve coartada y el partido en el poder “dirige” las noticias, permitiendo a los ciudadanos escuchar únicamente ideas políticas aceptables y tanteos de bésibol que no provoquen desasosiego.  

Los grupos que se rebelan se conocen como los “oprimidos” y se les suele ver en grupos dando vueltas y refunfuñando o pretendiendo que tienen dolor de cabeza. (Hay que señalar que los opresores jamás intentan rebelarse ni convertirse en oprimidos, por cuanto les traería consigo un cambio de ropa interior).  

Algunos ejemplos famosos de revoluciones son:
La Revolución Francesa, en la que los campesinos asumieron el poder por la fuerza y cambiaron con presteza todas las cerraduras de las puertas de Palacio, a fin de que los nobles no pudiesen entrar. Luego organizaron una fiesta y se dieron el gran banquete. Cuando finalmente los nobles reconquistaron el palacio, se les obligó a limpiarlo todo y se descubrieron numerosas manchas y quemaduras de cigarrillo.

La Revolución Rusa, que se incubó durante años y estalló de pronto al comprender los siervos por fin que el Czar y el Tsar eran la misma persona.

Debe señalarse que, cuando concluye una revolución, los "oprimidos" con frecuencia asumen el poder y comienzan a actuar igual que los "opresores". Por supuesto, a partir de entonces es muy difícil conseguir que se pongan al teléfono y el dinero prestado para cigarrillos y chicle durante la lucha puede también darse por perdido.  

Métodos de Desobediencia Cívica:
Huelga de hambre. En ella los oprimidos renuncian al alimento mientras no sean satisfechas sus exigencias. Los políticos solapados acostumbran a ponerles bizcochos al alcance de la mano o tal vez queso de cabra, pero hay que resistir. Si el partido en el poder consigue que el huelguista coma, por lo general le cuesta poco sofocar la insurrección. Si consigue que coma y además que pague la cuenta, ha triunfado en toda línea. En el Pakistán, se dominó una huelga de hambre cuando el gobierno presentó una ternera cordon blue excepcionalmente sabrosa que las masas hallaron demasiado atrayente como para rehusarla, pero tales platos de gourmet son raros.  

El problema que plantea la huelga de hambre es que al cabo de unos cuantos días se puede estar francamente hambriento, sobre todo cuando camiones con altavoces han sido pagados para desfilar por la calle anunciando: “Um… qué pollo tan bueno… ummm… y los guisantes… ummm…”.  

Una variante de la huelga de hambre para aquellos cuyas convicciones políticas no sean tan radicales, es dejar de comer cebollinos. Este gesto insignificante, si se lleva a cabo como es debido, puede influir sensiblemente en un gobierno, y es por todos sabido que la insistencia del Mahatma Gandhi en comerse la ensalada sin aliñar obligó al gobierno británico a numerosas concesiones. Otras cosas que se pueden dejar además de la comida son: el whist, sonreír y apoyarse sobre un solo pie imitando a la cigueña.

Sentada. Se efectúa el traslado al lugar previsto y se procede a sentarse, pero hay que estar sentado todo el tiempo. De otro modo, como se estaría es en cuclillas, una postura que carece de significado político, a menos que el gobierno también se halle en cuclillas (Esto no es frecuente, aunque un gobierno ocasionalmente se acuclillará si hace frío). El quid está en permanecer sentado hasta lograr las concesiones, pero, al igual que en el caso de la huelga de hambre, el gobierno puede apelar a medios sutiles para hacer que el huelguista se levante. Se le puede decir: “Bueno, todo el mundo fuera, vamos a cerrar”. O bien: “¿Le importaría levantarse un momento? Nos gustaría conocer su estatura”.  

Manifestaciones y marchas. El aspecto clave de una manifestación es que tiene que ser visible. De ahí el termino “manifestación”. Si una persona se manifiesta con carácter privado en su domicilio, no constituye técnicamente una manifestación, sino meramente “una acción estúpida” o “comportarse como un asno”.

Un ejemplo típico de manifestación fue la Fiesta del Té de Boston, en la que americanos ultrajados, disfrazados de indios, tiraron al puerto té inglés. Más tarde indios disfrazados de americanos ultrajados tiraron ingleses auténticos al puerto. A continuación, ingleses disfrazados de té se tiraron al puerto entre sí. Finalmente, mercenarios alemanes ataviados únicamente con vestuario de "Las Troyanas" saltaron al puerto sin razón aparente.

Al manifestarse resulta útil llevar una pancarta que exponga la propia postura. Algunas posturas sugeridas son: 1) bajar los impuestos, 2) subir los impuestos, y 3) no sonreír más a los persas.

Otros métodos de Desobediencia Cívica:
Plantarse delante del ayuntamiento y salmodiar la palabra “pudding” hasta que las reivindicaciones sean satisfechas.

Taponar el tráfico introduciendo un rebaño de ovejas en la zona comercial.

Telefonear a miembros del establishment para cantarles: “Bess, tu eres ahora mi único amor”.  

Vestirse de policía y luego ponerse a saltar a la comba.

Fingirse una alcachofa y pellizcar a la gente cuando pase. WOODY ALLEN (Sin plumas)

viernes, 5 de octubre de 2012

50 ANIVERSARIO


miércoles, 3 de octubre de 2012

NUESTRA HISTORIA EN DOS MINUTOS

No es fácil resumir la historia de la Humanidad en dos minutos, pero alguien lo ha intentado: Joe Bush, un adolescente, editó este video a base de imágenes archiconocidas del acontecer humano, incluso antes de que existiese: a partir del Big Bang. El material se convirtió enseguida en viral, uno de los más vistos de Internet.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

SE ACABA EL SIGLO XX ESPAÑOL

Santiago Carrillo Solares (Gijón, 1915 - Madrid, 2012) y su inseparable cigarrillo 'Peter Stuyvesant'
97 años dan para mucho, incluso para encarnar lo mejor y lo peor de los españoles. Santiago Carrillo encarnó todo ello, pero yo me quedo con su impagable labor en la Transición a la Democracia, donde todo el mundo estuvo a la altura de las circunstancias. Nada que ver con la situación actual. Sobre otros episodios de su vida, que quizá nunca se aclaren del todo, correremos un piadoso velo.
Murió ayer mientras echaba la siesta. Descanse.



Mirada de 9 largo

Hubo un tiempo heroico y patético en que Santiago Carrillo fue uno de los protagonistas del siglo español. Estuvo en la Capital de la Gloria cuando unos y otros se mataban. La vida de Santiago Carrillo no cabe en 467 palabras, ni en 467 millones. El padre Pitillo fue el comandante del antifranquismo, uno de los protagonistas de la III Internacional y el que tejió los hilos de la democracia con el Pacto por la Libertad, el Eurocomunismo y la Transición. Aunque dirigió el Partido de los Fusilados y los Presos, no estuvo en la cárcel más que unas horas, después de dar una conferencia de prensa en la calle Alameda de Madrid.
La Historia no estuvo de su parte. Dirigió derrotas y retiradas hasta que el modelo comunista sucumbió por el hambre, el gulag y los sanatorios psiquiátricos. Fue uno de los responsables de la derrota de la guerrilla antifranquista, pero también uno de los comandantes de 10.000 héroes de la Resistencia francesa, los primeros que entraron por el Arco de Triunfo.
Conocí su cara de chascarrillo, su acento de cine negro, su mirada de 9 largo cuando en un viaje a Almería dije "Pichí" refiriéndome al Partido italiano y él dijo: "Pichí, pichí, siempre estáis dando la lata con el Pichí".
El primero en preguntar "¿Después de Franco qué?" antes se enfrentó con su propio padre y rompió con la socialdemocracia para volver a ella en la decrepitud. Era el Secretario de las Juventudes Socialistas cuando los militantes se iban a pegar tiros al Guadarrama e hizo poner un cartel en la sede que decía: "Estamos en el frente". Me contó cosas asombrosas del frente el mejor amigo de Carrillo, el gran Federico Melchor.
Santiago comió caviar en el Kremlin y ha sobrevivido a las purgas aunque fue uno de los primeros dirigentes comunistas que se enfrentó con el estalinismo. Vivió una época pavorosa, cuando según él mismo se desarrolló en los partidos comunistas una verdadera paranoia. Vino con la peluca de bujarrón y fue detenido. En menos de una hora el partido de Madrid se enfrentó a las metralletas en la Puerta del Sol y en Carabanchel.
Escribió Eurocomunismo y Estado, del que dijo Fraga: "Para escribir ese libro hacen falta muchas hormonas intelectuales". Tuve con él una bronca que pueden atestiguar Vicent, Reviriego y Javier Solana. Almorzábamos en la cúpula del Palace. Solana comentó que yo era muy agresivo con el Gobierno de Felipe González. Carrillo dijo, haciendo el quite al ministro: "Raúl está siempre con el poder". Seguimos comiendo y a los postres le dije a Santiago: "Yo me voy a cagar en tu puta madre". Él contestó: "Y yo en la tuya". RAÚL DEL POZO (El Mundo, 19-09-2012)

martes, 21 de agosto de 2012

SAN FRANCISCO

Scott McKenzie con Ian Anderson (Jethro Tull) en un concierto en Bremen en 2004
Gracias a esta canción de Scott McKenzie, la gente de mi generación, entonces apenas quinceañeros, se enteró (nos enteramos) de que algo nuevo se estaba cociendo en la costa oeste de los Estados Unidos. La llamada "revolución hippie" duró lo que un caramelo en la puerta de una guardería, pero creó una estética cuyo rastro aún puede seguirse de alguna manera en ciertos ambientes.
La canción fue escrita en realidad por John Phillips (The Mamas and the Papas), amigo de Scott, y se convirtió inmediatamente en una especie de himno de aquella movida.
McKenzie acaba de morir en Los Ángeles a los 73 años. Descanse.

sábado, 18 de agosto de 2012

VALE, PERO... ¿QUÉ ES REALMENTE WIKILEAKS?

Julian Assange, Mr. Wikileaks'Los reporteros de la televisión sueca Jesper Huor y Bosse Lindquist realizaron este documental en 2010 entrevistando a miembros destacados de Wikileaks*, como Julian Assange, Kristinn Hrafnsson o Daniel Domscheit-Berg. Intentaban averiguar dónde está la sede o sedes de esta organización, si los EE.UU. habían conseguido cargársela y, sobre todo, quién es realmente Julian Assange y qué objetivos persigue.
El documental dura aproximadamente una hora, así que paciencia.


* Wikileaks: del hawaiano wiki, "rápido" y del inglés leak, "fuga", "goteo", "filtración".

viernes, 13 de julio de 2012

EL PLAN DE CHOQUE

Manuel Alcántara - Daniel QuinteroVolveremos a Manuel Alcántara, viejo y sabio poeta y articulista (decano de los columnistas españoles), que sigue mostrándonos verdades como puños con su prosa irónica y su irrenunciable coña marinera, que no en vano es malagueño.

Nos han cambiado de país y de época y no digamos de costumbres. Las medidas serían imprescindibles, pero nos obligarán a prescindir de casi todo, no únicamente de la sobreabundancia de concejales, que eso se notará poco porque hay muchos, o de los consejeros. A ver si nos entendemos: después del ajuste somos otra nación y ahora nos hemos convertido en emigrantes sin necesidad de haber viajado. El plan de choque equivale a un descarrilamiento: hemos colisionado con nuestro tren de vida.
Hay que obedecer a nuestro Gobierno, que está en Bruselas, aunque nos coloque al borde de la desobediencia civil. Es lo que hay o, mejor dicho, lo que no hay. Se acabó el carbón, como bien saben los mineros, cuyo peregrinaje a la Puerta del Sol ha acabado a pedradas y bengalas (por ahora) y se va a acabar el turrón estas próximas navidades, que serán trágicas con la desaparición de la paga. Cuando la gente cante eso de "campana sobre campana" todas estarán tocando a duelo. Es dudoso incluso que los peces sigan bebiendo y bebiendo en el río revuelto del mayor recorte registrado desde nuestra perfectible y anhelada democracia. "No era esto, no era esto", sino todo lo contrario. El IVA es un arma de dos filos, pero siempre hiere más a los pobres. "Cuánto corta una espada en un vencido", dijo imperecederamente Villamediana, al que mataron por sus amores reales y por otros bastantes realistas. Todo ha variado de anteayer a hoy. Hemos pasado de manirrotos a menesterosos y para salvar a España hay que hundir a la gran mayoría de los españoles. Los primeros serán los parados y los funcionarios, que son los parientes más próximos de la prima de riesgo.
¿Podremos entre todos? Esa es la pregunta, pero está mal hecha, porque no somos todos. El registrador de la propiedad y actual presidente, señor Rajoy, se resiste a gravar las grandes fortunas y no quiere registrarle el bolsillo a los potentados. ¡Hasta ahí podíamos llegar con los recortes! Y en algún lugar hay que detenerse.
MANUEL ALCÁNTARA (13-07-2012)