Chuck Berry - The Legend

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lunes, 19 de marzo de 2018

UNA MENTE PRODIGIOSA. O CÓMO MIRAR LAS ESTRELLAS EN LUGAR DE TUS PROPIOS PIES


El programa de la BBC Discos de la isla desierta comenzó en 1942. A lo largo de los años desfilaron por dicho programa todo tipo de personajes: escritores, actores, músicos, directores cinematográficos, chefs, jardineros, profesores, bailarines, políticos, miembros de la realeza, caricaturistas, científicos... y Stephen Hawking. Los invitados, a quienes se les llama naúfragos, han de elegir ocho discos que optarían por llevar consigo a una isla desierta: también se les pide que mencionen un objeto de lujo y un libro como compañía (se supone que en la isla ya hay un texto religioso apropiado -la Biblia, el Corán o un volumen equivalente- y las obras de Shakespeare). El programa es semanal y a lo largo de la entrevista, que suele durar unos cuarenta minutos, se escuchan los fragmentos elegidos por el invitado. Pero esta entrevista con Stephen Hawking, radiada el día de Navidad de 1992, constituyó una excepción y se prolongó más tiempo.
La entrevistadora es Sue Lawley.

Discos de la isla desierta
Una entrevista (fragmentos)

SUE: Desde luego y en muchos aspectos, Stephen, usted se encuentra ya familiarizado con la soledad de una isla desierta, marginado de la vida física normal y privado de cualquier medio natural de comunicación. ¿En qué medida conoce tal aislamiento?
STEPHEN: No me considero marginado de la vida normal y no creo que la gente que me rodea vaya a decir que lo estuve. No me siento incapacitado; creo que simplemente soy alguien cuyas neuronas motrices no funcionan bien, como quien no distingue los colores. Supongo que no cabe describir mi vida como corriente, pero la considero normal en espíritu.
SUE: Sin embrago, y a diferencia de la mayoría de los naúfragos de Discos de la isla desierta, usted ya se ha demostrado a sí mismo que mental e intelectualmente se basta y que cuenta con teorías e inspiración suficientes para mantenerse ocupado.
STEPHEN: Imagino que soy por naturaleza un tanto introvertido y las dificultades de comunicación me han obligado a basarme en mí mismo. Pero de chico era muy hablador. Necesitaba como estímulo la discusión con otras personas. Representa una gran ayuda en mi trabajo exponer mis ideas a otros. Aunque no me brinden sugerencias, el simple hecho de tener que ordenar mis pensamientos para poder explicarlos me ofrece, a menudo, una nueva vía de progreso.
SUE: ¿Pero qué me dice, Stephen, de su satisfacción emocional? Hasta un físico brillante tiene que necesitar a otras personas con ese fin.
STEPHEN: La física está muy bien pero resulta del todo fría. No hubiera podido vivir sólo de eso. Como todo el mundo, necesito cariño, amor y afecto. También en esto he tenido suerte, más que muchas personas con mis minusvalías, a la hora de conseguir con creces amor y afecto. Además, la música posee una gran importancia para mí.
SUE: ¿Qué le proporciona mayor placer, la física o la música?
STEPHEN: Confieso que el placer que me otorga la física cuando las cosas van bien es muy superior al de la música. Pero eso sólo ocurre muy pocas veces en una carrera profesional, mientras que uno puede poner un disco cuando se le antoje.
SUE: ¿Y cuál sería el primer disco que pondría usted en su isla desierta?
STEPHEN:  Gloria, de Poulenc. Lo oí por primera vez el verano pasado en Aspen, Colorado. Aspen es fundamentalmente una estación invernal, pero en el estío se desarrollan allí reuniones de físicos. Al lado del centro en donde tienen lugar hay una enorme carpa en la que celebran un festival de música. Mientras uno delibera sobre lo que sucede cuando se esfuman los agujeros negros, puede escuchar los ensayos. Es ideal: combina mis dos grandes placeres, la física y la música. Si pudiera contar con ambas en mi isla desierta no desearía que me rescatasen. Bueno, hasta que hubiera descubierto en física teórica algo sobre lo que desease informar a todo el mundo. Supongo que violaría las reglas una antena parabólica que me permitiese recibir trabajos de física por correo electrónico.
SUE: La radio puede ocultar defectos físicos, pero en esta ocasión disfraza algo más. Hace siete años, Stephen, usted perdió literalmente la voz. ¿Puede decirnos qué sucedió?
STEPHEN: En el verano de 1985 acudí a Ginebra, al gran acelerador de partículas del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear. Pensaba ir a Alemania y asistir en Bayreuth a las representaciones de la tetralogía del Anillo wagneriano. Pero contraje una neumonía y me internaron precipitadamente en un hospital. Allí le dijeron a mi mujer que no valía la pena que siguiera funcionando el aparato que me mantenía con vida. Pero ella no se resignó. Fui trasladado por vía aérea al hospital Addenbrookes de Cambridge, y allí un cirujano llamado Roger Grey me hizo una traqueotomía. Aquella operación salvó mi vida pero me privó de la voz.
SUE: Pero por entonces su dicción era ya muy defectuosa y difícil de entender, ¿no es cierto? Así que cabe suponer que de cualquier modo hubiera acabado por quedarse sin habla.
STEPHEN: Aunque mi dicción fuese defectuosa y difícil de entender, todavía podían comprenderme quienes me rodeaban. Era capaz de dar seminarios a través de un intérprete y podía dictar trabajos científicos. Pero durante el período inmediatamente posterior a la operación me sentí anonadado. Consideré que no merecía la pena seguir si no recobraba la voz.
SUE: Y entonces un especialista californiano leyó algo sobre su situación y le proporcionó una voz. ¿Cómo funciona?
STEPHEN: Se llama Walt Woltosz. Su suegra se había encontrado en el mismo estado que yo, así que Woltosz elaboró un programa informático para ayudarla a comunicarse. Por la pantalla se desplaza un cursor. Cuando llega a la opción que uno desea, basta con accionar un interruptor con la cabeza o con un movimiento ocular o, en mi caso, con la mano. De esta manera, soy capaz de seleccionar unas palabras para que aparezcan en la parte inferior de la pantalla, Una vez determinado lo que pretendo decir, puedo enviarlo al sintetizador fónico o grabarlo en disco.
SUE: Pero se trata de una operación lenta.
STEPHEN: Cierto, la velocidad de expresión es aproximadamente una décima de lo normal. Mas con el sintetizador me expreso con una claridad muy superior a la de antes. Los británicos dicen que el acento es norteamericano, pero en Estados Unidos lo juzgan escandinavo o irlandés. Sea como fuere, cualquiera puede entenderme. Mis hijos mayores se acostumbraron a mi voz natural al empeorar, pero el pequeño, que tenía seis años cuando mi traqueotomía, no me comprendía entonces. Ahora no tiene dificultad. Eso significa mucho para mí.
[...]
SUE: Fue a Oxford, al University College, a estudiar matemáticas y física y allí, según sus propios cálculos, trabajaba un promedio de una hora diaria. Aunque también se ha dicho que remaba, bebía cerveza y se complacía en burlarse de algunos, según lo que he leído. ¿En qué radicaba el problema? ¿Por qué no se molestaba en trabajar?
STEPHEN: Era el final de la década de los cincuenta y la mayoría de los jóvenes se sentían desilusionados con lo que se llamaba el establishment. No existía otra perspectiva que no fuera ganar cada vez más dinero. Los conservadores acababan de obtener su tercera victoria electoral bajo el eslogan "Nunca estuviste mejor". Como a muchos de mis contemporáneos, me aburría aquella vida.
SUE: A pesar de todo, conseguía resolver en pocas horas problemas que sus condiscípulos no hacían en semanas enteras. Ellos eran, por supuesto, conscientes, a juzgar por lo que dijeron después, de que usted poseía un talento excepcional. ¿También usted lo pensaba?
STEPHEN: El curso de física en Oxford resultaba entonces ridículamente fácil. Se podía aprobar sin ir a clase. Bastaba con hacer una o dos prácticas semanales. No era preciso recordar muchos hechos, sobraba con unas cuantas ecuaciones.
SUE: Pero fue en Oxford en donde advirtió por vez primera que sus manos y sus pies no hacían lo que usted quería. ¿Cómo se lo explicó entonces?
STEPHEN: En realidad, lo primero que noté fue que no conseguía bogar bien copn la pala. Luego sufrí una caída aparatosa en la escalera del comedor universitario. Acudí al médico del colegio, porque me inquietaba la posibilidad de alguna lesión cerebral. Pero dijo que no me ocurría nada y que bebiera menos cerveza. Después de mis exámenes finales en Oxford, pasé el verano en Irán. Cuando volví, me sentía desde luego peor, pero lo atribuí a unos trastornos gástricos que había sufrido allí,.
SUE: ¿En qué momento reconoció que algo iba decididamente mal y que tenía que ponerse en manos de los médicos?
STEPHEN: Estaba por entonces en Cambridge y fui a pasar las Navidades a casa. Aquel invierno de 1962 a 1963 fue muy frío. Mi madre me indujo a que acudiera a patinar en el lago de Saint Albans, aunque yo sabía que no era realmente para eso. Me caí y me costó mucho ponerme en pie. Mi madre comprendió que ocurría algo y me llevó a nuestro médico de cabecera.
SUE: Y luego, al cabo de tres semanas en el hospital, le dijeron lo peor.
STEPHEN: Fue en el Barts Hospital de Londres., porque mi padre pertenecía a Barts. Me sometieron a reconocimientos durante dos semanas, pero no me dijeron lo que tenía, escepto que no era esclerosis múltiple y que no constituía un caso típico. Tampoco me informaron de las perspectivas, pero deduje que eran bastante malas, así que no quise preguntar.
[...]
SUE: Al leer sobre usted, Stephen, parece como si la sentencia de muerte, que significó decirle que sólo le quedaban unos dos años de vida, le hubiera empujado a esforzarse por vivir.
STEPHEN: Su primer efecto fue deprimirme. Creí empeorar con rapidez. No parecía tener sentido alguno hacer nada o preparar mi doctorado, porque no sabía si dispondría de tiempo suficiente para concluir el curso. Pero luego las cosas empezaron a mejorar. Mi enfermedad cobró un desarrollo más lento y comencé a hacer progresos en mi trabajo, sobre todo en la tarea de mostrar que el universo tuvo que empezar en un Big Bang
SUE: Llegó incluso a decir en una entrevista que se consideraba más feliz que antes de caer enfermo.
STEPHEN:  Soy desde luego más feliz ahora. Antes de contraer la enfermedad de las neuronas motrices, me sentía aburrido de la vida. Pero la perspectiva de una muerte temprana me empujó a comprender que vale la pena vivir. Es tanto lo que uno puede hacer, tanto de lo que cualquiera es capaz... Tengo la auténtica sensación de haber realizado, pese a mi condición, una contribución modesta pero significativa al conocimiento humano. Claro está que he sido muy afortunado, pero todo el mundo puede conseguir algo si se esfuerza lo suficiente.
[...]
SUE:  Su otra inspiración, mientras intentaba aceptar la enfermedad, fue una muchacha llamada Jane Wilde, a la que conoció en una fiesta, de la que se enamoró y con quien se casó. ¿En qué medida cree deber el éxito a Jane?
STEPHEN: Ciertamente no hubiera podido salir adelante sin ella. El compromiso matrimonial me arrancó del cenagal de desesperación en que estaba. Si íbamos a casarnos, tenía que conseguir un empleo y acabar mi doctorado. Comencé a trabajar de firme y descubrí que me gustaba. Cuando mi estado empeoró, Jane fue la única que me cuidó. Nadie entonces nos brindaba ayuda y, desde luego, no hubiéramos podido pagar los servicios a alguien.
[...]
SUE: Escuchemos más música.
STEPHEN: Los Beatles, Please, please me. Necesitaba un cierto alivio tras mis cuatro primeras menciones de la música seria. Al igual que muchos otros, acogí a los Beatles como un soplo de aire fresco en la escena más bien rancia y enfermiza de la música popular. Solía escuchar los cuarenta principales de Radio Luxemburgo los domingos por la noche.
SUE: Pese a todos los honores que le han sido conferidos, y he de mencionar específicamente que es profesor lucasiano de física en Cambridge, la cátedra Isaac Newton, Stephen Hawking decidió escribir un libro de divulgación sobre su trabajo por, supongo, una razón muy simple. Necesitaba el dinero.
STEPHEN: Aunque pensaba ganar una modesta cantidad con un libro de divulgación, la razón principal por la que escribí Historia del tiempo fue que me gustaba. Me atraían los descubrimientos logrados en los últimos veinticinco años y quise explicarlos al público. Jamás esperé que el resultado fuera tan espléndido.
[...]
SUE: ¿Qué le sucedería de caer en un agujero negro?
STEPHEN: Todo lector de ciencia ficción sabe lo que pasa cuando uno cae en un agujero negro. Se convierte en espagueti. Pero lo que resulta mucho más interesante es que los agujeros negros no son negros del todo. Emiten partículas y radiación a un ritmo constante. Eso determina que el agujero negro se esfume poco a poco, mas se ignora lo que con el tiempo sucede con el agujero negro y su contenido. Es un área de investigación muy interesante que aún no ha atraído a los autores de ciencia ficción.
SUE: Y a la radiación que ha mencionado se le llama desde luego "radiación Hawking". No fue usted quien descubrió los agujeros negros aunque haya conseguido demostrar que no son negros. Sin embargo, fue su descubrimiento lo que le impulsó a reflexionar más atentamente acerca de los orígenes del universo, ¿no es cierto?
STEPHEN: El colapso de una estrella para constituir un agujero negro es en muchos aspectos como la inversión del tiempo en la expansión del universo. Una estrella pasa de un estado de densidad bastante baja a otro de densidad muy elevada. Y el universo se expande desde un estado de densidad muy alta a densidades inferiores. Existe una diferencia importante. Estamos fuera del agujero negro, pero nos hallamos dentro del universo. Mas ambos se caracterizan por la radiación térmica.
SUE: Usted dice que no se sabe lo que con el tiempo le sucede a un agujero negro y a su contenido. Pero creo que la teoría era que, fuera cual fuese lo sucedido, lo que desapareciera en un agujero negro, incluyendo un astronauta, acabaría por reciclarse como radiación Hawking.
STEPHEN: La energía de la masa del astronauta se reciclará como una radiación emitida por el agujero negro. Pero el propio astronauta o siquiera las partículas que le constituyeron no saldrán del agujero negro. Así que la pregunta es: ¿qué les pasa? ¿Resulta destruídos o se trasladan a otro universo? Eso es algo que ansiaría saber y no es que piense en saltar a un agujero negro.
SUE: ¿Opera usted, Stephen, sobre una intuición, es decir, llega a una teoría que le atrae y se esfuerza por demostrarla? ¿O como científico progresa siempre lógicamente hacia una conclusión, sin atreverse a hacer suposiciones de antemano?
STEPHEN: Me baso bastante en la intuición. Trato de suponer un resultado, pero luego he de demostrarlo. Y en esta etapa descubro muchas veces que lo que había pensado no era cierto o que existía algo más que no se me había ocurrido. Así fue como averigüé que los agujeros negros no son completamente negros. Trataba de demostrar otra cosa.
[...]
SUE:  Simplificando hasta el máximo sus teorías, y confío, Stephen, que sabrá perdonarme, usted creyó antaño, según entiendo, que existió una creación, un Big Bang, pero ya no piensa que sucedió así. Considera que no hubo comienzo ni habrá final, que el universo existe por sí mismo. ¿Significa eso que no hubo una creación y que por eso no hay lugar para Dios?
STEPHEN:  Sí, ha simplificado en exceso. Todavía creo que el universo tuvo un comienzo en tiempo real, en un Big Bang. Pero hay otra clase de tiempo, el imaginario, perpendicular al tiempo real, donde el universo no tiene principio ni fin. Esto significaría que el modo en que el universo comenzó estuvo determinado por las leyes de la física. No habría que declarar que Dios optó por poner en marcha el universo de un modo arbitrario que no podemos comprender. Nada se dice sobre si Dios existe o no existe, simplemente que Él no es arbitrario.
SUE:  ¿Pero cómo explica usted, de haber una posibilidad de que Dios no exista, todas esas cosas que están más allá de la ciencia, el amor y la fe que la gente ha tenido y tiene en usted y desde luego en su propia inspiración?
STEPHEN: Amor, fe y moral corresponden a una categoría al margen de la física. Nadie puede determinar cómo debe comportarse a partir de las leyes de la física. Pero cabría esperar que el pensamiento lógico que supone la física y las matemáticas guiase también a uno en su conducta moral.
[...]
SUE: Hasta ahora, Stephen, ha vivido treinta años más de lo que le anunciaron. Ha siso padre de varios hijos mientras que le dijeron que nunca los tendría. Ha escrito best-seller y ha revolucionado ideas antiquísimas acerca del espacio y el tiempo. ¿Qué más proyecta hacer antes de abandonar este planeta?
STEPHEN: Todo eso fue posible sólo porque tuve la fortuna de recibir una ayuda considerable. Me complace lo que he conseguido, pero es mucho más lo que me gustaría hacer antes de irme. No me refiero a mi vida privada, sino en terminos científicos. Me agradaría saber cómo unificar la gravedad, la mecánica cuántica y las otras fuerzas de la naturaleza. Deseo especialmente saber qué es de un agujero negro cuando se esfuma.
[...]
SUE: Y si sólo pudiera contar con uno de esos ocho discos, ¿cuál eligiría?
STEPHEN: Tendría que ser el Réquiem de Mozart. Sería capaz de escucharlo hasta que se agotaran las pilas de mi minicasete.
SUE: ¿Y su libro? Claro está que en la isla le aguardan además las obras completas de Shakespeare y la Biblia.
STEPHEN: Creo que me llevaría Middlemarch, de George Eliot. Me parece que alguien, quizá Virginia Woolf, dijo que era un libro para adultos. Estoy seguro de que aún no he madurado, pero lo intentaré.
SUE: ¿Y su objeto de lujo?
STEPHEN: Pediré una gran provisión de crema tostada. Para mí es el colmo del lujo.
SUE: Nada pues de trufas de chocolate y en cambio abundante crema tostada. Doctor Stephen Hawking, gracias por habernos permitido escuchar sus Discos de la isla desierta, y feliz Navidad.
STEPHEN: Gracias a usted por elegirme. Desde mi isla desierta deseo a todos una feliz Navidad. Estoy seguro de que tendré mejor tiempo que ustedes.

Las músicas preferidas de Stephen Hawking
1 - Gloria - Francis Poulenc
2 - Concierto para violín en Re mayor op. 77 - Johannes Brahms
3 - Cuarteto de cuerda op. 132 - Ludwig van Beethoven
4 - La Walkyria, primer acto - Richard Wagner
5 - Please, please me - The Beatles
6 - Introito del Requiem - Wolfgang Amadeus Mozart
7 - Nessun dorma, de Turandot - Giacomo Puccini
8 - Je ne regrette rien - Edith Piaf

martes, 27 de marzo de 2012

SINFONÍA DE LA CIENCIA/ 11 - El mundo cuántico

The Quantum World. Morgan Freeman, Stephen Hawking, Michio Kaku, Brian Cox, Richard Feynman y Frank Close.


Profundiza en el interior del átomo
y encontrarás pequeñas partículas
que se mantienen unidas por fuerzas invisibles.
Todo está hecho de pequeños paquetes de energía,
nacidos en hornos cósmicos.

Morgan Freeman

La teoría cuántica ofrece una explicación
muy diferente de nuestro mundo.
En el mundo cuántico,
el mundo de las partículas,
nada es seguro.
Es un mundo de probabilidades.
Es difícil de creer la teoría cuántica;
incluso Einstein no pudo concentrar su mente
e imaginarla.

Michio Kaku

El Universo está hecho
de 12 partículas de materia
y 4 fuerzas de la naturaleza.
Esta es una maravillosa
y significativa historia.

Brian Cox

Supongamos que las cosas pequeñas
se comportan de manera muy diferente
a cualquier cosa grande.
Nada es realmente lo que parece.
Es tan maravillosamente distinto
de cualquier cosa más grande...
El mundo es un caos dinámico de cosas vibrantes...

Richard Feynman

Necesitamos una teoría del "todo",
que sigue estando un poco más allá de nuestro alcance.
Será quizás el último triunfo de la Ciencia.

Stephen Hawking

He de parar en alguna parte...
Te dejo algo para que imagines.

Richard Feynman

sábado, 10 de marzo de 2012

SINFONÍA DE LA CIENCIA/ 8 - El gran inicio

The Big Beginning. Con la participación de Stephen Hawking, Richard Dawkins, Carl Sagan, Tara Shears y Neil deGrasse Tyson.


Todo lo que pasó antes del Big Bang
no afectó a lo que pasó después...
Fue el comienzo del Universo
y del tiempo mismo.

Stephen Hawking

No estamos normalmente preparados para entender
y la ciencia nos prepara...
La ciencia abre tus ojos
para ver la poesía de la expansión del Universo.

Richard Dawkins

No es tan difícil de detectar el Big Bang.
Todo lo que necesitas hacer es cambiar de canal...
En torno del uno por ciento de la nieve y ruido
viene del propio Big Bang.
Somos todos escuchas en los dolores
de parto del Cosmos.

Neil deGrasse Tyson

jueves, 1 de marzo de 2012

SINFONÍA DE LA CIENCIA/ 5 - La poesía de la realidad (Un himno a la Ciencia)

The Poetry of Reality (An Anthem for Science). Continuamos con estas pequeñas reflexiones filosóficas sobre el alcance y la significación de la Ciencia en el devenir humano.
En esta ocasión "presentamos" a Michael Shermer, Jacob Bronowski, Carl Sagan, Neil deGrasse Tyson, Richard Dawkins, Jill Tarter, Lawrence Krauss, Richard Feynman, Brian Greene, Stephen Hawking, Carolyn Porco y PZ Myers.


Hay verdadera poesía en el mundo real
y la ciencia es la poesía de la realidad

Richard Dawkins (Que últimamente tuvo un rifirrafe científico-religioso con el arzobispo de Canterbury Rowan Williams)

La historia de los humanos es la historia de las ideas,
haciendo que brille la luz en la oscuridad

Jill Tarter

Los científicos aman los misterios,
les motiva el desconocimiento

Lawrence Krauss

jueves, 2 de febrero de 2012

SINFONÍA DE LA CIENCIA/1 - Un glorioso amanecer

Hay mucha gente que cree ser negada para la ciencia. No es verdad. Si se explica de manera sencilla e intuitiva, la ciencia, sobre todo la Física, puede ser comprendida por todo el mundo y resultar apasionante y hasta divertida. Créanme, sé de lo que hablo.
Científicos como Carl Sagan, Stephen Hawking, Brian Cox y hasta el propio Albert Einstein, han tratado de acercar los conocimientos científicos a la gente de la calle con más o menos fortuna.
Los vídeos que iremos presentando en este blog intentan hacer asequibles los conocimientos que el ser humano ha ido acumulando a lo largo de los siglos de una forma totalmente moderna y aprovechando las nuevas tecnologías.

La serie se llama Symphony of Science (Sinfonía de la Ciencia), y es un proyecto musical creado por el músico electrónico John Boswell. Boswell, graduado en economía y compositor, utiliza muestras de audio y video que mezcla digitalmente con sus propias composiciones, logrando hacer "cantar" a científicos como Carl Sagan, Richard Feynman, Neil deGrasse Tyson, Bill Nye o Stephen Hawking. Los clips los obtiene de programas de divulgación científica como Cosmos, El Universo, The Eyes of Nye o El universo elegante.
El vídeo que presentamos hoy, primero de la serie, se titula A Glorious Dawn (Un glorioso amanecer), y fue realizado en septiembre de 2009.
Disfrútenlo.

Nota: Un billón anglosajón significa cien mil millones

A still more glorious dawn awaits
Not a sunrise, but a galaxy rise
A morning filled with 400 billion suns
The rising of the milky way

Carl Sagan

domingo, 5 de septiembre de 2010

LA DE DIOS ES CRISTO

Stephen Hawking
Es la que ha montado Stephen Hawking con sus ideas sobre la necesidad o no de la existencia de Dios para la creación del mundo. No es nada nuevo, Hawking ya dijo algo similar en varias ocasiones (*), pero no se sabe por qué esta vez ha habido un montón de gente que se ha levantado en armas.

Pues, ¿saben qué les digo? Si yo fuese Dios (El Dios de los católicos, o el Alá de los musulmanes o el Yahveh de los judíos, o El Sumo Hacedor de todos ellos), procuraría esconderme -en realidad es lo que lleva haciendo estos últimos milenios- para que no me colgasen el sambenito de la creación de semejante desastre.

En fin, como este blog pretende ser democrático, dejaremos que cada cual exponga su opinión, y aquí paz y después gloria:

Stephen Hawking, físico teórico, en su último libro The Grand Design, escrito en colaboración con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, a la venta a partir del 9 de Septiembre:
Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo crearse a sí mismo -y de hecho lo hizo- de la nada. La creación espontánea es la razón de que exista algo, de que exista el Universo, de que nosotros existamos... No es necesario invocar a Dios.Del mismo modo que el darwinismo eliminó la necesidad de un creador en el campo de la biología, el famoso astrofísico afirma en su obra que las nuevas teorías científicas hacen redundante el papel de un creador del universo.El Big Bang, la gran explosión origen del universo, fue consecuencia inevitable de las leyes de la física, argumenta Hawking en su libro. Hawking renuncia así a sus opiniones anteriores expresadas en su obra Una Breve Historia del Tiempo, en la que sugería que no había incompatibilidad entre la existencia de un Dios creador y la comprensión científica del universo: Si encontraramos una Teoría unificada capaz de explicar el origen del Universo y la relación de las diversas fuerzas, así como de unir la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad seríamos capaces de penetrar en el pensamiento de Dios y saber como hizo el Universo.

Richard Dawkins , biólogo:
Es exactamente lo que afirmamos nosotros. No conozco los detalles de la física, pero es lo que he sospechado siempre.
George Ellis, profesor emérito de la Universidad de Ciudad del Cabo y presidente de la Sociedad Internacional para la Ciencia y la Religión:
Mi gran preocupación es que está obligando a la gente a elegir entre la religión y la ciencia, y esto hará que mucha gente elija la religión, con lo que la ciencia saldrá perdiendo.
La filosofía no está muerta. Todo punto de vista está imbuido de filosofía. ¿Por qué la misma ciencia merece la pena? La respuesta es filosófica y emocional. La ciencia no puede responder a la pregunta sobre sí misma
.

David Wilkinson, astrofísico, teólogo y director del St. John’s College de Durham:

La ciencia y la lógica pueden apuntar a un Creador. ¿De dónde vienen las leyes de la física? ¿Qué propósito tiene el universo? ¿Por qué es inteligible, comprensible?El Dios en el que creen los cristianos es un Dios íntimamente involucrado en todo el momento de la historia del universo y no sólo en sus comienzos.

Francisco AyalaFrancisco Ayala, investigador de la Universidad de California en Irvine, EEUU, experto en evolución genética de las especies y premio internacional Templeton el pasado mes de marzo (no confundir con el escritor Francisco Ayala, recientemente fallecido):
La fe y la ciencia no son incompatibles porque tratan cuestiones diferentes.
La investigación científica debe encargarse de explicar el origen del mundo (el cómo) y la religión, de los valores morales y las relaciones entre las personas (el porqué).

César Nombela, catedrático de Microbiología y presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) entre 1996 y 2000:
La ciencia puede explicar muchas preguntas propias de su competencia, pero probar la existencia de Dios es otro terreno.No es irracional creer que existe un creador que dio lugar a las mismas leyes de la naturaleza y que da respuesta a las preguntas de la existencia humana.
Nicolás Jouve, Catedrático de Genética en la Universidad de Alcalá de Henares:
La ciencia es una parcela del conocimiento que no puede ignorar a otras disciplinas como la filosofía y la teología, que también tratan de responder las cuestiones humanas.
El ser humano tiene que resolver sus preguntas. La existencia de Dios es un tema ‘intratable’ científicamente.

Rowan Williams, arzobispo de Canterbury:
Creer en Dios no consiste en cómo taponar un agujero y explicar cómo unas cosas se relacionan con otras en el Universo, sino que es la creencia de que hay un agente inteligente y vivo de cuya actividad depende en última instancia todo lo que existe.
La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada.

Jonathan Sacks, rabino:
La ciencia trata de explicar y la religión, de interpretar. A la Biblia sencillamente no le interesa cómo se creó el Universo.
La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro.

Ibrahim Mogra, presidente del Consejo Islámico de Gran Bretaña:
Si uno mira el Universo, todo apunta a la existencia de un creador que le dio origen.

(*)
- Oviedo, Abril de 2005:
El universo surgió de la nada, como una burbuja en agua hirviendo.

- Santiago de Compostela, Septiembre de 2008:
La física deja poco lugar para los milagros y Dios.

________________
Nota:
Como no se debe jugar con ventaja, diré que el responsable de este blog se considera agnóstico, pero... ¿qué sabe Nadie?

jueves, 1 de noviembre de 2007

DE AGUJEROS NEGROS

Recreación artística de un agujero negro
Según informa la "Astrophisical Journal Letter", recientemente astrofísicos americanos han descubierto en la constelación de Casiopeia, a 1800 millones de años-luz de la Tierra, en las cercanías de la galaxia IC10, un nuevo agujero negro.

Como casi todo el mundo desconoce, "un agujero negro es una región finita del espacio-tiempo provocada por una gran concentración de masa en su interior, con enorme aumento de la densidad, lo que provoca un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de dicha región".

Vayamos por partes:

Todas las masas, por el hecho de serlo -acuérdese, lo estudió en el Instituto- tienen un poder de atracción sobre el resto de las masas cercanas. Es lo que se llama fuerza de atracción de la gravedad, o gravedad a secas. En realidad lo que hacen las masas es deformar (curvar) el espacio-tiempo, pero dejémoslo estar por el momento.
Este poder de atracción es mayor cuanto mayor es la masa y disminuye con el cuadrado de la distancia, según ya descubrió el gran Newton.
Si nosotros lanzamos un objeto hacia arriba dicho objeto vuelve a caer debido a la gravedad, o fuerza de atracción de la Tierra, en nuestro caso. Pero si conseguimos lanzarle con la suficiente fuerza y velocidad el objeto no volverá a caer y se habrá escapado de la atracción terrestre. Esta velocidad límite es lo que se llama "velocidad de escape", que en el caso de la Tierra es de 11,2 Km/s.
Ahora imagínese por un momento, hágame el favor, que tuviésemos un objeto estelar de tal densidad de masa (masa por unidad de volumen), que su velocidad de escape sobrepasase la velocidad de la luz (la luz viaja a 300.000 Km/s, y no puede viajar a más velocidad, según quedó demostrado, al menos hasta el momento, por la Teoría de la Relatividad de Einstein); entonces dicho objeto se "tragaría" todo lo que encontrase a su alrededor y no dejaría escapar nada, ni siquiera la luz. De modo que no habría forma de verlo. Estaríamos ante un "agujero negro", nombre atribuido a John Archibald Wheeler, para poner de relieve su característica más llamativa.
Se cree que en el centro de la mayoría de las galaxias del Universo -unos 100.000 millones-, entre ellas la Vía Láctea, nuestra casa, existen algunos de estos simpáticos personajes.
"La curvatura del espacio-tiempo o 'gravedad de un agujero negro' debida a la gran cantidad de energía del objeto celeste provoca una singularidad envuelta por una superficie cerrada, llamada 'horizonte de sucesos'. El horizonte de sucesos separa la región de agujero negro del resto del Universo y es la superficie límite del espacio a partir de la cual ninguna partícula puede salir, incluyendo la luz. Dicha curvatura es estudiada por la Relatividad General, que predijo la existencia de agujeros negros y fue su primer indicio. En los años 1970 Hawking y Ellis demostraron varios teoremas importantes sobre la ocurrencia y geometría de los agujeros negros. Previamente, en 1963, Roy Kerr había demostrado que en un espacio-tiempo de cuatro dimensiones todos los agujeros negros debían tener una geometría cuasi-esférica determinada por tres parámetros: su masa M, su carga eléctrica total e y su momento angular L. Stephen Hawking, juntamente con Roger Penrose, define al agujero negro como 'un conjunto de sucesos del cual nada es posible escapar a gran distancia'. Aquí se hace popular la palabra 'singularidad', la cual se utiliza para describir en una palabra las condiciones sumamente especiales en las que se encuentran la densidad y el espacio-tiempo. Penrose define el término 'Singularidad desnuda' como el estado en donde la densidad y el espacio-tiempo son infinitos; este estado sólo se da dentro de un agujero negro.
Otros científicos inmersos en el estudio de los agujeros negros (antes de su denominación) fueron Carl Sagan, Werner Israel, Richard Feynman, y algunos más".
Bien pero, ¿cómo se forma un agujero negro? Tranquilo, yo se lo explico:
Las estrellas se forman a partir de grandes concentraciones de gas, principalmente hidrógeno. Debido a efectos gravitatorios los átomos de estos gases empiezan a chocar unos contra otros, generando un aumento de energía (un calentamiento), y provocando la aparición de elementos más pesados, empezando por el helio. La estrella se convierte en un monstruoso generador nuclear, que desprende enormes cantidades de energía, lo que le da su característica luminosidad. Esto ocurre hasta el momento en que los átomos llegan a alcanzar un equilibrio, a partir del cual dejan de contraerse. El Sol se encuentra en estos momentos en ese equilibrio. Mientras tanto, la estrella sigue acumulando gases, creciendo en tamaño, al mismo tiempo que sigue consumiendo su combustible natural; pero no indefinidamente, sino hasta el límite en que la estrella soporte su propia gravedad, a partir del cual la estrella "colapsa", se derrumba sobre sí misma. Este límite fue estudiado por el gran matemático y astrónomo hindú Subrahmanvan Chandrasekhar. Chandrasekhar calculó matemáticamente que la masa crítica sería igual a 1,5 veces la masa del Sol. A esta masa se le llama "límite de Chandrasekhar". Por debajo de este límite encontramos a las enanas blancas y las estrellas de neutrones, mientras que por encima estarían las gigantes rojas..., pero esa es otra historia.
¿Cómo pueden verse los agujeros negros?
Si ha leído usted hasta aquí ya sabrá que simplemente no pueden verse, solamente pueden ser detectados por la emisión de rayos X que provocan.
¿Qué es el radio de Schwarzschild?
Pues no es ni más ni menos que el radio del horizonte de sucesos que comprende al agujero negro, es decir el radio a partir del cual un agujero negro traga irremediablemente a todo objeto que se encuentre en el interior, incluída la luz. Esto significa que los agujeros negros podrán tragarse cuerpos cercanos, pero no absorberán a todos los objetos del Universo. De modo que tranquilos, puesto que el agujero negro más cercano a nuestro planeta se encuentra lo suficientemente lejos, y por otra parte el Sol (que por cierto está a la mitad de su vida activa) no podrá nunca convertirse en un agujero negro, según el "límite de Chandrasekhar".


- Y todo esto, ¿quién lo dice?
- Los científicos, señora, esos seres curiosos y entrañables -nada que ver con los políticos- que cuando se equivocan lo reconocen, porque está en los fundamentos de su ciencia.
- Ya. Pero, ¿para qué quiero saber yo estas cosas?

- Usted no quiere, señora, ni falta que le hace. Pero, tal vez se quede más tranquila si conoce el lugar que ocupamos en el Universo.
- Yo me quedo tranquila con saber el lugar que ocupo en mi casa, que bastantes agujeros negros tiene una que sortear a diario.
- Pues también es verdad, señora, también es verdad.